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Periódico / Universidad

Domingo 6 de julio de 2008

Universidad

A 90 años de la Reforma Universitaria: vigencia y actualidad



El movimiento de reforma universitaria iniciado en 1918 en Córdoba, Argentina, constituye una referencia obligada para muchos debates actuales en el ámbito universitario. Publicamos unos pocos extractos de un artículo de la agrupación "TESIS XI" (PTS e independientes) de la Universidad Nacional de Córdoba. El texto completo puede leerse en www.pts.org.ar/spip.php?article8855

La reforma universitaria constituye sin duda un hito en la historia del movimiento estudiantil. […]
Sin embargo, las autoridades intentan instalar una visión simplista, tal es así que llegan al extremo de señalar que "el legado más vivo de la reforma (es): pensar la Universidad". Quieren mostrar a la Reforma como un movimiento tendiente sólo a lograr el gobierno tripartito y la docencia libre contra las cátedras feudos. Pero este punto de vista esconde las profundas contradicciones sociales y económicas que enmarcan y se enlazan en el accionar de los reformistas del ‘18, son estas contradicciones las que cruzan, en primer lugar, el Manifiesto Liminar y las que van a expresar los protagonistas de este proceso en nuestro país y en el resto de América Latina en discursos y acciones. Esta simplificación del proceso reformista obedece a un objetivo concreto: buscan borrar el contenido profundamente subversivo de ese movimiento. […] La realidad demuestra hoy, así como hace 90 años, que todo proceso social está cruzado por un múltiple entramado de intereses de clase. Intereses que chocan, a veces de manera abierta, a veces de manera velada. Los años en los que se inicia el proceso de la Reforma son profundamente convulsivos. Son años de guerra mundial y años de revoluciones.

No se puede entonces abstraer a la Reforma de ese entramado social. No sólo por que el conocimiento que se produce entonces es parcial, incompleto, sino además porque impide extraer conclusiones de esos hechos para pensar nuestra realidad actual e intervenir en la misma.

Hace 90 años América latina se veía sacudida por una enorme convulsión que se iniciaba en la Córdoba clerical. Es que Córdoba, expresaba tanto o más que el resto del conteniente las contradicciones sociales existentes que salían a la superficie, producto de una coyuntura mundial marcada por la convulsión que generaba la guerra y marcada además por la enorme importancia de la triunfante revolución rusa.
En nuestro subcontinente, la vieja oligarquía ligada al campo y subordinada a las grandes potencias capitalistas como Inglaterra o EEUU, había perdido peso político dentro del estado, pero poseía un peso enorme dentro de las instituciones educativas, en particular en la universidad. Este peso estaba además respaldado por la relación con la Iglesia, que seguía legitimando el orden social existente.

Estas oligarquías sin embargo eran un elemento de peso central en América Latina porque impedían el desarrollo de estas naciones. Su ligazón y subordinación a los dictados de las grandes potencias despertaba el rechazo de sectores importantes de las clases medias, que se expresaban a través de intelectuales que habían adquirido una importancia enorme, como era el caso de José Ingenieros en Argentina o José Vasconcelos en México.
Un sentimiento marcadamente antiimperialista se expresaba en estos intelectuales que serían quiénes influenciarían a los protagonistas del proceso de la reforma universitaria.

No existía pues una auténtica burguesía nacional que cumpliera el rol de "resolver los problemas de la sociedad burguesa". A esto se sumaba la imposibilidad que tenía aún el movimiento obrero de ser un actor en la vida política nacional, como señala Trotsky "Cuando la burguesía renuncia consciente y obstinadamente a resolver los problemas que se derivan de la crisis de la sociedad burguesa, cuando el proletariado no está aún presto para asumir esta tarea, son los estudiantes los que ocupan el proscenio". Si bien se habían llevado a cabo importantes luchas en el movimiento obrero desde fines del siglo XIX, se combinaban dos factores centrales a la hora de quitarle protagonismo a la clase trabajadora. Por un lado, la enorme composición social de inmigrantes que era, de hecho y de derecho, marginada de la vida política. Y por otro lado, el carácter de sus direcciones que, centralmente el anarquismo y el sindicalismo revolucionario, negaban la participación en la política del movimiento obrero.

La reforma universitaria expresaba pues la contradicción entre los avances sociales de principios de siglo, el avance de los regímenes democráticos, el desarrollo de la ciencia en término generales y la decadencia de las "casas de altos estudios" donde, aún en el siglo XX se enseñaban materias como "Derecho para con los siervos". Esta contradicción era un fenómeno continental que se expresará de distintas maneras a lo largo de estos países y por ende, dará lugar a diversos desarrollos del movimiento reformista.
[…]

Un movimiento estudiantil ligado a la clase trabajadora
El cuestionamiento a la universidad clerical, cerrada sobre si misma, implicó un intento de ligazón a las problemáticas sociales y a la clase trabajadora. Esto se expresó, en la Argentina, en el apoyo a los trabajadores que protagonizaron la "semana trágica" por parte de las federaciones universitarias de Córdoba y Santa Fe; pero este apoyo fue sólo de una minoría del movimiento estudiantil.

En Perú y Cuba por el contrario surge un gran ejemplo de la búsqueda de unidad con el movimiento obrero y de generar un conocimiento útil a los explotados. Surgirán así las Universidades Populares que tendrán por objetivo acercar el conocimiento producido por los estudiantes a la clase trabajadora. Dirá Mella: "La Universidad Popular José Martí (…) no es el arma definitiva y única con la que el pueblo cuenta para su emancipación (…) ella destruye una parte de las tiranías de la actual sociedad: el monopolio de la cultura.".Las universidades populares González Prada y José Martí expresan un avanzado intento de unidad entre el movimiento estudiantil y el movimiento obrero. Esto se expresa por ejemplo en los estatutos de las mismas; la universidad cubana establecerá por ejemplo que "la universidad popular de acuerdo con los principios enunciados, procurará formar en la clase obrera de Cuba, una mentalidad culta, completamente nueva y revolucionaria". Su correlato en Perú será el establecimiento, en el estatuto de la Universidad González Prada de la obligación de intervenir en los conflictos obreros sobre la base de la "justicia social".

Vigencia y actualidad de la Reforma

A diferencia de las referencias lejanas que evitan comparaciones con la realidad actual para no perturbar así el status quo de esta Universidad […] vemos fundamental poner en discusión la vigencia de los postulados de lucha de la Reforma. […] Tal como combatían los reformistas, hoy todavía existe, comenzando el SXXI, el "derecho sagrado del profesorado universitario" que se "crea a sí mismo": un reducido grupo […] únicos que gozan de ciudadanía universitaria plena pudiendo elegir, y ser elegidos, autoridades de la universidad.

Por otro lado, ese derecho sagrado del "alto profesorado" se expresa también en la escasa representación que se permite al obviamente mayoritario claustro estudiantil […]. Los argumentos de que el saber enciclopédico de algunos (que, en la mayoría de los casos no es más que rejunte de caros títulos) les otorga una incuestionable idoneidad que se tiene que reflejar en el arcaico voto calificado, no es más que el pánico que les despierta el posible cuestionamiento a sus privilegios absolutos de una amplia participación estudiantil.
[…]

Por otro lado, el conocimiento completamente fragmentado de las ciencias sociales y humanísticas tiene como fin un saber enciclopédico que nada tiene que ver con las necesidades del pueblo trabajador, sigue siendo como se denunció en la Reforma sólo una "fabrica de títulos".
Lejos así, de abrir la puerta al pueblo, siguen existiendo aranceles encubiertos en numerosas unidades académicas, horarios de cursado más restrictivos en otras y la ausencia de cualquier sistema serio de becas, haciendo imposible, para miles de jóvenes, imaginarse estudiar una carrera de grado*.

[…] Por todo esto es necesario poner en pie un nuevo movimiento estudiantil que retomando la lucha de quienes protagonizaron la Reforma, se enriquezca también de la tradición de la unidad obrero estudiantil que se forjó tomando las calles en el Cordobazo y cuestione así tanto esta universidad como la sociedad de clases. Solo de la mano de la movilización estudiantil podremos conmover las bases de esta universidad que en pleno SXXI tanto nos recuerda a la que se enfrentó en 1918.

*En Argentina, a diferencia de nuestro país, existe el ingreso libre a las universidades.





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