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Viernes 24 de octubre de 2014

NACIONAL

La caída de los precios del petróleo cercan a Venezuela

Por Milton D’León


(La Izquierda Diario) Una fuerte caída viene sufriendo los precios del petróleo, y la cesta venezolana es una de las que más bajo ha caído en la última semana, llegando a 75,90 dólares el barril del crudo. Venezuela es el país petrolero con las mayores reservas del mundo comprobadas, el quinto en producción mundial, pero de la amplia de la mayoría de los que explotan el crudo es el más dependiente de todos, siendo que de cada 100 dólares que ingresan al país por exportaciones 96 son por petróleo. Esto lo transforma en una nación muy vulnerable donde caídas abruptas tienden a comprometer altamente su economía interna.

Un frente interno una crisis que no cesa

Para el colmo del país caribeño, esta caída de los precios del petróleo no acontece en un buen momento para la economía nacional, bajo una fuerte crisis económica donde los especialistas no la declaran en recesión económica porque el gobierno no ha hecho públicos los datos del comportamiento del Producto Bruto Interno (PIB) en todo lo que va del año. Pero más aún, a diferencia de cuando el país sufrió una caída abrupta en los precios petroleros en el primer trimestre de 2009, donde el barril del crudo llegó a cotizarse a 37,64 dólares por barril, que llevo a la economía a una recesión por dos años, no se venía de un panorama económico apremiante sino de un fuerte boom que le daba al gobierno cierto margen de maniobra. Ahora la economía se encuentra fuertemente comprometida antes mismo de la caída de los precios.

Debido a la situación con altos niveles de sobreendeudamiento, caída de las reservas internacionales, elevados los niveles de importaciones, millonarios pagos por vencimientos de bonos y arbitrajes internacionales, compromisos atrasados con acreedores internos, alta inflación, escases, desabastecimiento de productos básicos, no es el mejor momento para ver reducidos los ingresos por la renta petrolera. Es decir, una caída menos abrupta de la ocurrida en el 2009, golpearía de una manera más severa a Venezuela de lo que lo hizo en ese entonces, que sorprendió al país en condiciones distintas y no estaba sometida a tantas presiones internacionales.

Más aún, y fundamentalmente las condiciones políticas difieren sustancialmente de cuando aún se encontraba en la Presidencia Hugo Chávez, con altos índices de aceptación y popularidad, gozando de mucho prestigio. Difícil es el panorama de Maduro, donde una de las encuestadoras caraqueñas lo ubica en niveles de desaprobación altos de un 67,5% como es Datanálisis. Más allá de lo sesgado que pueda ser esta encuestadora, es claro y notorio que el Presidente venezolano lejos está de los niveles de Chávez para afrontar situaciones difíciles.

El frente externo de la OPEP dividido

Pero existe otra gran diferencia con respecto a caída del 2009, centralmente en el plano externo: en ese año existió un frente único común, al menos entre los países productores de petróleo de la OPEP, para pujar con políticas conjuntas para el mejoramiento de los precios petroleros. Hoy el panorama es completamente distinto. Cuando el precio del barril comenzaba a perforar los 100 dólares Venezuela hizo un llamado para una reunión de emergencia a los países de la Opep, pero esta vez recibió un portazo que no esperaba: Arabia Saudita afirmaba “acostúmbrense a los precios bajos”. En otras palabras el país recibía un rotundo “NO”, aunque para noviembre ya está programada una reunión de la que se espera que no salga nada. Es que, como resalta un analista del diario New York Times, “Arabia Saudita ha dejado claro que se ocupa principalmente de no perder cuota de mercado, por lo que continuará a bombear petróleo, independientemente de las necesidades de otros miembros de la Opep” (World Without OPEC? 20/10).

Diversas son las explicaciones que se pueden dar sobre la actual tendencia a la baja de los precios del petróleo, como las clásicas de la sobreproducción en medio de una desaceleración de la demanda global por el bajo comportamiento de la economía mundial donde Alemania, la locomotora europea, se estaría enrumbando a una recesión, y China viene luchando para mantener su crecimiento, pasando por los problemas geopolíticos por la situación en Europa del Este con Ucrania o de Medio Oriente. A su vez, una supuesta estrategia de Arabia Saudita para provocar una parálisis en la producción del shale oil (esquisto) de Estados Unidos que desde el 2009 ha venido en una fase expansiva.

No es el objetivo de este artículo concentrarse en todos estos aspectos causales del comportamiento petrolero mundial, sino dar relevancia a los pocos márgenes de maniobra que tiene Venezuela en medio de ese ajedrez internacional. Pero es importante resaltar que de ser ciertas cada una de las causas, y no hay razón para afirmar que no estarían incidiendo más allá de cuál sea la preponderante o tenga más fundamento, lo más peligroso es que en el momento político mundial actual todas estas ocurrencias convergen generando un complicado escenario.

Si es el factor político, el frente externo se enrarece más para Venezuela. Se sostiene que Arabia Saudita estaría empujando los precios hacia la baja, por su política en un supuesto frente único con Estados Unidos para afectar a Rusia por los conflictos en Ucrania, o por los acontecimientos en Medio Oriente, donde Arabia Saudita (sunita) aliado a los norteamericanos, buscaría golpear a Irán esencialmente shiita por sus relaciones con el Presidente sirio Bashar al Assad. También se afirma que la razón de los saudíes de empujar a la baja sería para frenar la producción de esquisto en expansión en América del Norte y evitar el autoabastecimiento norteamericano pudiendo perder ese importante mercado, ya que si los precios del petróleo caen por debajo de 70 dólares, se verá un descenso en la producción estadounidense pues su exploración no sería rentable ya que requieren de cuantiosas inversiones debido a que son hidrocarburos que necesitan tecnologías costosas para su extracción.

Maduro más obligado a los ajustes

De ser así, Venezuela se encuentra en una situación desesperada, por un lado sin capacidad de acción o cercadas sus posibilidades en el plano internacional para pujar por la recuperar los precios, y por el otro lado, con apremiantes problemas internos como nunca antes ha tenido, a no ser en el 2003 cuando la economía se vio gravemente afectada. En ese entonces era por problemas extraeconómicos como fue el paro-saboteo de la derecha política apoyada por Washington.

Es que una caída del barril en niveles en que se acerca a 75 dólares y en baja no estaba en los planes del Gobierno. En una reciente declaración Maduro afirmó que "Estamos preparados para afrontar, como se ha visto, como se verá, esta baja circunstancial de los precios del petróleo, llegue hasta donde llegue y dure lo que dure" (El Universal22/10), afirmación que no se puede calificar más que de temeraria, más aún cuando fue la propia Venezuela la nación que solicitó ante la Opep una reunión extraordinaria, para definir medidas que contuvieran los precios, y por otra parte ilusoria cuando el barril ha perdido más de 25 dólares en menos de seis meses. Maduro capaz pueda sortear la situación solo si la reducción de los precios del petróleo es momentánea, pero todos los elementos señalados en este artículo tienden a indicar lo contario.

Si desde el 2013 y con un petróleo promediando los 100 dólares, el país venía enfrentando serias dificultades y el gobierno aplicando medidas de ajuste económico por dosis que venían siendo descargadas sobre el pueblo trabajador, mientras se le cumple a Wall Street pagándole “hasta el último” dólar”, ahora con precios del crudo en clara baja, los márgenes de seguir maniobrando se le reducen. Hasta el momento venía relegando una serie de ajustes propuestos y sugeridos incluso por el entonces ministro de Energía y Petróleo y ahora Canciller de la República, Rafael Ramírez, como el incremento del precio de la gasolina y la unificación cambiaria –es decir otra devaluación más-, además de la liberación de precios que presionan los empresarios, no es difícil pensar que ahora las pueda aplicar directamente ya que se le ponen en el tapete, pues no han sido medidas a izquierda en las que Maduro se ha venido orientando para salir de la crisis.

De continuarse este panorama, los trabajadores y las trabajadoras, los campesinos y las campesinas pobres, los sectores populares, en fin el pueblo trabajador, debe prepararse para momentos difíciles. De cómo se organiza y se prepara para la lucha, qué programa de clase levanta para defenderse, es que determinará que no sean ellos los que paguen la crisis, sino los capitalistas y los que la generaron.


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