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Otros Artículos / Comunicados, volantes y declaraciones

Jueves 6 de mayo de 2010

INTERNACIONAL

La crisis capitalista en las calles de Grecia

Por Juan Chingo


Huelga general en Grecia

El miércoles 5/5, los trabajadores griegos protagonizaron la tercera huelga general del año, mientras el gobierno de Giorgos Papandreou se prepara a votar el plan de ajuste. Desde la mañana, decenas de miles de manifestantes se sumaban a la multitudinaria marcha que recorrió el centro de Atenas y cerca del mediodía trató de irrumpir en el parlamento para evitar la votación, expresando así su oposición de manera directa contra el gobierno “socialista” del PASOK. Con el centro de Atenas militarizado, se dieron enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, en el marco de los cuales se produjeron tres muertos. El 1/5 decenas de miles de trabajadores ya se habían concentrado en Atenas y Salónica, preanunciando el estado de ánimo previo a la huelga general. El 4/5, un grupo de trabajadores colgó una bandera gigante en el templo del Partenón que decía “Pueblos de Europa: Sublévense”, y una protesta de docentes interrumpió en un programa de televisión donde estaba hablando el ministro de Educación para denunciar el despido de 17.000 compañeros del sector (Ver entrevista a a Stavros, militante de la organización trotskista griega OKDE (Organización de Comunistas Internacionalistas de Grecia), que está participando en el proceso de movilizaciones contra el plan de ajuste luego del artículo central abajo)


Europa, nuevo epicentro de la crisis mundial

Por: Juan Chingo

Alemania logra por ahora sus objetivos, imponiendo a Grecia un ataque deflacionario inédito desde la posguerra. Sin embargo, a pesar de la magnitud de la ofensiva y el “rescate”, no cierran las eventuales dudas sobre un default de su deuda soberana y siguen abiertas -y se han potenciado- todas las amenazas sobre la viabilidad del euro. El “nuevo viejo continente” se prepara para grandes convulsiones económicas, políticas y decisivos choques entre las clases. Puede leerse la versión completa de este artículo en www.ft-ci.org.

Un ataque deflacionario inédito desde la posguerra

Las medidas exigidas a Grecia a cambio del “rescate” constituyen el más grande ataque deflacionario y contra las conquistas de los trabajadores griegos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. El plan de ajuste y austeridad impuesto por el PASOK, el FMI y la UE es similar a los que aplicó la burguesía en la década de 1930 a mediados y finales de la Gran Depresión. El plan va a implicar una baja significativa del nivel de vida, afectando principalmente a los empleados públicos y jubilados, pero también a los empleados del sector privado. Medio siglo después de su creación, el PASOK ha abolido los salarios extraordinarios de Navidad y Pascua, así como las vacaciones pagas para empleados públicos y jubilados; sustituyéndolos por un pago inferior para los sueldos menores de 3000 euros, una mera caridad que no podemos descartar que también sea eliminada en futuros recortes. A su vez, las medidas implicarán una profundización de la caída recesiva, que ya el gobierno “mentiroso” calcula de -4% este año. Una caída semejante, en el período posterior a la guerra civil que azotó al país entre 1944 y 1950 y que dejó la economía devastada, sólo se produjo en una ocasión, en 1974. En ese momento fue bajo el efecto conjunto de la crisis mundial de 1973-75, el caos que siguió al golpe de Estado fallido en Chipre y la invasión del norte de la isla por parte del ejército turco, lo que provocó la caída del régimen de los coroneles y la amenaza de una guerra contra Turquía. Todo esto provocó la caída de un 6,4% del PBI.

El temor a que la situación se desmadre preocupa al conciliador secretario general del sindicato del sector público ADEDY, Spyros Papaspyros, quien en declaraciones al Financial Times dijo que las medidas de austeridad “han rebasado el umbral de tolerancia de la sociedad y nadie puede prever lo que sucederá después”. Pero mostrando a su vez su carácter conciliador y el rol que han venido jugando las cúpulas sindicales en contener y desviar la movilización de masas, aspecto central en que se apoya el PASOK para pasar el ajuste, agregó que: “los sindicatos harán todo lo posible para presionar por sus demandas de una distribución más justa de los costos de las medidas de austeridad, pero no tienen ninguna intención de ayudar a los especuladores que apuestan contra el default griego”(Financial Times, 4/5/2010). En otras palabras, una justificación total para aceptar la necesidad de medidas de austeridad y hacer todo lo posible para ayudar a resolver el déficit fiscal.

La crisis de la deuda griega no está cerrada

A pesar de que el plan de “rescate” salva a Grecia de un inminente colapso, la crisis de su deuda soberana no está cerrada para nada, e incluso un default sigue siendo la variante más probable en los próximos meses o años. Wolfgang Münchau, columnista de Financial Times especializado en asuntos europeos, dice sin reservas: “Pero pese a su disposición a aceptar una severidad extrema, Grecia no se salvará sin algún tipo de condonación de la deuda.

Puedo entender por qué el Fondo Monetario Internacional y la UE no quisieron tocar este complicado problema en este punto. Eso habría prolongado las negociaciones. En medio de una aguda crisis del mercado de bonos, las expectativas deben manejarse con mucho cuidado.

Sin embargo, terminará siendo necesaria una reestructuración de la deuda, ya que la proporción deuda/producto interior bruto de Grecia va a subir desde su actual 125% a cerca de entre el 140% y el 150% durante el periodo de ajuste. Sin una reestructuración, Grecia acabará austera, dócil, y lisiada” (2/5/2019). En otras palabras, aunque la magnitud del “rescate” es la más alta hasta ahora recibida por un país y a una tasa inferior a la requerida por los mercados, esta ultima es aún demasiado usurera y el monto insuficiente para cubrir el crecimiento de la deuda que se prevé, como alertó el mismo ministro de Economía el 4/5 poniendo nervioso a los inversores.

El punto central, sin embargo, es que el brutal ajuste provocará una brutal recesión, mucho mayor que la que prevé el gobierno hasta 2012, incrementando el déficit fiscal, generando bancarrotas y pérdidas significativas, pues provocaría una menor recaudación de impuestos y un elevado nivel de impagos de la población, en el marco de un déficit estructural de ahorro privado y la cultura de economía en negro existente en el país. Parte aguda de este escenario de catástrofe que enfrenta Grecia es la situación de suma fragilidad en que se encuentran los bancos, que vienen soportando una fuga de capitales y una corrida bancaria que se ha acelerado. Paradójicamente la posibilidad de colapso de su sistema bancario se produce en un momento en el que no hay ya recursos para su nacionalización ni para garantizar sus depósitos.

El aporte de 10.000 millones fijado en el Plan UE-FMI es una gota en el océano de dificultades que pueden emerger. Su evolución será clave en todo el proceso de ajuste. Es que, como venimos diciendo, Grecia se aproxima cada vez más a la película que Argentina pasó en la crisis de 1999-2001 y que terminó con el desordenado default y devaluación de fines de 2001 y comienzo de 2002. En este caso, la crisis tardó 3 años en alcanzar su punto culminante.

Esto sin hablar de los duros problemas de implementación de semejante ajuste. Aunque el gobierno tiene mayoría para aprobar el paquete de la UE y el FMI en el Parlamento, hay cada vez mayor reticencia dentro del PASOK; y el líder del partido derechista de oposición Nueva Democracia anunció el martes a la noche que su partido se opondría al mismo, rompiendo toda perspectiva de un consenso duradero para las contrarreformas. A su vez, y fundamental, la respuesta en la calle parece estar pegando un salto como muestran las acciones y el paro general masivo del 5/5. Tomando en cuenta que el FMI habla de un proceso de ajuste que podría durar diez años, las perspectivas para la clase dominante griega y europea no son para nada alentadoras. El primer ministro Giorgos Papandreu podría seguir el camino de De la Rúa más rápido de lo pensado si continúa in crescendo la crisis y la movilización de las masas. En este contexto, lo que está claro es que los anuncios del 2/5 no marcarán el final de la crisis de la deuda griega, ni constituyen un punto de inflexión de la misma, ni siquiera parece haberle dado algunos meses o días de respiro. Por el contrario, nuevos y más fuertes coletazos, que harán inevitable la reapertura de las negociaciones y ataques tal vez más draconianos que los ya diseñados, como el despido de empleados públicos, serán inevitables si el plan no es derrotado por la acción obrera y popular. Es que como todo programa del FMI, el plan griego sólo trata los problemas de liquidez más que con los problemas de solvencia, condenando a Grecia a una transferencia descomunal de ingresos a los acreedores, al igual que en la década perdida sufrida por América Latina en los años ‘80. Los trabajadores y el pueblo griego deben oponerse a esta perspectiva ominosa a la que los condena su gobierno, con el aval del FMI y la UE.


La perspectiva de una desintegración monetaria de la Unión Europea

El plan de “rescate” para Grecia no ha frenado el contagio de la crisis a otros países del sur de Europa, como mostraron el aumento del riesgo país de sus deudas y las caídas sucesivas de las bolsas de los últimos días. El euro no ha dejado de caer con respecto al dólar, abriéndose interrogantes sobre la capacidad del euro como moneda de reserva. Las dificultades de los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia, España) tienen con Grecia una base estructural común: sus necesidades de financiamiento para cubrir vencimientos de deudas y déficit presupuestario, además de estar atravesados por un alto desempleo. Evitar el default en países como estos, léase el Estado español o Italia, sería enormemente difícil. La agudeza de la crisis saca a la luz las contradicciones de la construcción europea: la incapacidad de conquistar un supraestado capaz de actuar colectivamente frente a las grandes crisis y de llevar adelante una política y operaciones en el exterior (inclusive en el plano militar) común. La gravedad de la crisis actual hace que la convergencia de intereses que venían logrando los distintos gobiernos y burguesías europeas, esté entrando en contradicción cada vez más abiertamente con los intereses particulares de cada burguesía nacional, que frente a grandes crisis prioriza el salvataje de sus propios deudores. La crisis europea podría estar entrando en escenarios desconocidos e inesperados, donde el enfrentamiento entre las clases en un escenario económico y político convulsivo será cada vez más frecuente. A su vez, puede llevar a una generalización de la crisis de nuevo a nivel internacional, socavando la débil recuperación en curso, aguijoneada por el salto en la crisis europea y el freno que el gobierno chino intenta imponer a los préstamos bancarios y a la especulación inmobiliaria y bursátil, cuestiones ambas que han hecho caer a las bolsas de todo el mundo. Es que mientras la caída vertiginosa del euro con respecto al dólar permite a los EEUU sacar provecho de los descalabros de la eurozona en el marco de que el financiamiento del abultado déficit fiscal norteamericano es cada vez más difícil, contradictoriamente, por otro lado, si esta política de un euro débil se profundiza dando origen a una política proteccionista pan-europea de exportar su crisis mediante un euro barato (o una “desinflación competitiva”) como salida en última instancia a la crisis europea, agravaría la ya tensa situación de sobreproducción a nivel mundial. En el marco en que EEUU apuesta a recuperar su economía mediante un alza de sus exportaciones vía la depreciación de su moneda en relación al yuan chino, una devaluación brusca del euro lo dejaría con los pies cambiados. Las preocupaciones de Geithner, secretario del Tesoro norteamericano, en relación al rescate a Grecia la semana pasada demuestran que nadie -a pesar de las ventajas ocasionales que pudiera sacar- podría salir a flote del agravamiento de la crisis capitalista en Europa, sobre todo cuando su elemento disparador son los abultados déficits fiscales en los cuales EE.UU. está claramente en una posición delicada. En última instancia la crisis griega podría ser el prolegómeno de una nueva crisis en los EE.UU., cuyo endeudamiento público y deuda nacional es, en términos relativos y absolutos, el más alto del mundo.


Entrevista a Stavros, militante de la organización trotskista griega OKDE

(Organización de Comunistas Internacionalistas de Grecia), que está participando en el proceso de movilizaciones contra el plan de ajuste. Edita el periódico mensual “Lucha Obrera” y su página de internet es www.okde.gr

¿Cuál ha sido la reacción frente a las últimas medidas anunciadas por el gobierno?

Hubo varias huelgas e incluso llamados de los sindicatos a una huelga general, centralmente en el sector público, que ha sido el sector más fuertemente atacado. La política de las direcciones sindicales ha sido dividir las luchas y movilizaciones entre el sector público y privado. Pero ahora las medidas se dirigen contra todos los trabajadores, contra el conjunto de la clase obrera y es lo que ha creado el clima para la huelga general que estamos viviendo hoy. Algunos medios estiman que hoy se manifestaron entre 300.000 y 500.000 personas. Creo que es la movilización más importante que hemos visto en este país en los últimos 35 años. Mi impresión es que en el clima social que vivimos todavía hay mucho más por delante, y cada vez más gente se está preguntando cómo hacer para continuar la lucha en los lugares de trabajo.

¿Cuál es la situación entre la juventud?

Creo que la situación de la juventud puede volverse muy explosiva, similar a lo que ocurrió en diciembre de 2008 [cuando la policía asesinó al joven de 15 años Alexis Grigoropoulos] o incluso más aguda. Aunque en la universidad hay período de exámenes, es difícil prever cómo va a reaccionar la juventud, pero creo que la situación general puede ser muy explosiva. Hay también muchos jóvenes, aquellos que están en trabajos precarizados y que son parte de una nueva generación de trabajadores, que no se benefician del “Estado benefactor”, y están mucho más dispuestos a confrontar los ataques de la patronal y el aparato policial.

¿Cómo se vivió la huelga general del 5/5?

Los ministerios y las oficinas públicas centrales están totalmente paralizados. Lo mismo ocurre en algunas de las industrias más grandes. En sectores donde la clase obrera está menos organizada el nivel de acatamiento es un poco menor, pero de todos modos hay un mejor estado de ánimo. Las movilizaciones son masivas y no están organizadas por los sindicatos. Comparadas con las dos huelgas anteriores, las del 24/2 y 11/3, esta es mucho mayor, muy superior. En algunos barrios la gente se organiza para ir a la marcha y confrontar los duros ataques de la patronal.

¿Cuál es el rol y la política de los sindicatos?

Antes de contestar esta pregunta tenemos que hacer una aclaración. Los sindicatos en Grecia no son muy importantes, no juegan un rol central en la forma en la que se expresa la lucha de clases en este país. Hay una tradición mucho más politizada, esto es algo para destacar. El segundo punto es que la burocracia sindical no está muy arraigada, no hay una tradición de sindicatos fuertes y poderosos como, por ejemplo, pueden serlo la Confederación del Trabajo alemana, o los sindicatos en Francia. En Grecia los sindicatos son mucho más débiles, y hay más oposición sindical de las fuerzas de la izquierda dentro de los sindicatos. Esta es la razón que también explica por qué se ha preservado un cierto nivel de democracia dentro de los sindicatos griegos. Las direcciones de los sindicatos, centralmente en los grandes sindicatos del transporte y telecomunicación y en el sector público, son controladas por [la fracción sindical del] PASOK. En los inicios de la crisis, el presidente de la Confederación Nacional de los Sindicatos de Grecia, GSEE, que agrupa al sector privado, actuaba más como un representante del gobierno que como un sindicalista. Por ejemplo, cuando se anunciaron los primeros recortes contra el sector público, la GSEE no llamó a una huelga general común. Decía que era un ataque al sector publico y que el sector privado no se vería muy afectado por el ajuste. Pero la dirección de la Confederación de Sindicatos del Sector Público, ADEDY, tampoco tenía un plan serio para confrontar estas medidas. Hay alguna influencia de las corrientes de izquierda en los sindicatos, como el caso de Sinapismos [nombre del partido, principalmente de ex eurocomunistas, que junto con otras organizaciones de izquierda forman la coalición SYRIZA], aunque nosotros creemos que impulsan una política reformista.

¿Nos podrías contar cómo es la composición de la izquierda en Grecia?

En lo que podríamos llamar la izquierda reformista griega hay dos organizaciones principales, el KKE (Partido Comunista Griego), que dice tener políticas hacia la clase obrera pero es reformista y trata de separar sus movilizaciones, marchas y acciones de las del resto y quiere transformar su movilización en votos, con una política electoralista.

La otra organización importante es el Synapsimos, alrededor del cual hay una formación más amplia llamada SYRIZA, en la cual participan algunos partidos de la izquierda. Ellos también hacen llamados a la lucha pero en realidad su política es muy cercana a los sindicalistas del PASOK. En muchos sindicatos codirigen con PASOK. No llaman a una generalización de la lucha. Tampoco quieren levantar consignas contra la Unión Europea porque están a favor de la misma y tienen una orientación electoralista.

¿Qué programa levanta OKDE en esta situación?

Nuestro programa empieza con un pliego de demandas de emergencia, lo que llamaríamos un “Programa de Emergencia”, que plantea la abolición de las medidas del paquete de ajuste y la extensión de la lucha hasta derrotar al FMI y a la UE, que actúan como dictadores del pueblo griego. Estamos tratando de impulsar la idea de la lucha generalizada para tirar abajo el gobierno, y también peleamos en los lugares de trabajo donde estamos para fortalecer la lucha y enfrentar a los patrones. Proponemos la nacionalización de la banca sin indemnización; nuestra consigna central es la abolición de la deuda… También levantamos la prohibición de los despidos. Tratamos de promover estas consignas en todos los lugares de trabajo y sindicatos donde estamos.

Tratamos también de explicar que no puede haber otra salida a esta crisis por fuera de una salida socialista. Esto requiere la acumulación y organización de una fuerza política, una organización marxista revolucionaria. Y tratamos de combinar todos estos aspectos.

¿Cuál sería tu mensaje para los trabajadores en otras partes del mundo que te están leyendo?

Todo trabajador y todo joven debe entender que estamos enfrentando la bancarrota de un sistema que ha causado muchos desastres. Tenemos que luchar por un programa de emergencia frente a la crisis, pero también tenemos que abrir la discusión en el movimiento obrero porque el capitalismo está en crisis, en Europa por ejemplo es así. No puede haber otra solución que una salida socialista y, por supuesto, ese socialismo no tiene nada que ver con la experiencia vivida en los países y regímenes ex estalinistas.





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