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Periódico / DEBATE

Domingo 24 de julio de 2011

DESMITIFICANDO CIERTAS “VERDADES”

Algunos datos y breves comentarios sobre la “inexistencia” (o “insignificancia”) de la clase obrera venezolana

por Mario López


En el país existe toda una serie de supuestos sobre su economía y su respectiva organización del trabajo que de tanto repetirse cotidianamente se han instalado como verdaderos “sentidos comunes”, se parte de estos para desarrollar otras ideas sin discutir la veracidad o no de tales supuestos. En muchos casos se trata de aspectos parciales de la realidad que son tomados como si fueran toda la realidad, y en otros casos sencillamente se trata de mentiras, pues no tienen ningún respaldo en la realidad. No solo se los suele escuchar en alguna conversación coloquial sobre el tema, sino que en algunos casos sirven para “fundamentar” las posiciones políticas de sectores de la izquierda. Precisamente, tiene mucho interés aclarar estas cosas porque inciden en la comprensión o no de la realidad que debe ser transformada mediante la lucha revolucionaria. Con esta sección nueva nos proponemos contribuir en ese sentido.

En esta primera entrega tomaremos una de las más sonadas en estos años, esa según la cual en Venezuela no habría realmente clase obrera o, en todo, esta ocuparía un lugar minoritario o poco relevante en el conjunto de la sociedad. Las “explicaciones” de esta supuesta verdad varían desde plantear que hay en el país un desarrollo “insuficiente” del capitalismo –con frases como que “aún somos un país importador y rentista que no produce nada”–, hasta el otro extremo de creerse la ilusión de que el desarrollo del capitalismo ha sido tanto que estamos en la era del “capitalismo cognitivo”, el “trabajo inmaterial” o incluso “el fin del trabajo”. En cualquier caso, despachada la centralidad económica y social de la clase obrera, le siguen las más variadas justificaciones para rechazar la estrategia de la revolución proletaria y, al contrario, abrazar cualquier proyecto “antiimperialista”, “popular”, “nacionalista”, “socialista”, cuya diferenciación fundamental con la perspectiva marxista revolucionaria es precisamente mantiene en pie lo fundamental de la explotación capitalista sobre los trabajadores.

Nos limitaremos en esta nota, por razones de espacio, a brindar algunos pocos datos y comentarios al respecto de la cuestión puntual sobre tal “inexistencia” o “insignificancia” de la clase obrera en nuestro país.

No vale la pena discutir con aquellos que piensan que al hablar de clase obrera nos referimos a “los obreros con casco amarrillo” – que, dicho sea de paso, también existen y juegan un rol clave en la economía “rentista” nacional. Hablamos de aquellos y aquellas que no poseen medios de producción y que viven de alquilar su fuerza y capacidades de trabajo a otros a cambio de un salario que no les permite acumular capital, y generan riquezas o valor agregado que no les pertenecen sino que sirven para enriquecer a los propietarios y explotadores privados o para sostener y reproducir la sociedad burguesa. El contingente de quienes su vida social está marcada por esto, tanto en las ciudades como en el campo, tanto en la industria como en los servicios, el comercio y la administración pública, lo constituyen nada menos que casi 7 millones de asalariados y asalariadas [1], eso es el 57% de toda la población ocupada del país [2]. Solo este dato general, pero muy revelador, echa por tierra los fantasiosos señalamientos que persiguen minimizar la importancia de clase trabajadora en el país.

El segundo grupo social más grande lo representan los “trabajadores por cuenta propia no profesionales”, el 33% de los/as ocupados/ as, con casi 4 millones de personas que no viven de un salario, sino de lo que obtienen vendiendo mercancías u ofreciendo sus servicios en algún oficio. Luego, los miembros de “sociedades de personas” representan un 4,8%, los que se desempeñan como patronos o empleadores son un 3,4% y, finalmente, los miembros de cooperativas ocupan un el 1,7% (580 mil personas).

Ahora bien, conviene hacer algunas precisiones. Entre los cuentapropistas, debe tenerse en cuenta que se dan casos en los que hay relaciones de trabajo simuladas, es decir, personas que en realidad le trabajan a otro y son, por tanto, asalariadas, por ejemplo buhoneros que “le trabajan el puesto” a otro, lo que por lo general no se refleja en las estadísticas. Este sector en realidad forma parte también de la clase obrera. Por otra parte, una objeción podría hacerse también para aquellos/as que, siendo asalariados/as, cumplen funciones de mando en el proceso productivo y en el poder político de la sociedad, a este sector podemos descontarlo de las fuerzas de la clase trabajadora propiamente dicha, pues su trabajo es garantizar y ejecutar las condiciones de la explotación, bien sean en las unidades productivas o desde el poder político. En este sentido, el 3,5% de la población activa (unas 467 mil personas) se ubica en la categoría de “gerentes, administradores, directores y otros funcionarios de categoría directiva”, de este sector, quienes sean asalariados, podríamos restarlos de los números de las fuerzas de la clase obrera. Otro tanto debemos hacer con los que forman parte de los cuerpos represivos: 1,7% del total de asalariados/as [3].

Hechas estas precisiones, veamos otros datos. En el sector privado de la economía trabajan 4,5 millones de empleados y obreros, representando un 38% del total de ocupados/as y un 67% del total de asalariados/as. 2,2 millones lo hacen en el sector público. 2,7 millones trabajan en la industria manufacturera y la construcción, otros 913 mil en la explotación de hidrocarburos, minas y canteras, la electricidad, gas y agua, y establecimientos financieros, sumando 3,6 millones de personas (30% de la Población Económicamente Activa) solo en estos sectores clave, donde la casi totalidad de las actividades se hace bajo relaciones de trabajo asalariadas. Otro 30% en los llamados “Servicios comunales, sociales y personales”, donde la porción de trabajadores asalariados es grande, pues incluye la enseñanza en todos sus niveles, la salud y la administración pública. En las actividades de comercio, restaurantes y hoteles, junto a las de transporte, almacenamiento y comunicaciones, suman 4 millones (33%), siendo unas de las actividades donde más se desarrolla el cuentapropismo y la existencia de pequeños propietarios, aunque con gran presencia de asalariados/ as, tanto en el sector de las comunicaciones y almacenamiento, como en el de restaurantes y hoteles, y en el mismo comercio. 1 millón (8%) labora en actividades agrícolas y pecuarias, siendo allí donde es más amplia la presencia de pequeños propietarios y trabajo por cuenta propia, aunque no deja de existir una franja de proletariado rural, sobre todo en las grandes fincas y explotaciones rurales.

Sin lugar a dudas, la clase trabajadora tiene un lugar determinante en la economía, constituyendo por sí sola más de la mitad de la población ocupada, siendo la clase social más grande del país y, potencialmente, la más poderosa, por su ubicación objetiva en todos los centros claves y neurálgicos de la sociedad. Es la clase que diariamente pone en movimiento lo más clave de la economía y la sociedad venezolana, y es por eso también la que lleva sobre sus hombros el mayor peso de la explotación capitalista. Por todo esto, la importancia y potencialidad revolucionaria de la clase obrera es incluso mayor que su número –ya de por sí grande. Cómo esa potencialidad puede ponerse efectivamente en movimiento como poderosa fuerza real capaz de desarticular el poder burgués y reorganizar la sociedad sobre nuevas bases, es ya otro nivel de la discusión –que seguramente estaremos abordando más adelante, sin embargo, si no se tiene claro lo que aquí se expone, esa otra discusión no tiene sentido.

[16.856.355, según el Instituto Nacional de Estadísticas, es el total de personas que trabajan como empleados y obreros en el país, tanto en el sector privado como en el público, para el II semestre de 2010. Salvo cuando se indique lo contrario, los datos citados en esta nota corresponden a ese período.

[2La categoría “población ocupada” engloba a todas las distintas modalidades de trabajo, no solo a los que trabajan como asalariados.

[3Datos correspondientes al II semestre de 2009: 116 mil en los “cuerpos de seguridad” estatales, sobre un total de asalariados/as de 6.890.477. Datos de la Agencia Bolivariana de Noticias (12- 09-2009) y del INE, respectivamente.






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