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Periódico / DEBATE

Viernes 5 de julio de 2013

DEBATE A PROPÓSITO DEL CONFLICTO UNIVERSITARIO

El rol de la izquierda estudiantil chavista (O la necesidad de romper con perspectivas políticas que impiden una militancia anticapitalista consecuente)



En todo este proceso de lucha de los trabajadores universitarios, los grupos de la izquierda chavista se dividieron, grosso modo, en dos sectores. Los más “oficialistas”, que no tuvieron ningún papel del lado de la lucha, muy al contrario, amenazando desde el principio con “acciones legales” si los empleados y obreros se iban a paro. Y los grupos “críticos”, que al inicio estuvieron también ausentes de cualquier respaldo a la lucha y denunciaban la posibilidad de paro docente, luego se reubicaron parcial y tardíamente, posando de estar “con la lucha”, ¡pero solo apoyarían las medidas de los empleados y obreros porque la burocracia sindical es chavista!, ¡y esto incluso solo de palabra porque no desarrollaron ninguna política real de agitación ni de organización para impulsar acciones de apoyo, y al contrario cada vez que podían insistían en rechazar la posibilidad de huelga como medida de lucha y exigían la extensión del semestre! Cuando en la UCV se largó el paro docente a partir de la consulta abierta y la decisión de la burocracia de la asociación de profesores (APUCV), ambos sectores confluyeron por completo en una vergonzosa militancia anti-paro, pro-patronal, esgrimiendo el discursito que tradicionalmente han usado los “niños bien” contra las huelgas de los trabajadores universitarios, “el derecho a la educación”.

Así, dejaron por completo el campo abierto a los grupos estudiantiles de la oposición burguesa que se activaron en apoyo al paro y reclamos de los profesores.

(…) esta izquierda, polarizada entre las dos alternativas políticas del orden burgués actual, no vio en la lucha y el paro más que “una maniobra desestabilizadora de la derecha”, por lo que se dedicó a militar a favor del gobierno. Para estos grupos chavistas estar con el paro y con la lucha en las calles sería estar “con la derecha”, avalar políticamente a las dirigencias profesorales en lucha –que son en su mayoría de oposición–, y por eso les pareció más “revolucionario” estar con el responsable de los bajos salarios, el desconocimiento de derechos y organizaciones de los trabajadores, la devaluación, los acuerdos con empresarios y los aumentos de precios, la criminalización de la protesta, el envío de las FFAA burguesas en las calles y barrios ejerciendo su represión social de clase. ¡Vaya alternativa!

El contenido concreto –una lucha de trabajadores contra los bajos salarios y por sus derechos– al parecer no tiene ningún valor social ni político para estos compañeros y compañeras (…) Estar con la lucha no implica subordinación pasiva a las direcciones que la llevan adelante, sino que brinda las posibilidades de disputar la dirección de la clase trabajadora y, en el peor de los casos, si no se lograse desde las bases en lucha cambiar la dirección, el hecho indiscutible es que se está participando del lado de la lucha, por las demandas salariales y mejores condiciones de los trabajadores. Respaldar un paro de estas características implica tomar partido por la lucha y, si no se es centrista ni sindicalista, también implica dar la pelea en el transcurso por desplazar esa dirección en favor de la autodeterminación de las bases en lucha, pero combatir el paro para ponerse del lado del patrón, del gobierno –igualmente burgués que su oposición–, ¿de qué brinda posibilidades a no ser la de ser un simple rompehuelga?

El gran problema en esta (estrecha) lógica, es que no ve más sujetos políticos que el gobierno burgués tímidamente nacionalista, regulacionista y “re-distribuidor” –aunque cada vez menos de todo eso– y la oposición burguesa más “normal” y proimperialista: en cada hecho solo ve esos sujetos actuantes, y no concibe la necesidad ni la posibilidad de que los explotados y oprimidos se desarrollen como sujeto diferenciado de ambas opciones. No ven legítima una lucha de trabajadores que afecte al gobierno, porque solo ven en estos casos a los trabajadores como una masa moldeable que puede ser “usada” o “lanzada” a la estrategia de la oposición. Las razones propias de los trabajadores, sus luchas, sus intereses de clase, tienen un valor igual a cero para esta lógica, no existen ni tienen a derecho a existencia propia en un marco y una lógica por fuera de la polarización maniquea gobierno-oposición, sino que están condenadas a estar inscriptas sí o sí o en la lógica el gobierno o en la de la oposición.

Pero, aún en caso de tener una lógica como esa, de no considerar una lucha de este tipo como legítima y como punto de apoyo de los trabajadores para su posicionamiento por sus intereses propios, ¿no era preferible hacerse a un lado, condenarse a la pasividad sectaria o derrotista, antes que hacer el papelón de colocarse del lado del patrón/gobierno?

Era impresionante ver a estos grupos aducir exactamente las mismas razones del gobierno contra el paro y sus dirigentes, el discurso, las frases, la lógica, la misma que la de los burócratas del gobierno. (…) desfilando con pancartas ¡por “el derecho a la educación”!, el latiguillo patronal y burgués de toda la vida contra las huelgas docentes (¡¿qué no harán por “el derecho a la salud” estas corrientes cuándo haya paro de las enfermeras y médicos de los hospitales públicos?!). Una mordaz coincidencia: el mismo día en que varios militantes de estas corrientes llevaban a cabo en la UCV una vigilia contra el paro, el gobierno metía las tropas militares en Ferrominera del Orinoco contra otro paro, el paro de los obreros ferromineros: ¿acaso estas acciones no los hacen parte de la misma política burguesa contra los paros, que usa distintas maneras para sostener la subordinación social y política de la clase trabajadora? De hecho, los grupos chavistas fueron parte directa, o cómplices, de la política reaccionaria de que “el Estado burgués” (como algunos reconocen) judicialice y criminalice las huelgas de los trabajadores: unos yendo directamente a los tribunales a pedir medidas, y otros callándose la boca por completo ante esto. ¿Será posible que piensen que por estas vías y métodos están “combatiendo el poder burgués” o están abonando el camino al “poder obrero y popular”?

Si el conjunto de los trabajadores, o el movimiento estudiantil, hubiese adoptado las posiciones de esta seudoizquierda, ¿qué hubiese sido de la lucha? ¿Qué papel jugaron en los logros parciales que hay hasta ahora? Ninguno. El gobierno se vio obligado a ceder parcialmente por la lucha, ¡no por las acciones anti-paro de estos grupos, que más bien fortalecían la posición de negociación patronal! Incluso habría que preguntarse –y no es ocioso pensárselo–, ¿qué hubiera sido de estos grupos “revolucionarios” si el gobierno no cede, o si las burocracias sindicales chavistas de empleados y obreros no bajan el nivel de movilizaciones que traían para entrar en el esquema del gobierno, y el paro indefinido lo declaraban también los obreros y empleados, como en efecto habían advertido? ¡Ay! ¡Qué situación “in extremis”! Ya no tendrían cómo colgarse fácilmente del manido argumento de ser “un paro de la derecha” para cubrir su posición a favor del gobierno que hoy –y desde hace 14 años– gestiona y sostiene el orden de explotación y opresión.

Es una “izquierda” que no sólo no será capaz jamás de encabezar una revolución social contra este orden, sino que ni siquiera puede ubicarse con mediana claridad para estar del lado de las luchas reivindicativas más elementales como la actual. De entre los que se intentan ubicar como supuestamente “críticos”, “autónomos”, frente al gobierno burgués, corrientes como Marea Socialista, la Juventud Comunista de Venezuela, y grupos locales de la UCV como Praxis, el Frente Cultural de Izquierda, entre otros, han quedado marcados por esta política canalla.

De conjunto, esto que estamos viendo es parte de esos elementos reaccionarios del "legado" de Chávez que cierta izquierda no ve: logró que hoy por hoy camadas de jóvenes que se consideran revolucionarios, se dediquen a defender razones de Estado, razones patronales frente a una lucha de trabajadores. De entre estos grupos, las y los jóvenes que honestamente buscan un camino hacia una militancia revolucionaria, se deben una muy profunda y seria reflexión sobre el nivel cero de independencia política de clase, sobre la pobreza de “estrategia revolucionaria” de tales corrientes, y virar hacia una ruptura decidida con la política de subordinación a un proyecto de colaboración de clases, de gestión y sostenimiento del orden burgués, como lo es el chavismo.





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