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Otros Artículos / Comunicados, volantes y declaraciones

Viernes 18 de septiembre de 2015

BAJO LA TUTELA DE UNASUR Y LA CELAC

¿Distensión entre Colombia y Venezuela?

Por Miltón D’Leon


Varias semanas lleva la tensión abierta entre Venezuela y Colombia, y varias veces ha aumentado el tono de la escalada del conflicto. Bajo este panorama se ha venido configurado el acercamiento de Nicolás Maduro y Juan Manuel Santos, bajo la tutela de Unasur y la Celac, buscando una distensión del conflicto entre ambos países.

En este sentido es que este bloque de naciones ha declarado este jueves que considera que "el camino del diálogo bilateral, como ha sido costumbre ya histórica entre Colombia y Venezuela, debe seguir siendo el mejor escenario para que los países de Unasur resuelvan sus diferencias de frontera".

Qué se estará tejiendo entre bambalinas, no lo sabemos, pero hasta el momento, las declaraciones altisonantes venían en aumento, y ya había fracasado un encuentro en Cartagena entre las cancilleres María Ángel Holguín de Colombia, y Delcy Rodríguez de Venezuela.

De la escalada a la búsqueda del encuentro entre Maduro y Santos

En un reciente artículo en este diario escribíamos que “en estos días veremos seguramente cómo irán en aumento las tensiones pues las declaraciones de ambos presidentes ya trascienden los temas específicamente fronterizos y empiezan a tomar otros rumbos, abriendo la posibilidad de una escalada mayor en el conflicto”. Esto es lo que ha movido el accionar de diversos gobiernos latinoamericanos que vía Unasur se han activado para buscarle un cauce a la tensión abierta.

Hasta este miércoles por la mañana, voces duras desde ambos países alentaban un ambiente de mayor tensión en función de los distintos intereses, como las del procurador colombiano y ligado al uribismo, Alejandro Ordóñez que insistía en que “la diplomacia colombiana debería haber acudido ya al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para que ordene a Venezuela cesar esos actos hostiles… y contra la soberanía de nuestro país”. De igual manera, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, venía sosteniendo que “Plan de ataque proviene de Colombia”.

Pero para ese mismo día ya se cocinaban habas, pues al final de la tarde el presidente Nicolás Maduro, anunciaba que por fin se daría el próximo lunes una reunión con su homólogo colombiano Juan Manuel Santos, en la capital de Ecuador, junto con los presidentes de Ecuador y Uruguay, Rafael Correa y Tabaré Vázquez, respectivamente. Maduro adelantaba que "no será una reunión fácil, va a ser compleja porque los problemas son complejos”, sosteniendo que llevaría “propuestas concretas. En esos mismos momentos, el gobierno colombiano también confirmaba que el presidente Juan Manuel Santos asistirá el próximo lunes en Quito a la reunión con Nicolás Maduro: "El señor presidente Juan Manuel Santos ha aceptado la invitación al diálogo que le han hecho el presidente Rafael Correa y el presidente Tabaré Vázquez para reunirse el día lunes con el presidente Nicolás Maduro", rezaba un comunicado de prensa en la Casa de Nariño, sede del Gobierno.

Pero las fichas para este encuentro se venían moviendo desde antes. Primero Brasil y Argentina, a través de sus respectivos ministros de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira y Héctor Timerman, habían participado en las gestiones dirigidas a propiciar una reunión entre Maduro y Santos, reuniéndose previamente con las cancillerías de ambos países, pero el mandatario colombiano hablaba de desconfianza hacia Brasil y Argentina, buscando apoyarse en el gobierno de Tabaré Vázquez que había venido alineándose más proclivemente a Colombia.

Se buscó una llave de consenso para los mediadores, apareciendo Ecuador que junto a Uruguay armarían las articulaciones, dupla que fue aceptada por ambos gobiernos, pues también el gobierno de Maduro no venía viendo con buenos ojos al gobierno uruguayo, sobre todo por su política que tuvo en la OEA proclivemente a Colombia, reunión que dicho de paso es bueno recordar el país neogranadino fue derrotado. Así fue en Quito donde el pasado sábado se reunieron nuevamente las cancilleres de Colombia, María Ángela Holguín, y de Venezuela, Delcy Rodríguez y en ese encuentro se conversó sobre "de qué forma podría enrumbarse (encaminarse) el nivel de diálogo entre los dos países hermanos". Así se llegó al face to face (como dice Maduro) entre los presidentes. Y para este jueves por la tarde, el Gobierno brasileño celebraba el anuncio de la próxima reunión entre los dos mandatarios, de igual manera lo hacía Argentina a través de sus voceros oficiales.

En este marco se estaría buscando un periodo de tregua en un enfrentamiento ya que el conflicto no bajado en su escalada, o en otras palabras una distensión entre ambas naciones. Nada indica que no pueda ser de carácter temporal, ni tampoco se asegura que las relaciones no volverán a empeorar, pues al momento no han avizorado acuerdos, y todo es hermetismo. Así, la agencia EFE señalaba este jueves por la tarde que “Sin embargo, el agrio intercambio de acusaciones entre Santos y Maduro parece que se tomará un descanso tras el anuncio… de que los dos presidentes finalmente se reunirán en Quito el lunes acompañados por la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) para tratar de buscar una solución a la problemática fronteriza”.

En Venezuela aumentan los estados de excepción pero en Colombia se explota cínicamente la crisis

En un artículo titulado tras otro cierre de frontera se abre nuevo episodio del conflicto con Colombia el pasado 10 de septiembre, un día después que Maduro anunciara que "he decidido proceder al cierre del paso fronterizo de Paraguachón en el estado Zulia… y un Estado de Excepción en los municipios Guajira, Mara y Almirante Padilla", ubicados en el norte del mismo estado Zulia, escribíamos que “no se descartaba que se pudieran extender aún más los cierres en pasos de fronterizos, pues los aún abiertos, operan con fuerte vigilancia y control, incluso los gobernadores de estados como Táchira y Zulia, hablan ya de extenderla completamente, como así también de que se apliquen más estados de excepción”.

Dicho y hecho. El martes 15/9 se anunciaban nuevos estados de excepción en tres municipios fronterizos con Colombia del estado Apure. A día de hoy son ya 23 municipios, la mayoría de ellos fronterizos con Colombia, en los que se aplica el cierre de los pasos y el estado de excepción, lo que abarca alrededor de dos terceras partes de los 2.219 kilómetros fronterizos que comparte con Colombia.

En todos estos lugares, más allá de que el Presidente Maduro hable de la construcción de “una nueva frontera de paz”, la verdad es que las garantías constitucionales quedan suspendidas con esta medida en dichos sitios, llevando a su población a situaciones de alta tensión, amedrentamiento, sometimiento a situaciones de razzias militares y policiales, al agobio y a la incertidumbre al violársele derechos mínimos elementales. Este es el contenido de un “Estado de excepción” y no otro. Y no hay quien no manifiesta que la tensión abierta se aprovecha más que para atacar problemas de contrabando y narcotráfico para desviar la atención frente a la crisis económica que golpea de lleno al pueblo venezolano.

Pero del lado colombiano, el cinismo es de envergadura sideral, una burguesía rapaz e hipócrita. Lo hemos escrito en muchos espacios, que ahora y de repente ha salido a defender a “sus” connacionales que son deportados, cuando en verdad durante largas décadas fue la responsable del mayor éxodo de colombianos trabajadores, pobladores pobres y campesinos, calculados en millones, que obligados por la mayor de las desigualdades a que eran sometidos en Colombia, expulsados de sus propias tierras en el afán de acumulación de la rapaz burguesía terrateniente, o desplazados de guerra, se vieron obligados a salir de su país para buscar otros horizontes tanto hacia Venezuela pero también hacia otros muchos países. La cuestión es que tanto el gobierno de Santos viene utilizando la situación para reubicarse internamente donde ha venido en baja, como también del siniestro Uribe, que desde la oposición, busca el camino para volver al gobierno, y ambos utilizan al sufrido pueblo colombiano para sus intereses oscuros, y para nada de lo vienen afirmando, ellos defienden los intereses de su rancia burguesía y no del pueblo pobre.

Al momento, no son muy claros los rumbos del impasse abierto, como tampoco lo que se pueda estar negociando, pero algo es claro, seguramente no será para gran beneficio del pueblo pobre, campesino y originario, sobre todo los de un lado u otro de la frontera. Por eso es importante volver a recalcar una y mil veces más, que la clave es la más amplia solidaridad y hermandad entre los trabajadores, campesinos, sectores populares, pueblos originarios de ambos países, levantando sus propias demandas, como el derecho automático a residir en cualquiera de los países con todos los derechos políticos, jurídicos, sociales y económicos, y no confiando en las políticas de ambos gobiernos, serán los pueblos los que pagarán los platos rotos y no los que residen en la Casa de Nariño ni en la Casa de Miraflores.


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