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Otros Artículos / Comunicados, volantes y declaraciones

Sábado 14 de marzo de 2015

NACIONAL

Maduro, del discurso duro a la búsqueda del diálogo con Obama

Por Milton D’León


Después de que Obama declarara a Venezuela como “un peligro extraordinario a la seguridad nacional”, y de las primeras respuestas confrontativas de Maduro, este viernes el presidente venezolano daba un giro, y le “tendía una mano a Obama” buscando el diálogo.

“Obama se metió en un enredo” decía Maduro, y agregaba “yo no voy a contribuir a enredarlo más (…) yo tiendo la mano al gobierno de Estados Unidos para que avancemos juntos en diálogo franco y busquemos una solución sobre la base del Derecho Internacional y respeto mutuo, para que se subsane este grave problema que se ha creado”.

De esta manera se operaba un giro en la política del gobierno venezolano frente a la injerencia yanqui, luego de que, incluso Maduro había llamado al pueblo a participar de los ejercicios militares de defensa de la nación para este sábado, bajándole desde entonces cualquier tono de confrontación. Agregaba Maduro que desde el Gobierno venezolano "promovemos una diplomacia de paz, para que con el apoyo de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) encontremos el camino para un nuevo tipo de relaciones en las que prime el respeto".

Maduro insistió en que su mensaje le llegara a Obama, pues pedía que: "Pasen en inglés esto que estoy diciendo, yo se lo quiero enviar al presidente Obama directamente con vídeo y todo, porque a él lo desinforman". Es de recordar que el dictamen de Estados Unidos fue anunciado días después de que Maduro ordenara a la Embajada de Estados Unidos en Caracas, reducir su personal a 17 de los aproximadamente 100 empleados que allí operan. Advirtiendo incluso que los diplomáticos estadounidenses tenían la obligación de informar sobre sus actividades en el país, al mismo tiempo que determinó que los ciudadanos estadounidenses tendrían que solicitar visas antes de viajar a Venezuela.

Las contradicciones internas de Obama

Se especula que la decisión de Obama fue usada como moneda de cambio en la política interna hacia los republicanos, con quienes viene confrontado por su política hacia Irán y Cuba. Pero esa decisión le ha comenzado a generar fuertes críticas en el plano interno. Así lo refleja un editorial del periódico The New York Times, titulado "Una relación fallida con Venezuela", cuando afirma que “el paso podría terminar siendo contraproducente si el presidente Nicolás Maduro es capaz de usarlo para reforzar su afirmación falsa de que Estados Unidos está tratando de sacarlo del poder a través de un golpe de Estado”. Y continúa afirmando que “el enfrentamiento sirve para darle a Maduro una cobertura política y excusas, en medio de una crisis económica creciente que es en gran parte por su culpa. Para apuntalar su debilitado apoyo popular, Maduro acusa a Estados Unidos de librar una guerra económica contra su país para echarlo del poder”. Es por eso que este diario considera que la política de Obama estaría fracasando con respecto a Venezuela, y plantea que “un enfoque más productivo podría ser el de aumentar los esfuerzos para persuadir a los líderes de América Latina para defender los principios democráticos en Venezuela y aislar aún más a un líder que se está convirtiendo en un paria regional”.

En el mismo sentido se orienta otro análisis del mismo diario titulado “Obama le entrega al líder venezolano una causa para conseguir apoyo”. Aún más directo, en este artículo sostienen que “repentinamente, Estados Unidos vuelve a cumplir el conocido papel de matón hemisférico que va empujando a sus vecinos más pequeños. Y Maduro ha asumido el papel de la víctima, consiguiendo apoyo patriótico interno, poniendo a la oposición a la defensiva y declarando que ‘nunca vamos a arrodillarnos ante este imperio arrogante que ataca y amenaza’ a su país”. Algo similar señala la revista Foreign Policy en un artículo titulado “¿Son las sanciones de Estados Unidos un regalo para Venezuela?”, en el que sostiene que “las sanciones dictadas contra los líderes de Venezuela esta semana estaban destinadas a castigar la represión de Caracas a la oposición política del país. En lugar de eso pueden haber terminado jugando a favor del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su búsqueda de avivar el sentimiento antiestadounidense”. Y esta ha sido una tónica prevaleciente incluso en muchos voceros del continente, que si bien claman por aislar a Maduro y sacarlo del poder, ven un peligro en la decisión de Obama de considerar a Venezuela “una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos”.

Es por eso que Maduro, internamente buscó tensionar lo más que pudo utilizando un discurso retórico muy fuerte pero sin decisiones contundentes, incluso al grado de hablar de movilización militar “en defensa de la nación”. Aprovechó la situación para pedir una Ley Habilitante a la Asamblea Nacional (poderes especiales para emitir decretos sobre determinadas cuestiones sin pasar por el Parlamento), y cerró filas dentro del chavismo en torno suyo, frente al dictamen de Obama. Y luego dio un giro bajando el tono de sus declaraciones y abriendo una posibilidad de diálogo. Maduro tomó nota de la situación, haciendo este cambio en función de la reunión extraordinaria de Unasur este sábado en Quito, buscando aglutinar un bloque mayor de apoyo en el subcontinente, incluso de aquellos presidentes derechistas que se cuidan de no aparecer tan alineados con el imperialismo norteamericano, o forzarlos al menos a una neutralidad de no apoyar abiertamente la política de Obama. Pero también tomó nota de su debilidad interna, de su crisis, tanto económica como política, buscando puentes que le permitan salir de la crisis.

El incierto papel de Unasur

Mientras tanto este sábado se realizará la reunión extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Ecuador para tratar las medidas anunciadas por EE.UU. contra Venezuela, donde el Gobierno venezolano pedirá que el bloque suramericano se "convierta en un anillo protector" del país.

Es que hasta el momento Unasur se ha mostrado impotente sobre cómo actuar en Venezuela. La decisión de Obama suscitó numerosas reacciones de rechazo de gobiernos, principalmente de los países aliados de Venezuela, que expresaron su solidaridad hacia Caracas, mientras la Organización de Estados Americanos (OEA) ha propuesto analizar el enfrentamiento "con un espíritu constructivo", según dijo su secretario general, José Miguel Insulza. También la propia Unasur consideró, por medio de su secretario general, Ernesto Samper, que se debe apostar por el diálogo para abordar las diferencias, porque no es momento de plantear "una confrontación con los Estados Unidos", dijo. En este sentido de diálogo es que se mueve Maduro, buscando no quedar aislado.

Sabiendo que EE.UU. no negocia en vano, habrá que ver qué tiene para ofrecer el presidente venezolano. En la reunión de Quito también se conocerá un informe de los cancilleres de Brasil, Colombia y Ecuador sobre la situación en Venezuela. Es por eso que habrá que ver qué se está cocinando entre bastidores, en la reunión de Unasur este sábado, para buscarle una salida a la tensión interna venezolana, y qué concesiones estarían en el camino.

Maduro cada vez más agobiado por la crisis económica

Maduro se encuentra agobiado por una fuerte crisis económica agudizada por el desplome de los precios petroleros, con una altísima inflación y niveles de escasez muy altos, además de un endeudamiento interno que cada vez lo ahorcan con fuertes pagos por deuda externa: solo entre abril y mayo Venezuela tiene que pagar 3.129 millones de dólares, y para los últimos meses del año debe pagar más de 5.100 millones de dólares. Además acaba de ser obligado a pagar vía el CIADI a la transnacional norteamerican Owens Illinois cerca de 500 millones de dólares por demanda en litigios de nacionalización.

Esto acontece cuando las magras reservas están hoy en 21 mil millones de dólares. Por eso la noticia de que Venezuela estaría canjeando oro por dólares, ha sido presentada como muestra de que el gobierno ha empezado a “raspar la olla”, o a “vender las joyas de la abuela”. El Banco Central de Venezuela estaría negociando el canje de parte de sus reservas internacionales en oro por cerca de 1.500 millones de dólares por unas 1,4 millones de onzas troy de oro, en negociaciones que involucran al menos a dos bancos de inversión, el Bank of América y el Credit Suisse. Esta transacción se plantea en un momento en que el país, miembro de la OPEP, sufre por una caída abrupta de sus ingresos por la venta de petróleo que agrava una recesión y la escasez de productos básicos. Estos fondos ayudarían al Gobierno de Maduro a enfrentar la necesidad de efectivo para cumplir sus compromisos internaciones. Hay que tener en cuenta que Venezuela tiene cerca de dos tercios de sus reservas internacionales en oro monetario.

Esto acontece cuando Estados Unidos busca apretar por otros lados. El Departamento del Tesoro de EE.UU. difundió dos importantes documentos a través de su Red Contra los Delitos Financieros (FinCen, por sus siglas en inglés), buscando relacionar a entidades gubernamentales y económicas de Venezuela y a altos funcionarios políticos en casos de acciones delictivas, corrupción y lavado de dinero. El FinCen supuestamente “detectó una madeja de transacciones que permitían que dinero procedente de la corrupción en Venezuela ingresara al torrente financiero internacional a través de la Banca Privada de Andorra”.

Como vemos esto podría estar obligando al gobierno de Maduro a un giro más dialoguista, buscando un respiro económico y político, mientras se aproximan las elecciones parlamentarias que todos esperan que se realicen en septiembre de este año, justo en momentos en que su popularidad ha caído muchísimo.

Rechazando la injerencia imperialista, el pueblo trabajador debe bregar por una salida independiente

Desde estas páginas hemos venido planteando el rechazo abierto a la escalada injerencista del imperialismo yanqui, con sus sanciones incluidas, que se mueve cínicamente hablando de derechos humanos cuando es el país más violador de cualquier derecho elemental, incluso fronteras adentro. Recientemente también hemos visto a la Unión Europea agregando más presión imperialista sobre Venezuela, buscando ponerse a tono con la ofensiva del imperialismo norteamericano contra el país.

Hemos sostenido que este rechazo a la injerencia norteamericana no implica avalar al gobierno de Maduro, que lejos de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo y sus socios venezolanos, frente a la crisis económica que atraviesa Venezuela ha tomado medidas que afectan a los trabajadores y el pueblo pobre mediante medidas de ajuste. Y esto lo vemos hoy, una vez más, en el giro de su discurso, buscando el diálogo con el imperialismo estadounidense, de donde nada bueno saldrá para el pueblo venezolano.

Lo decimos, una y mil veces más, las cuentas con las violaciones de los derechos democráticos, con los corruptos funcionarios del gobierno nacional y sus actos de represión -que caen siempre con más saña sobre la clase trabajadora-, las habrá de ajustar solo el pueblo trabajador venezolano, no los gobiernos de la burguesía imperialista norteamericana ni europea. Ajuste de cuentas que también el pueblo trabajador hará con los golpistas proimperialistas de la oposición, que fueron perdonados por el propio Chávez en 2007, y con los empresarios que han robado millones de dólares, y chantajeado y jugado con el hambre del pueblo. Es por eso que la clase trabajadora venezolana, en alianza con los pobres de la ciudad y el campo, rechazando toda injerencia imperialista, debe pelear por una salida independiente frente a la actual crisis imperante, independiente del gobierno y de la oposición derechista que en forma demagógica busca capitalizar la crisis del chavismo.


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