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Otros Artículos / Comunicados, volantes y declaraciones

Jueves 24 de enero de 2013

IMPORTANTE DEBATE EN LA CENTRAL OBRERA BOLIVIANA

BOLIVIA: ¿Hacia la fundación de un partido de trabajadores?

Por Javo Ferreira


El pasado jueves y viernes 17 y 18 de enero, en la ciudad de Cochabamba se llevó a cabo la “Primer Conferencia Político-Sindical de los Trabajadores de Bolivia”. En la misma, se decidió la fundación del Instrumento Político de los Trabajadores, aprobándose en general la declaración de principios, programa de gobierno y estatutos del partido. Organizada por la federación minera FSTMB y la Universidad obrera de Siglo XX, la Conferencia contó con la participación de Juan Carlos Trujillo (Secretario Ejecutivo de la COB) y Jaime Solares (vocal del CEN de la COB), dirigentes de las Centrales Obreras Departamentales de Cochabamba, Oruro, Tarija, La Paz y Santa Cruz, así como de Confederaciones y Federaciones de Fabriles, Magisterio, Salud y otros sectores; además de varias decenas de trabajadores fabriles de base y militantes de la izquierda socialista. Con más de 550 asistentes se llevó adelante el análisis de los documentos presentados como base por la Comisión Política de la COB para la fundación del instrumento político de los trabajadores (IPT).

Dos días de debates y de aportes y enmiendas a los textos condujeron a aprobar la fundación del “partido de la COB”, cuyo programa, estatutos, nombre y sigla definitivos serán discutidos y aprobados en un congreso de fundación, que deberá reunirse en un plazo de 30 días, plazo en que las organizaciones sindicales, deben “bajar” la discusión y recoger los aportes de los trabajadores de base.

Un fenómeno de gran importancia política

Que bajo un gobierno como el de Evo Morales y el MAS, que se presenta como conductor de un “proceso de cambio” bajo discurso nacionalista e indigenista y se arroga la “hegemonía de los movimientos sociales”; la histórica Central Obrera Boliviana, con el impulso de la FSTMB esté discutiendo la creación de un partido de los trabajadores ligado a los sindicatos es un hecho de importancia política en Bolivia, pero también digno de atención fuera de las fronteras nacionales. Este hecho, junto a que en Argentina una importante fracción de los sindicatos le haya hecho un paro el 20 de noviembre al gobierno de Cristina, es indicio de que algo se gesta entre los trabajadores del Cono Sur.

Los gobiernos de corte nacionalista y progresista como el de Evo Morales, el de Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, los Kirchner en Argentina, etc., que tienen en común la colaboración de clases al servicio de la burguesía, surgieron del desvío de los levantamientos que recorrieron Latinoamérica al inicio del milenio. Tras una década en que lograron recomponer regímenes políticos y cierta “paz social” apoyándose en una favorable situación económica y ciertas concesiones parciales, queda en evidencia que ni la subordinación al imperialismo, ni los grandes problemas nacionales, ni la situación de explotación y miseria de las amplias masas obreras, campesinas y populares ha sido resuelta. Estos límites son evidentes en el “proceso de cambio” donde el gobierno de Evo se ha distinguido por mantener los altos niveles de explotación obrera, bajos salarios y precarización, por una política privatista y favorable a las transnacionales en la minería y por el ataque a viejas conquistas de sectores de trabajadores, incluso el derecho a sindicalización (utilizando el reaccionario Estatuto del Empleado Público para prohibir la organización de los trabajadores en instituciones y empresas públicas1).

Un proceso de luchas obreras que enfrenta al gobierno de Evo

Desde 2010, cuando la “rebelión fabril” rechazó una reaccionaria reforma del Código del Trabajo, y luego la masiva protesta obrera y popular obligó a derogar el “gasolinazo”, se vienen sucediendo luchas importantes, de sectores indígenas (como la larga lucha de los mojeños, (Yuracares) y chimanes contra el plan oficial de atravesar con una carretera el parque Isiboro-Secure – TIPNIS, que enfrentó una durísima represión ordenada por el gobierno de Evo y luego las maniobras de un referendum tramposo) y de trabajadores, como la de los maestros, los trabajadores de la salud, los mineros asalariados de Colquiri y otras, así como diversos reclamos por la Ley de Pensiones, la Seguridad Social y la política minera, etc., al calor de las cuales una “oposición obrera” en las calles ha ido tomando distancia del MAS y avanza la experiencia política de capas de trabajadores avanzados. Como expresión superestructural de este proceso, muchos de los viejos dirigentes más ligados al MAS han sido desplazados en la COB y distintos sindicatos. En el magisterio los aliados del gobierno han perdido varias elecciones a manos de las listas animadas por el POR (que se reclama trotskista) y no sólo se ha reactualizado el debate sobre la necesidad de un instrumento político obrero, sino que pese a la oposición del MAS y sus aliados (PCB, maoístas, etc.), se han tomado las primeras decisiones concretas para crearlo.

El proceso en curso

La intención de poner en pie el “partido de la COB” tiene varios años, pero la anterior dirección de la COB encabezada por Pedro Montes “cajoneó” literalmente estas resoluciones debido a sus compromisos y subordinación al gobierno de Evo Morales. Tras su caída en el XVº Congreso de la COB en Tarija, en el marco de la ruptura política con el gobierno y del mencionado proceso de luchas y presiones obreras que arranca en 2010, importantes franjas de la dirigencia sindical retomaron la discusión de un instrumento político de los trabajadores. En el actual escenario político, la antigua estrategia sindicalista de la COB de “pegar para negociar” se revela completamente insuficiente y de allí la preocupación por un partido como instrumento de negociación frente al Estado y la burguesía. Además, la perspectiva de las elecciones de 2014 y la necesidad de cumplir con las restrictivas normas legales en plazos muy cortos para obtener el reconocimiento, si se quiere participar en ellas, empujan a la dirección a acelerar la marcha.

Al reubicarse la COB como oposición por izquierda al gobierno de Evo e intentar crear su partido, más allá de las intenciones de los dirigentes, se pone sobre la mesa una discusión fundamental: que los trabajadores intervengan en política y que lo hagan desde sus propias organizaciones, rompiendo políticamente con el MAS y Evo, y discutiendo la necesidad de la independencia de clase, lo que puede ser el inicio de un profundo proceso de discusión, politización y organización de los trabajadores de base.

Es interesante señalar que ya desde el mes de diciembre, en que se dispara esta reflexión se han suscitado algunos hechos de importancia que señalan que la idea de un partido obrero basado en los sindicatos es bien recibida por importantes sectores de trabajadores de base, en particular los mineros. Así, en una asamblea llevada a cabo a principios de diciembre en el distrito minero de Huanuni, de gran combatividad y tradición y que tiene casi 5.000 trabajadores, se aprobó realizar aportes extraordinarios para el sostenimiento del IPT. Medidas similares fueron adoptadas por los trabajadores de la Caja Nacional de Salud del Departamento de Oruro (que según fuentes cobistas, ya habrían realizado los depósitos correspondientes), en el Congreso del magisterio rural realizado en la ciudad de Villazón y el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Técnica de Oruro (La Patria, 4/1/13).

Una lucha política vital

En los sindicatos, federaciones y confederaciones sindicales se están enfrentando duramente distintos proyectos políticos nacionales. Los dirigentes del MAS y sus aliados2 apoyan al Gobierno de Evo Morales y son francos enemigos de que surja un partido obrero basado en los sindicatos. Aunque están debilitados y no vinieron a dar una pelea abierta a la Conferencia de Cochabamba, van a hacer todo lo posible para sabotear esta iniciativa.

Juan Trujillo y un sector importante de la dirección cobista propone un “partido como el PT de Lula” es decir, un partido reformista que les permita aprovechar el descontento obrero para negociar en mejores condiciones con el gobierno, y buscar pactos con el MAS, por lo que buscan borrar todo atisbo de independencia política de los trabajadores de los documentos y estatutos, impedir que se imponga la democracia obrera y marginar a las tendencias de “extrema izquierda”.

El ala dirigida por Jaime Solares (que estuvo al frente de la COB durante el levantamiento de octubre del 2003) tiene un discurso más radical pero comparte con ellos la estrategia de colaboración de clases, aunque a veces se ve obligado a “correrse a izquierda” para resistir los embates de los masistas y de la mayoría cobista.

En contraposición a estos proyectos políticos reformistas, desde la LOR-CI sostenemos que un Instrumento Político de los Trabajadores debe surgir sobre la base de la categórica posición de independencia de clase frente al gobierno, el Estado y las distintas expresiones de la burguesía y los terratenientes, orgánicamente ligado a los sindicatos, sobre la base de la más amplia democracia obrera y con libertad de tendencias, y sumando a los trabajadores de base activamente a su construcción.

¿Cuáles son las perspectivas?

Aunque la situación es difícil, pues el MAS conserva peso y los métodos de la burocracia pueden ir contra la implementación de las decisiones de la Conferencia de Cochabamba, la pelea no está decidida. Será un importante “test” lo que ocurra en los próximos 30 días, en camino al Congreso fundacional del “partido de la COB”. El proceso aún está en marcha y no puede descartarse una postergación u otros traspiés. ¿Qué surgirá, si es que cristaliza, un instrumento de organización política obrera o un “partido de los burócratas”? Esto último, que sería un cascarón reformista vacío de contenido vivo, es un peligro real.

Por eso mismo, es una responsabilidad elemental de cualquiera que se diga revolucionario intervenir en este proceso, alentando cada paso real para que el proletariado boliviano, retomando sus mejores tradiciones de combatividad, organización y radicalidad, se eleve a la arena de la actuación política independiente, y pueda avanzar en el camino de unir sus filas y disputar la hegemonía en la alianza con los campesinos, los pueblos originarios y los sectores populares empobrecidos.

La clave para ello estará en última instancia en que se desarrolle una vanguardia obrera militante, que tome en sus manos la iniciativa del IPT y luche por desarrollar los elementos más progresivos del actual proceso en el camino de la organización política de la clase. Llamamos a unir fuerzas para dar la pelea por hacer prevalecer las posiciones de independencia de clase, la democracia obrera y por un programa de los trabajadores, a los sindicatos y dirigentes de base que, contra el gobierno del MAS y los partidos de los empresarios, buscan una alternativa, a todos los trabajadores y trabajadoras combativos, y a los jóvenes y estudiantes que vean con simpatía el surgimiento de un partido obrero.


HUANUNI, CENTRO OBRERO MINERO DE IMPORTANCIA ESTRATÉGICO

Lista independiente gana elecciones del sindicato

Uno de los centros del debate sobre el IPT es Huanuni, donde no sólo se votó un aporte de cada obrero al mismo, sino que una lista animada por activistas independientes y algunos simpatizantes de la izquierda trotskista (LOR-CI y POR) ganó por amplia diferencia las recientes elecciones del sindicato, derrotando a los sectores más ligados al MAS. Su programa reivindica “los Documentos del XXXI Congreso Minero y del XV Congreso de la COB en los que se plantea la necesidad de organizar el instrumento político de los trabajadores. A través de este instrumento lograr una representación obrera en el parlamento para convertirlo, como indica la Tesis de Pulacayo, en tribuna revolucionaria”.

Se presentaron tres listas y el FRS (Frente de Revolución Sindical) ganó con el 48% de los votos (1999 votos, con unos 700 de ventaja sobre el segundo frente). Al cierre de esta nota, recién se había realizado la elección de los 125 delegados de sección, que estrechamente ligados a la base, actuarán junto a la nueva directiva del sindicato.

El gran distrito minero de Huanuni ocupa un lugar particular en el actual movimiento obrero. Siendo la única mina de COMBOL que no se cerró en los ‘80, gracias a la lucha obrera y solo pudo ser privatizada en 1999 y recuperada en 2002, conservó las tradiciones y cultura obrera del proletariado minero que combatió en la revolución de 1952, protagonizó el trienio revolucionario de 1969-71 que dio la Asamblea Popular y marchó a ocupar La Paz en las Jornadas de Marzo de 1985. Entregada a una transnacional británica Allied Deals, en los ‘90, desde 1999 inició un nuevo y extraordinario capítulo en su historia: la fraudulenta quiebra de ese grupo empujó a los mineros de Huanuni a movilizarse hasta imponer la renacionalización de la mina para defender su fuente de trabajo. En el levantamiento de octubre de 2003 que derribó al presidente neoliberal Sánchez de Losada, los mineros de Huanuni acudieron en camiones a La Paz, enfrentándose a dinamitazo limpio al Ejército en Ventilla, con varias bajas. Al no poder romper el cerco militar, los mineros bajaron en pequeños grupos a la ciudad reagrupándose en la Universidad con la disposición de seguir el combate, cuando el 17 de octubre, Goni huyó. La política minera del gobierno de Evo Morales apostó al acuerdo con las transnacionales y las cooperativas. En Bolivia, las cooperativas mientras son dirigidas por camarillas enriquecidas, en algunos casos verdaderos “empresarios con guardatojo” que hacen buenos negocios con las grandes empresas y expolian a miles de socios pobres y peones asalariados. A inicios de octubre de 2006, en Huanuni, las cooperativas de la zona, alentadas por el entonces Ministro de Minería de Evo y negociando bajo cuerda con los antiguos concesionarios ingleses, intentaron asaltar la mina para apoderarse de las mejores vetas. Los 800 trabajadores asalariados resistieron a pie firme el asalto. Tras dos días de luctuosos enfrentamientos que dejaron más de una docena de muertos, lograron derrotar ese asalto e imponer la única salida progresiva al conflicto: incorporar a la masa de casi 4.000 cooperativistas pobres como asalariados a la Empresa Minera Huanuni, logrando con ello una gran victoria política y consolidando la nacionalización del distrito definitivamente. A pesar de que el SMTMH (Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Huanuni) tuvo en distintos momentos directivas conciliadoras con el gobierno y que la conquista del “control social” (con rendición de cuentas a los trabajadores sobre las operaciones y decisiones de la empresa) se burocratizó en lugar de desarrollarse como control obrero, Huanuni se siguió movilizando en diversas ocasiones, para reclamar por sus demandas o apoyar a otros sectores obreros. Al calor de este proceso, la experiencia política de muchos trabajadores de Huanuni con el MAS y el gobierno de Evo fue avanzando y es hoy uno de los focos principales en que se apoya la iniciativa de IPT.

Huanuni, una suerte de laboratorio político donde la gran tradición de lucha minera se combina con las nuevas generaciones, está llamado a contribuir poderosamente al desarrollo y renovación del movimiento obrero ante las tareas que la actual etapa pone ante ese proletariado, hoy mucho más extendido y diversificado que antiguamente, con sus concentraciones en los nuevos emprendimientos mineros privados, en los hidrocarburos, en las fábricas y empresas de El Alto, Santa Cruz y otras ciudades.

Notas

1 Así, el gobierno de Evo llegó a enviar el ejército contra los trabajadores de la planta piloto de Litio que exigían el reconocimiento de su sindicato.

2 Entre estas corrientes reformistas, aliadas al gobierno y que apoyan su “proceso de cambio” están los stalinistas del PCB (Partido Comunista de Bolivia), castristas del antiguo ELN (Ejército de Liberación Nacional), maoístas del PCML (Partido Comunista Marxista-leninista), etc.


La LOR-CI en la Comisión Política de la COB

La LOR-CI ha venido peleando al interior de la CP de la COB con dos ejes centrales: el de la independencia política de los trabajadores con respecto al gobierno del MAS, el Estado, sus instituciones represivas (ejército y policía) y los representantes de la burguesía (sean políticos, militares o curas). La Comisión Política está integrada por representantes de una decena de organizaciones sindicales nacionales, entre ellas, mineros y fabriles. Por supuesto, no es políticamente homogénea y en ella se expresan diversas tendencias, entre ellas, el sindicalismo y el populismo radical.

Nuestra participación en la CP fue votada en la “Cumbre obrera y campesina” de 2005, convocada por la COB para discutir el lanzamiento de un Instrumento Político de los Trabajadores.

Podemos decir con orgullo que nuestra pequeña organización ganó un lugar destacado en la lucha obrera y un reconocimiento que nos permite intervenir como sector invitado en la CP de la COB, gracias al enorme esfuerzo puesto en ligarnos al movimiento obrero. A consecuencia del ascenso de masas que tuvo sus picos más altos en el levantamiento insurreccional de Octubre de 2003 y en las jornadas de mayo-junio de 2005, y bajo las expectativas creadas por el ascenso de Evo Morales al gobierno en 2006-2007, el movimiento obrero vivió un importante proceso de reorganización al cual contribuimos con nuestras modestas fuerzas. A la “Casa Obrera y Juvenil” de la ciudad de El Alto se acercaron cientos de trabajadores y entre 2005 y 2008 participamos en la organización de casi una docena de sindicatos y en diversas luchas, algunas ganadas y otras perdidas.

Con el ascenso del MAS y Evo Morales al gobierno, que lograron cooptar a una gran parte de la dirigencia sindical de ese entonces sobre la base de promesas y prebendas, la iniciativa de crear un IPT fue abortada. Pero desde 2010, los sindicatos debieron distanciarse del gobierno y la burocracia más ligada al MAS se fue desacreditando. A partir de la salida de Pedro Montes de la COB en el XV congreso, en Tarija, las tesis para el lanzamiento del Instrumento Político de la COB fueron desempolvadas y su discusión fue tomando cuerpo en los medios sindicales.

En este escenario, la LORCI viene dando la pelea, como ya señalamos, por la organización políticamente independiente de los trabajadores, por un IPT orgánicamente basado en los sindicatos, y regido por la más amplia democracia obrera, y por un programa obrero, combatiendo los intentos de los distintos sectores de la dirigencia de diluir los aspectos más progresivos de la iniciativa: la definición por la independencia de clase, la relación entre los sindicatos y el partido a crear, la democracia obrera y la libertad de tendencias, etc. Buscamos abiertamente que los sindicatos se eleven al terreno político y que en el partido de la COB tengan una representación proporcional a su peso orgánico y a su papel en la lucha de clases; al mismo tiempo, combatimos los proyectos reformistas y populistas de las distintas alas burocráticas para convertir la iniciativa en un aparato electoral más, escalera para arribistas de todo pelaje y vacío de militancia obrera.

Lamentablemente los documentos en discusión son básicamente eclécticos, abundando en concepciones reformistas frente al estado burgués. Por eso no nos hacemos responsables de los mismos ni compartimos el conjunto de sus expresiones. Afirmamos que no basta que se incluyan expresiones que defiendan la independencia de clase, sino que estos postulados básicos deben traducirse en puntos concretos en el programa y resoluciones que permitan luchar por hacerlos realidad. Por ejemplo, sostenemos que el estatuto debe expresar claramente que cada organización sindical tendrá representación en todas las instancias del partido según su peso y papel en la lucha de clases, que las asambleas de los organismos de base deben discutir y aprobar las decisiones de importancia política. También, que debe levantarse un programa de acción obrero, que actualice y desarrolle la tradición de la Tesis de Pulacayo, para que los males que acarrea la crisis capitalista los paguen sus responsables: los empresarios y las transnacionales, recogiendo también las demandas campesinas y populares como la liquidación del latifundio con una verdadera reforma agraria, etc.

Es que si bien desde la LORCI luchamos porque el IPT esté por la independencia política de la clase trabajadora, también creemos que hay que discutir entre los trabajadores, la necesidad de la alianza revolucionaria entre obreros, campesinos, indígenas y sectores populares empobrecidos. La clase obrera tiene que tomar las demandas de todos los explotados para poder acaudillar esa alianza. Solo con esta alianza se podrá llevar a cabo una verdadera revolución en las relaciones de propiedad agrarias, que prácticamente no fueron tocadas por el gobierno del MAS, que dice ser de los campesinos y pueblos originarios, pero que en realidad no los representa.

Como trotskistas, consideramos que cada paso en la organización políticamente independiente de los trabajadores mejora las condiciones para la construcción de un partido revolucionario fuertemente enraizado en la clase obrera, y desde esta convicción intervenimos en el importante proceso en curso en la Central Obrera Boliviana.





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