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Periódico / Nacional

Jueves 3 de diciembre de 2009

NACIONAL

La política “anticrisis” del gobierno es típicamente capitalista y antiobrera

Por Mario López


La abrumadora maquinaria de propaganda y publicidad del gobierno se encarga de vender como “revolucionarias” y hasta “socialistas” sus políticas, afirmando en ese sentido que su gestión de la crisis económica es “obrerista” y “en defensa de los más pobres”. Sin embargo, un breve examen de la realidad permite ver la completa falsedad de estas afirmaciones.

Una economía capitalista, semicolonial y drásticamente “excluyente”

Según el sentido común que difunde el gobierno pareciera que los ingresos petroleros son todo el universo de la economía nacional y, más aún, que la gestión de esos recursos se hace de manera revolucionaria. Por esa vía se permite afirmar que se está “construyendo el socialismo”. Nada más lejos de la realidad.

La verdad es que la economía nacional es profundamente capitalista, basada en la explotación del trabajo asalariado y la apropiación de las riquezas que este produce por parte de unos cuantos capitalistas, tanto privados como públicos, pues la lógica y funcionamiento del pequeño sector de empresas estatales también está por completo al servicio de la reproducción del capital. Pero además, lejos de la charlatanería del gobierno de que somos “plenamente soberanos” y que seremos “una potencia”, es un capitalismo semicolonial, pues está completamente subordinado al papel que el imperialismo le ha asignado en la división internacional del trabajo –proveedor de materias primas y comprador de los productos de los capitalistas de los países centrales– y a padecer la expoliación que implica la sistemática y continua transferencia de nuestras riquezas a los países imperialistas, tanto en forma de ganancias que se llevan los capitales imperialistas presentes en el país, como en forma de pagos de la deuda externa (“eterna”).

A su vez, esta situación es la razón de que, para usar una palabra predilecta del gobierno, nuestra sociedad sea drásticamente “excluyente”. Veamos algunos datos que reflejan lo que decimos.

Revisando las riquezas (valor agregado) producidas en el país, expresadas en el Producto Interno Bruto (PIB), podemos ver que el sector privado capitalista de la economía no solo se ha mantenido sino que ha aumentado en esta década de gobierno de Chávez: en 1998, el PIB privado era un 65% del total, mientras el estatal era 35%; en 2008, el privado fue el 71% del total y 29% el estatal [1]. Si discriminamos entre la actividad petrolera y la no petrolera veremos –con asombro para algunos–, que las riquezas generadas en el primer sector no han representado más de una quinta parte del total, por ejemplo en 1999, pero incluso ha venido descendiendo a poco más del 10% en los últimos años: en 2008 el PIB petrolero fue el 12% del total y el no petrolero el 77%, y en lo que va de 2009 las cifras son casi idénticas [2]. En una tercera lectura, por sus componentes, comparando los dos centrales, veremos que en 2002 las ganancias (excedente de explotación + alquileres y otras rentas) abarcaban el 51% del PIB, mientras la remuneración a los asalariados significaba solo el 33%; en 2005 la primera cifra subió a 57% y la segunda bajó a un 29%; y para el año pasado, 2008, las cifras correspondientes eran 59% y 28% [3].

Estas tres maneras de revisar el PIB nos muestran claramente que: a) la mayoría de las riquezas en el país se producen bajo el yugo directo del capital privado; b) que no es cierto que cuando bajan los precios o los ingresos petroleros “se acabó la plata”, pues la mayoría del valor agregado nacional no se genera en ese sector; y c) que la mayor parte del trabajo se convierte en ganancias capitalistas y patronales, mientras solo una pequeña porción vuelve en forma de salario.

Estos datos permiten comprender claramente que más allá de la renta petrolera y de los recursos de que dispone directamente el Estado, hay una gran cantidad de riquezas que quedan fuera de las cuentas que el gobierno saca a la hora de pensar lo disponible para salarios y derechos de los trabajadores y trabajadoras del sector estatal, así como los planes sociales para los sectores más pobres. El presupuesto de ingresos y egresos del Estado, ese que el gobierno se desgarra en “equilibrar” negando el salario y los derechos a los trabajadores estatales, recortando el presupuesto público, endeudándose con la banca privada y aumentando el IVA, representó este año apenas un 22,8% del PIB, y el año próximo implicará un 17,8% [4]. ¡Claro, porque como vimos, la mayor parte del PIB se va en ganancias de los capitalistas (tanto nacionales como extranjeros), lo que para el gobierno es muy normal y no lo pone en cuestión a la hora de “equilibrar”! ¿Se puede tener una política más fiel a la lógica de la explotación del capital sobre los trabajadores y el pueblo pobre?

Pero la cosa no queda allí, porque de la minoría de ingresos y ganancias patronales que son del sector capitalista estatal, tampoco es que todo “va hacia los más pobres”, ¡no señor, esos recursos entran por completo bajo la lógica de la acumulación capitalista! No solo ocurre que en el sector estatal los trabajadores son tan explotados y oprimidos en las relaciones de trabajo como en el sector privado, sino que el producto de su trabajo y los demás ingresos del Estado, también financian al capital privado.

Por ejemplo, del Presupuesto Nacional de 2010 se deberá destinar en pagos a la banca imperialista y nacional un 10,5% (16,8 millardos BsF.), cifra que es mayor al 9% que se destinará en todo el año para salud y vivienda (14.3 millardos). De hecho, la deuda global que acumula el Estado, es decir, que todos los trabajadores y venezolanos pobres le debemos a los banqueros de afuera y de aquí, asciende a 94 millardos de $ (202 millardos de BsF.) [5], lo que equivale a un 22,5% del PIB anual, una porción mayor a la que dispondremos como Presupuesto Nacional para todo 2010 (18% del PIB). Otro ejemplo son los pagos por las “nacionalizaciones”, que ascienden a aproximadamente 20 millardos de $, es decir, 43 millardos de BsF, cifra que debe irse restando de los recursos públicos y que casi iguala a lo que destinará en todo 2010 a la educación pública y la seguridad social (48 millardos BsF.), o que destinada a viviendas pudieran alcanzar para la construcción de 800 mil casas. Más aún, también se saca de los dineros públicos para subsidiar a sectores de capitalistas nacionales y extranjeros, al reintegrarles lo que pagan por impuestos de importación y exportación, exonerarles del pago de IVA o incluso del ISLR a algunos [6], y al hacer “fondos” para darles créditos fáciles y baratos.

Es así pues que al ya magro presupuesto público, aún debemos restarle los pagos al capital transnacional (deuda externa y “nacionalizaciones”), a los banqueros nacionales (deuda), y el subsidio a determinados capitalistas “productivos” nacionales y extranjeros. Después de todas esas reducciones, del ya reducido Presupuesto Nacional, es que queda lo que va a salarios, derechos laborales y “planes sociales”. No es casualidad pues que en el 1er semestre del año el aporte de PDVSA al Estado haya disminuido en un 65%, y en un 50% el destinado a los planes sociales (misiones). ¡Pero lo que no disminuye son los pagos al capital transnacional!, porque como servilmente se jacta el ministro de Finanzas, el gobierno no ha dejado de “honrar sus compromisos internacionales” –lindo eufemismo para referirse al hecho de mandar plata para los bolsillos de la banca imperialista– “ni en el golpe y el paro petrolero” [7].

Todo este cuadro que echa por tierra la falacia “socialista” del gobierno, así como también su falso “antiimperialismo”, no deja en pie tampoco su supuesta “inclusión” de los sectores mas empobrecidos por el capitalismo semicolonial, pues la situación descrita antes explica por qué en toda una década solo se ha reducido la pobreza en unos pocos puntos y una minoría de la población sigue quedándose con la mayoría de las riquezas: en el 1er Semestre de 1998 el 20% más rico del país se quedaba con el 53,4% del ingreso nacional, y al 20% más pobre le tocaba apenas un 4%; en el 1er semestre de este año el 20% más rico se llevaba el 45,6% del ingreso y el 20% más pobre el 6% [8]. ¡Y esta miseria es lo que nos venden como “inclusión social”! Pero además, los pronósticos indican que la pobreza de hecho comenzará a aumentar nuevamente. El poder adquisitivo de los más pobres, los llamados sectores “D” y “E”, se ha reducido en un 14% y 13% respectivamente a lo largo de este año [9], y es que, según un estudio de la CEPAL, que se maneja con los datos oficiales del Estado, “la mayor parte de la población que recientemente dejó de ser pobre se encuentra, en materia de ingresos, a muy corta distancia de las líneas de pobreza” [10].

Es así que el 10,9% de nuestra población es indigente o vulnerable a caer en ella, un 25,5% es pobre o muy vulnerable a caer en la pobreza, un 21,7% no es pobre pero está vulnerable a caer en ella, y solo un 41,9% no es vulnerable a ser pobre. Es decir, de cada 100 venezolanos, solo 41 están seguros de no caer en la pobreza, mientras el resto se distribuye entre 22 que pueden caer en la misma, 26 pobres y 11 indigentes. De hecho, la indigencia, que era de 8,5% en 2007, subió a 9,9% el año pasado [11]. Como vemos, en la actual crisis que arrojará en América Latina unos 9 millones de pobres adicionales, para elevar la suma a 190 millones de pobres en la región, nuestro país no dejará de hacer su “aporte”.

La consigna del gobierno: ¡mano de seda con los capitalistas, mano de hierro con los trabajadores!

El gobierno de Chávez no solo garantiza la continuidad de la lógica capitalista en tiempos “normales”, sino que más aún en tiempos de crisis, como la actual profunda crisis de la economía capitalista internacional. El gobierno, ni corto ni perezoso, está siguiendo a pie juntillas la receta de la lógica capitalista para que la crisis sea descargada sobre los hombros de la clase obrera y el pueblo pobre. Por eso ha declarado una verdadera guerra de baja intensidad contra las luchas más importantes de la clase obrera, tanto del sector público como privado.

Congelamientos salariales, negación a discutir o a cumplir los contratos colectivos, o incluso su desconocimiento, maniobras para entenderse solo con los sindicalistas subordinados al gobierno, continuidad de la superexplotación (tercerización y contratados sin pase a nómina), coerción, criminalización y represión a los trabajadores que lucha, desmantelamiento de las organizaciones sindicales y hasta asesinatos de obreros, forman parte de la política “anticrisis” del gobierno hacia los trabajadores. Sin faltar a la cita una burocracia sindical servil con el gobierno hasta la médula.

Fue pública la amenaza de Chávez de militarizar las empresas estatales donde los trabajadores hicieran huelgas, específicamente en Guayana y el Metro de Caracas, y ordenó a los cuerpos de “inteligencia” actuar contra los dirigentes sindicales. Así fue como logró el desconocer el contrato ya firmado de los trabajadores del Metro, para imponer uno peor, y así ha sido como ha ejercitado en Sidor todo un plan militar contra las movilizaciones obreras, definiendo una veintena de nuevos “puntos de control” en las zonas de producción que le permiten “tomar el control de la planta en poco tiempo” con la Guardia Nacional, apoyada en una extensión de algunas decenas de trabajadores convertidos en “milicias”, y hasta la reactivación de un polígono entrenamiento de tiro dentro de la planta que hace décadas había dejado de usarse.

Ha sido así también como el gobierno se ha armado de nuevas leyes o de reformas de ya existentes, para criminalizar la lucha obrera y lograr que el día de hoy haya más de 130 trabajadores con distintos niveles de enjuiciamiento, tutelaje o prisión, por haber luchado, como el caso de Rubén González, Secretario General del sindicato de Ferrominera del Orinoco, con prisión domiciliaria por encabezar una huelga, o el compañero Cruz Hernández, delegado de Sidor, bajo régimen de presentación por encabezar una protesta.

Ha sido así como ha desconocido a los representantes electos por los trabajadores en la federación petrolera (FUTPV) que son de C-CURA, encabezados por José Bodas, electo Secretario General, para negociar solo con sus más arrastrados representantes. Rafael Ramírez anunció sin desparpajo, “no me voy a sentar a discutir la convención colectiva con ningún enemigo de Chávez”, entiéndase, con nadie que en el movimiento obrero sea independiente del gobierno y enfrente su política, ¡esa política con la que Ramírez sí se sienta a negociar una y otra vez con los pulpos imperialistas! De manera que el ex adeco Wills Rangel, electo presidente de la federación a fuerza de maniobras, chantajes y descarado ventajismo, se da la desfachatez de decir que la discusión del contrato será rápida “porque será entre revolucionarios”. Lo que quiere decir es que esperan que sea rápida porque se trata del tipo de “dirigente” obrero modelo que quiere imponer el gobierno: que en vez de representar a los obreros, sea el representante del patrón ante los trabajadores y no exija nada que afecte la gestión capitalista de las empresas estatales y la economía nacional.

Ha sido así también como el gobierno ha movido de todo para aplastar la importante lucha de los trabajadores de la Mitsubishi Motors. Cuando los trabajadores tercerizados y fijos tomaron la planta en unidad de lucha contra los despidos de 135 tercerizados y el incumplimiento del contrato de trabajo, el gobierno los reprimió duramente y la policía a cargo de Tarek William Saab asesinó a dos obreros. No contento con esto, el gobierno obligó después a aceptar el acuerdo miserable que exigía la transnacional japonesa, pero ante la persistencia de lucha obrera a los pocos meses, el gobierno fue más allá y le dio lo que la empresa requería para imponer más firmemente la más absoluta dictadura patronal en la empresa: destruir la organización de lucha de los trabajadores mediante el despido de los dirigentes del sindicato y de otras decenas más de trabajadores, así como militarizar la planta. ¡La “unidad cívico-militar” en pleno: la unidad de los civiles burgueses imperialistas y los militares del gobierno contra la clase obrera!

No faltan a la cita de esta “batalla” contra los trabajadores los abyectos burócratas sindicales que aplauden toda la política del gobierno. Como Eduardo Sánchez (de la CTR, que dirige Marcela Máspero), de los empleados de la UCV, que considera “obvio” y “normal” que se recorte el presupuesto de las universidades públicas, y apenas consiguen, tras meses de lucha y movilización de los trabajadores universitarios, que el gobierno cancele una parte de la deuda con estos, se desespera por “agradecerle” servilmente a la ministra del Trabajo y a diputados del gobierno. O como Osvaldo Vera, de la FSBT, que avala íntegramente lo que hace el gobierno en la Mitsubishi, incluyendo los despidos, porque el sindicato con su lucha estaría “anarquizando”.

Esto contrasta con el servilismo del gobierno hacia el capital transnacional y nacional, al que le garantiza de todo, como vimos, hasta la represión dura a los trabajadores para que impongan sus niveles de superexplotación requeridos. Es que, según reconocen nuestros “socialistas” del gobierno, del propio dinero público que se espera invertir para estimular el aparato productivo, “también será beneficiado el sector privado” [12], porque a un nivel más estratégico, en la “transición la socialismo” la empresa privada “es fundamental y tiene su espacio” : ¡y ya hemos visto qué lugar y qué espacio! [13]

De tal suerte contrasta la actitud del gobierno hacia los justos reclamos obreros y su trato a los capitalistas que, mientras saca de los salarios y beneficios de los trabajadores estatales para invertir en la “reactivación del aparato productivo”, y lanza su furia contra estos cuando luchan por sus derechos, apenas le plantea a los parásitos de la banca privada que “debieran” invertir más en la producción nacional, y espera llegar a “consensos” mediante la “persuasión moral”(!) a los banqueros.

Una lógica crudamente burguesa y reaccionaria

Como se puede observar con claridad, el gobierno mantiene y refuerza la explotación de los trabajadores y el robo que implican las ganancias capitalistas, intentando hacer pasar esto como “revolucionario” y “socialista”. Más aún, en el caso de sobre quienes es directamente el patrón, intenta convencer de que es por las luchas salariales y contractuales de los trabajadores estatales que se vería afectado la continuidad de los planes sociales: “no voy a quitarle dinero a las misiones para darle a los sindicatos”, dijo Chávez. Lo que oculta Chávez en su lógica burguesa reaccionaria, es que si “no hay recursos” para los más pobres no es por los salarios y derechos de los explotados y explotadas del sector estatal, sino porque una pírrica minoría de capitalistas nacionales y extranjeros se chupa la mayor parte de las riquezas.

Es así como nos hemos despertado un día y de repente, para la “revolución” y el gobierno “socialista”, los principales enemigos y desestabilizadores de sus políticas “inclusivas” y de “desarrollo nacional” son los/as explotados/as asalariados/as que luchan por sus demandas, más no así los explotadores imperialistas y nacionales. ¡Mayor charlatanería no puede haber! Para el político burgués que es Chávez, los trabajadores eran muy “revolucionarios” y “conscientes” cuando se movilizaban en su defensa sin salirse de su tutela, pero a penas estos han comenzando a luchar por sus propias demandas básicas, desde sus propias organizaciones, con sus propios métodos y con sus propios dirigentes, son declarados “individualistas”, “faltos de conciencia”, “saboteadores”, etc.

En su lógica reaccionaria, el gobierno pretender contraponer a los explotados y explotadas del sector estatal que sacan y transforman el petróleo, el gas, el carbón, el hierro, que hacen andar las hidrológicas, la electricidad, los subterráneos, los hospitales, escuelas y universidades públicas, así como la administración pública y las propias misiones (desde las educativas hasta el Mercal), con los sectores más empobrecidos por el sistema capitalista, el mismo que se roba y se aprovecha del trabajo de estos trabajadores. Hace esto, en lugar de contraponer una alianza de los explotados para arrancar a los capitalistas las riquezas que se quedan y devolverlas a sus legítimos dueños para organizar democráticamente y sin explotación la sociedad. Por supuesto que eso no lo hará jamás este gobierno apenas muy tímidamente “nacionalista” y muy tajantemente burgués. Esa tarea corresponde a los revolucionarios proletarios. Combatir todas estas miserables maniobras de los gestores del capital, y sellar una poderosa alianza revolucionaria, obrera y popular, que arrase con todos los proyectos, partidos y líderes que se propongan defender este sistema de explotación, y avanzar en conquistar nuestro propio gobierno como parte de la lucha mundial contra el capitalismo: esto es, hacer la revolución socialista.

[1“La economía venezolana se ha hecho más capitalista”, como reconoce el propio Víctor Álvarez, ex ministro de Industrias Básicas y Minería, ex presidente de la CVG, ex director de PDVSA y ex presidente del Bancoex. El Mundo E&N, 17-06,09.

[2Banco Central de Venezuela, http://www.bcv.org.ve/excel/5_2_4.xls?id=332. Los porcentajes restantes corresponden a los “Impuestos netos sobre los productos”, el tercer concepto en esa manera de leer el PIB.

[3Banco Central de Venezuela: www.bcv.org.ve/c2/indicadores.asp.

[4Para 2009 se aprobó un presupuesto de 159,9 millardos de BsF. y el PIB se estima en 700 millardos; para 2010 será de 159,4 millardos frente a 896,4 millardos que se calculan de PIB.

[5Datos del BCV y PDVSA. El Mundo E&N, 20-11-09.

[6Por ejemplo en el sector petroquímico, donde las transnacionales imperialistas cuentan con contratos por decenas de años y con una participación de hasta 50%, el gobierno crea “zonas especiales” con “exoneraciones de impuestos, incentivos fiscales y aduanales, y asistencia crediticia”. “Ley petroquímica creará zonas especiales para atraer socios”, El Mundo E&N, 17-06-09.

[7Declaraciones de Alí Rodríguez Araque. “En 2010 Venezuela mantendrá capacidad para endeudarse y pagar compromisos”, El Mundo E&N, 21-10-09.

[8Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Resumen de indicadores sociales, www.ine.gov.ve.

[9Encuestadora Datos. El Mundo E&N, 20-11-09.

[10Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Citados en El Mundo E&N, 20-11-09.

[11Ídem.

[12Ricardo Sanguino, presidente de la Comisión Permanente de Finanzas de la Asamblea Nacional. “Sector productivo concentra 9,4% del Presupuesto Nacional 2010”, Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), 21-10-09.

[13Alí Rodríguez, ministro de Finanzas. “Gobierno corrige meta del PIB y prevé cerrar el año en en rojo”. El Mundo E&N, 19-11-09.






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Verdaderos cuerpos de control directo sobre el pueblo y los trabajadores
Frente al llamado de diversos sectores sindicales a construir una “instrumento político” de los trabajadores




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