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Periódico / Economía

Jueves 5 de marzo de 2009

Economía

Los impactos de la crisis mundial en el “socialismo con empresarios”

Por J. Pablo Contreras


La crisis económica mundial sigue su curso, y cada día da sus sorpresas con la caída estrepitosa de las bolsas a nivel mundial, como haciéndose sentir la profunda recesión a nivel mundial. Para los países como los nuestros, los impactos ya están comenzándose a sentir. En Venezuela, donde se mantiene una de las inflaciones más altas de América Latina superior al 30% anual, comienza a combinarse con el bajo crecimiento económico comparado con los períodos anteriores. Se configura así uno de los fenómenos que no se daban desde 1979, la estanflación. La devaluación de la moneda local, es una de las mayores presiones que sufre el equipo económico para ser aplicada, conscientes que se trataría de una de las medidas más antipopulares de llegar a aplicarse, pues significa la automática caída de los salarios reales. Es que en el comienzo de la crisis de los principales centros imperialistas, uno de los primeros efectos que comienza a exportarse al resto del mundo es la devaluación de las monedas dependientes del dólar como en el caso de las principales economías latinoamericanas. El hecho de que la economía norteamericana no pueda paliar la crisis prendiendo la maquina de fabricar billetes (como había sido hasta ahora), hará que un colosal torrente de dólares se destine a tapar los huecos del déficit y a financiar el rescate del sector financiero de los EE.UU.

El carácter excepcional del actual escenario económico mundial no permite al gobierno de Chávez la maniobrabilidad en cuestiones de la política económica como sí la hubo en el quinquenio 2008. Como ya se anunciaba, la caída de los ingresos petroleros en el marco de una fuerte recesión mundial remite a escenarios en el que solo el mas optimista (precios de la cesta venezolana entre 60 y 70 $) garantiza el equilibrio con el exterior, pero supone una merma muy importante en los ingresos cuya repercusión en la producción y el empleo ya se evidencian en el ultimo trimestre del 2008 con la caída del 0,6 por cien respecto al ultimo trimestre del 2007 para el sector privado. Otros analistas no tan optimistas vaticinan que los ingresos petroleros bajaran a la mitad de los que se percibieron en el 2008, siendo unos 90 mil millones de dólares que permitieron financiar unos 51 mil millones de dólares de importaciones y que para el 2009 habrían de reducirse en un 40%.

Para que se tenga una idea de lo que estamos hablando, la caída que ya se registra para el cuarto trimestre del 2008 en el conjunto de la producción, esta apenas creció un 3,2%; cifra que a su vez comparada con el crecimiento del ultimo semestre del 2007 se redujo en 5,3%, siendo la menor tasa de crecimiento para este trimestre desde el 2002. Consecuentemente es también un hecho la caída de los ingresos fiscales petroleros y no petroleros, que obligará al gobierno a echar mano de impuestos como el de las transacciones financieras y el aumento del IVA que tienen un carácter regresivo pues este último termina atacando el bolsillo de los más pobres.

La política monetaria restrictiva de la liquidez (en muchos casos el Estado realizó pagos directamente a los proveedores, no aumentando la cantidad de dinero en circulación) se mostró ineficaz para controlar una inflación que para los productos del consumo obrero ya alcanzan el 50%, no logrando a través de estas medidas revertir ni un poco la dependencia del aparato productivo venezolano. Tendremos así una alta inflación y al aparato productivo operando con una importante capacidad ociosa, incluso dentro de los limites de su dependencia. En un entorno mundial signado por una corriente inmensa de dólares destinados a tapar los huecos de la economía americana, la escasez de dólares disparara aun mas la cotización en el mercado negro, permitiendo que como siempre los capitalistas del comercio, la industria y los servicios sigan inflando sus expectativas sobre la cantidad de bolívares por dólar que pagaran en el futuro (tipo de cambio), marcando un importante ajuste a la baja en los salarios y de los precios de venta al alza, para mantener sino incrementar sus márgenes de ganancia. Impone así la burguesía el sello de sus condiciones ante la nueva realidad del deterioro de los términos de intercambio (o del equilibrio externo). Como vemos, tanto el Estado que sigue privilegiando su política fiscal expansiva, como los empresarios, toman sus previsiones para sacar el mayor provecho posible de la escasez de dólares, quedando los trabajadores a merced de esta rapiña.

Aun disponiendo de importantes fondos con medios de pago internacionales, el carácter fuertemente dependiente de la economía venezolana hace que una mayor escasez de dólares impacte decisivamente el “ambiente de las inversiones”, especialmente en las actividades solo viables desde el punto de vista de la rentabilidad, a dólar oficial. Ello desata una carrera especulativa entre los patronos. Aunque los primeros alegan cínicamente que el Estado con sus controles de precios y regulaciones estrangula la producción, no es menos cierto que han sido los principales beneficiarios de divisa barata y ahora, al tenerla mas cara, anuncian públicamente que habrá mas desabastecimiento y especulación.

En este marco, para los trabajadores será fuerte el impacto, pues terminará descargándose sobre nuestras espaldas la crisis, esto producto del resultado de que la política económica de un gobierno que propugnando una “alianza estratégica” con los empresarios no logra ni lograra revertir ni un ápice la realidad capitalista que sigue descargando sobre los hombros de los trabajadores el peso de la crisis. Sufriendo así los rigores del desempleo, bajos salarios que la política “redistribucionista” del gobierno no podrá resolver. Sí durante todos los periodos de crecimiento económico, de aumento de la inversión y el empleo, los trabajadores tuvimos que pelear por mejores salarios y nos ejercitábamos en la lucha contra los patronos, veremos en esta fase de crisis que las luchas arreciarán para hacerle frente a la política de los patronos y el gobierno, forjándose un despliegue de métodos de lucha mucho mas radicales que los que vimos en la fase de la emergencia de las luchas obreras.

Tan solo una muestra en la creciente conflictividad laboral que hemos visto estos últimos meses, tal como se refleja en el sector automotriz. Desde diciembre del año pasado se tenía previsto que para el sector automotor la venta de vehículos este año alcanzaría las 180 mil unidades, mientras que para el cierre del 2008 se vendieron 260 mil, contrastando con el año 2006 en el que se vendieron casi medio millón de vehículos. El vicepresidente ejecutivo de la Federación de Distribuidores de Automotores y Maquinarias de Venezuela (FADAN), explicaba que el cumplimiento de esa meta estaría condicionada por la actitud de los trabajadores: “la problemática sindical y laboral representa una amenaza para la producción nacional”, “cuando les place detienen una planta”, decía el vocero patronal. Ya vimos cómo salda la patronal en conjunción con el Estado la respuesta obrera en Mitsubishi, con el asesinato de dos trabajadores cuando resistían un despido masivo de más de 150 compañeros.

La política de satisfacer a todos sin golpear a ninguno, aprovechándose de la bonanza petrolera, estaría llegando a su fin. El reciente triunfo del gobierno en su proyecto de reelección de ningún modo significa la entrada a un periodo de estabilidad que implique la aceptación del movimiento de masas de políticas que apenas comienzan a desarrollarse y en la que a pesar de sus diferencias en cuanto al como, veremos coincidir al gobierno con el conjunto del sector empresarial en la idea de que los trabajadores y las fuentes de empleo serán las variables a ajustar. Aunque es muy posible que este reciente triunfo reciente pudiera hacer pensar que un sector mayoritario de los trabajadores crean que cuentan con el gobierno para hacer frente a sus grandes problemas. Sin embargo la crisis que atravesamos no admitirá “medias tintas”, el mismo gobierno que hoy permite que sean los empresarios los beneficiarios de la escasez de dólares y el garantizador de las ganancias, no cederá ante los reclamos de los miles de obreros que harán sentir sus demandas de nacionalización, cero despidos, aumentos de salarios, etc., Ello acelerará la experiencia de la clase obrera con el gobierno, permitiendo que una franja cada vez mayor de trabajadores puedan avanzar en la conformación de un polo obrero que con métodos, programas y organizaciones propias e independientes de la burguesía y su Estado, hagan sentir su fuerza.

Ante la actual crisis mundial y su repercusión a nivel nacional que amenaza descargarse sobre los trabajadores, será necesario forjar una salida obrera y popular, enfrentando a los patronos, para que sean los ricos quienes paguen la crisis capitalista. El capitalismo no da más, luchemos por un gobierno de los trabajadores y pueblo pobre que expropie a la burguesía y a al imperialismo.





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