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Periódico / MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Jueves 7 de noviembre de 2013

LAS CORRIENTES ESTUDIANTILES OPOSITORAS Y CHAVISTAS ANTE EL PARO

Elementos para un balance del conflicto universitario

Giovanni Ciavatonne y Gabriel Bottoni, estudiantes de Historia


En el En Clave Obrera de junio/julio, señalamos que la lucha de los trabajadores universitarios logró una recomposición salarial parcial. El salario integral terminaría alcanzando en 2014 un aumento variable entre 105% y 145% sobre su monto anterior; pero la inflación acumulada entre 2008 y septiembre de 2013 alcanza ya 169,6%, según cifras del BCV. Esto sin hablar de la inflación en 2014, y sin derecho a discutir nuevos ajustes salariales hasta el 2015.

El justo reclamo de los docentes y el régimen estamental universitario

El día que estalló el conflicto planteamos que este era una exigencia y lucha legítima, ante un problema común a toda la clase trabajadora nacional -la postergación salarial y de las contrataciones colectivas, en medio de un alza vertiginosa del costo de la vida-, una pelea que debía ser tomada en las manos de las propias bases trabajadoras, al igual que defendemos los paros o huelgas como un derecho histórico y elemental de la clase obrera. Por otro lado, grupos estudiantiles pro-gobierno se opusieron al paro con el argumento superficial de que la lucha la encabezaba una “dirección de derecha” cómplice del régimen universitario, a lo que respondíamos que lo que estaba en juego no era una lucha “de esta dirección”, sino una reivindicación legítima de un sector de la clase obrera, por sus salarios y sus condiciones de trabajo.

En este caso, tratándose de una dirección docente que coexiste y forma parte del engranaje de poder del régimen que impera en la universidad, pues tocaba dar la pelea por cambiar esa dirección, la pelea en las bases, ¡en medio y por dentro de la lucha!, pero jamás pretender boicotearla, porque no es la lucha de esa burocracia sindical sino de la clase trabajadora, de docentes, empleados y obreros.

La FCU y los CE’s: subordinados a las autoridades y la APUCV

La representación estudiantil de la FCU y los CE’s en el curso del conflicto, apenas se limitaron a seguir pasivamente la dirección del conflicto docente por la Apucv, haciéndose cómplice de una dirección sindical aliada totalmente del régimen político estamental que impera en la UCV, y que afecta a todos los sectores que hacen vida en la universidad. Igualmente compartieron con la Apucv un nocivo esquema de no bregar por forjar una fuerte alianza entre docentes, obreros y empleados que rompiera con la separación habida entre estos sectores de los trabajadores universitarios y alentada por sus respectivas direcciones sindicales, una pro-MUD (Apucv) y otra pro-Gobierno(Sinatra y Sutra).

Consecuentes con sus posiciones políticas apoyaron la movida de la Fapuv-Apucv de poner el conflicto docente al servicio de la agenda política de la oposición patronal. Es que estas dirigencias estudiantiles convalidan descaradamente el régimen de castas que rige el gobierno universitario, y piden autonomía frente al Gobierno pero callan frente a la más flagrante violación de derechos democráticos elementales que impera en la universidad, y están alineados con los partidos patronales de la oposición.

La izquierda estudiantil chavista apostó a la derrota

Las corrientes estudiantiles pro-gobierno decían “solidarizarse” de palabra pero en los hechos boicotearon la huelga docente. Por lo general desarrollaron toda una retórica sobre que “no se trata sólo de salarios” y que hay “problemas más de fondo” en la universidad, ¡como si los bajos salarios no fueran un asunto “de fondo”! Pero su justificación más “dura” para asumir una militancia abiertamente propatronal antihuelga, fue que la dirección del conflicto era aliada de la derecha: una caracterización que les sirvió para asumir una política para que en la lucha las bases desplazaran a esa dirección, sino para convertirse en peones del gobierno para ayudarlo a derrotar la lucha docente.

En relación a las medidas judiciales que desde los tribunales se dictaron contra los dirigentes de FAPUV-APUCV para imponer el cese del paro, estos grupos no mostraron indignación alguna, todo lo contrario, la apoyaron, avalando la utilización de la justicia burguesa para amedrentar las huelgas y luchas de los trabajadores. Esto, muy “de izquierda” no es, ¿cierto?

Lecciones de lucha

Las direcciones sindicales chavistas terminaron haciéndose parte de la política del gobierno de aislar la justa huelga de los profesores. La dirección profesoral, a su vez, llevó la huelga a un callejón sin salida, al tratar de ponerla al servicio de las maniobras y demagogia política de la oposición. La falta de independencia de clase de estas burocracias les hace conducir las luchas en función de las lógicas de ambos bandos patronales, y no de las necesidades de los trabajadores. La necesidad de la independencia política de los trabajadores es una de las lecciones a sacar.

Otro aspecto es la importancia de una política para la participación orgánica y masiva de las bases, para que la conducción y decisiones del conflicto estén en sus propias manos: mediante asambleas deliberativas (y no solo informativas) en cada escuela y dependencia, con elección de delegados de base responsables ante las asambleas y revocables por estas.

En esa perspectiva intervinimos quienes militamos en la LTS y Barricada.





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