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Otros Artículos / Comunicados, volantes y declaraciones

Jueves 4 de febrero de 2016

BALANCE

Sobre el foro “Coordenadas políticas y económicas para enfrentar el ajuste. ¿Es posible la unidad de la izquierda y la clase obrera?”

Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS)


El sábado 16 de enero se realizó el foro que convocaban los compañeros de la página web “La pipa rota”, para discutir sobre la necesidad de unidad de acción de la izquierda y los trabajadores para enfrentar el ajuste, así como las perspectivas de la unidad de la izquierda que reivindica la independencia clase.

Los objetivos que se plantearon los organizadores evidentemente excedían las posibilidades de un foro, de una primera reunión, así como los enormes límites de la diversidad de posiciones de las corrientes convocadas (desde quienes hemos bregado desde siempre por la independencia de clase ante el proyecto nacionalista burgués de Chávez, hasta quienes hacen parte del chavismo, pasando por quienes mantienen relaciones ambiguas con el mismo). Esto dio pie a una jornada bastante accidentada por el empeño de los organizadores en “cumplir” con “lo establecido en la convocatoria”, lo que sin embargo no impidió que, hacia el final, se llegaran a algunos acuerdos específicos.

¿Cómo avanzar en la unidad de la izquierda revolucionaria?

Las diferenciaciones centrales pueden resumirse en dos aspectos: ¿cómo avanzar en la unidad de la izquierda y en la unidad para enfrentar el ajuste?, y, problemas de método sobre cómo abordar una discusión política entre diversas corrientes y activistas en la izquierda.

Los impulsores solicitaron a cada organización enviar un documento con sus posiciones y propuestas. En función de esto, desde la LTS enviamos previamente al equipo organizador –y entregamos en mano a los asistentes– un documento planteando tres cuestiones que nos parecían claves para la discusión: sobre los métodos de lucha y organización para intervenir en las luchas del movimiento obrero (haciendo eje en la democracia obrera y la autoorganización), un programa de demandas transicionales para que la crisis no la siga pagando la clase obrera y el pueblo pobre, y una discusión sobre cómo entender la táctica del frente único obrero (previniendo las interpretaciones que, en nombre de esta táctica, llevan a algunos grupos a establecer alianzas de convivencia pacífica con burócratas sindicales representantes de proyectos políticos burgueses).

Usamos la intervención inicial para exponer nuestro balance del chavismo y de las estrategias que en la izquierda se plantearon ante el mismo, haciendo énfasis, entre otros aspectos, en plantear que aquella idea de corriente de izquierda de estar por dentro del chavismo, “para acompañar a las masas en su experiencia y acumular fuerza”, demostró ser un fracaso total, pues, como era de esperarse, la tal acumulación de fuerzas nunca ocurrió. Plateamos también nuestra perspectiva de que, para avanzar en posibles niveles de unidad entre las distintas corrientes de la izquierda que reivindican la independencia política de los trabajadores, debiéramos recorrer un camino que implique trabajar simultáneamente en intervenciones comunes en la lucha de clases, así como discusiones estratégicas, teóricas y políticas.

Sostuvimos que debían distinguirse dos niveles de la discusión: uno es el de la unidad política de la izquierda clasista, y otro es la unidad de la clase trabajadora para enfrentar la crisis económica, que aunque obviamente se relacionan, no son una y la misma cosa. Al respecto, tuvimos que reiterar cuestiones elementales. En el plano de la unidad de la izquierda: que grupos y partidos que llevan años de existencia como corrientes separadas, por diferencias importantes en el terreno estratégico y táctico, en algunos casos teóricas y de programa, y también de práctica política, no pueden “unificarse” de la noche a la mañana, sin que medien experiencias de intervención común en la lucha de clases (conflictos, campañas, declaraciones, etc.), debates teóricos y estratégicos, acontecimientos de trascendencia de la lucha de clases que hagan virar posiciones o coincidir, etc.

Planteamos estos aspectos en función de que los compañeros y compañeras que organizaron el foro planteaban en su documento la “configuración de una plataforma o coalición política entre las diferentes organizaciones de izquierda (frente de izquierda), con un programa común, que le permita convertirse en una opción real de poder junto a la Clase Obrera venezolana”, la “conformación de una coordinación revolucionaria entre las diferentes organizaciones que levantan el principio de independencia política de la Clase Obrera”, con “un periódico y espacio web conjunto”, un “Congreso Nacional de Militantes y Simpatizantes donde se debatirán las principales propuestas de la izquierda revolucionaria a la Clase Obrera, es decir, donde se definirá el programa unitario de la plataforma” con fecha propuesta para finales de marzo, y toda una agenda de actividades comunes “en el marco de la preparación del Congreso”.

Veamos. Estaban convocados, por parte de los organizadores, grupos que fueron y son parte del chavismo (como Bravo Sur o el Movimiento Guevarista Revolucionario), es decir, que nada tienen que ver con la lucha por la independencia de clase de los trabajadores; estuvimos quienes nunca fuimos parte del chavismo y bregamos por la independencia política de la clase obrera frente a Chávez y su (limitado) nacionalismo burgués; estuvieron compañeros (como SR) que estuvieron años militando por dentro del chavismo y aún mantienen una relación ambigua con el mismo; estaba convocado el PSL, que después de ser parte del chavismo durante largos años, negándose por ejemplo a levantar una candidatura presidencial propia de los trabajadores en 2006 (como lo planteábamos desde la LTS), más bien llamando entusiastamente a “reventar las urnas con votos para Chávez”, armó luego alianzas “político-sindicales” con burócratas sindicales orgánicos de los partidos de la derecha, y viene de participar en las parlamentarias llevando en su tarjeta a dirigentes políticos burgueses, que nada tienen que ver con la lucha por un gobierno propio de los trabajadores, coincidiendo en el apoyo a estos con partidos capitalistas como el MAS, razones por las cuales no llamamos a votarlos; estuvieron presentes los de la UST que, por ejemplo, sí llamaron a votar por esta alianza sin delimitación de clase del PSL, y que en el pasado han pasado de llamar a votar por Chávez (2006) a llamar a votar por el “No” de la oposición de derecha ante la Reforma Constitucional (2007); estuvo presente –convocado por los organizadores– un vocero de un grupo de estudio (CIFO) que, entre otras cosas, cuestionó una demanda central del programa obrero ante la crisis que levantamos varias de las corrientes presentes –incluyendo los organizadores–, como lo es la exigencia de un salario igual a la canasta básica y la escala móvil.

Y a este arco tan disímil de organizaciones se le planteaba avanzar de manera express hacia un nivel de unidad política que implicara un frente ¡con programa y órganos de divulgación comunes!, sin ningún método que permitiera ir calibrando los acuerdos o avances al calor de la intervención común en la lucha de clases, de los necesarios intercambios y debates teóricos, estratégicos y políticos, sino… ¡un congreso unificado de militantes y simpatizantes dentro de dos meses!

¿Qué tipo de unidad puede concebirse al cabo de dos meses en un congreso unificado donde se enfrentarían, inevitablemente, no solo las diferencias entre quienes reivindicamos la independencia de clase ante el chavismo, sino las perspectivas de quienes no apoyamos en modo alguno el proyecto burgués de Chávez y las de quienes desde siempre lo reivindicaron, y aún hoy, y que estaban convocados por parte de los organizadores?

¿Un asunto de “metodología” o un problema político que se expresa en el método?

Hemos visto que en el balance público que han hecho los impulsores del foro –además de estar contaminado con algunas mentiras y omisiones de mucha importancia–, plantean como central diferencias “metodológicas”, sin comprender que lo que estaba de fondo era precisamente el problema político de cómo avanzar en la unidad de la izquierda que se reivindica clasista y revolucionaria: aún cuando hubo discusiones sobre la rigidez (innecesaria) y autoritarismo desde la moderación del foro y de los militantes de Opción Obrera, el fundamento de la discusión fue, desde la LTS, qué método para avanzar hacia la planteada unidad de la izquierda revolucionaria.

El punto más alto donde se expresó en el método el problema político, fue donde los compañeros de “La pipa rota” y de Opción Obrera plantearon como ultimátum si se estaba o no de acuerdo con “resolver por votación” allí las propuestas de “unidad” que mencionamos antes. Como, salvo ellos, el resto no acordábamos con la insensatez de “someter a votación” allí –con apenas medio día de discusión de por medio– cosas como el congreso unificado de militantes en dos meses, constitución de un frente con programa y órganos de divulgación comunes, una marcha “en el marco de la preparación del Congreso”, etc., los compañeros plantearon que no se podía avanzar más en la discusión: porque la metodología señalada en el documento de convocatoria planteaba que “Las resoluciones finales se adoptarán por el voto mayoritario de los asistentes” y, al no estar de acuerdo con votar, el resto estábamos “violentando la metodología”, por tanto no había más nada que hacer, pues el que fue al evento conocía de antemano la metodología y por tanto, si asistió debía someterse a la misma. Por inverosímil que parezca, así se planteó el asunto.

En la práctica se planteaba la unificación de los grupos en un par de meses (¡!), además, incluyendo a grupos que reivindican al nacionalismo burgués de Chávez, invitados por los propios organizadores.

Más aún, “La pipa rota” es un grupo de jóvenes de izquierda que rompió con el chavismo y se orienta hacia una política de independencia de clase, al cual recién conocimos en ese foro, pues tanto por su reciente constitución como por no tener inserción orgánica en el movimiento obrero o estudiantil, ni tener prensa u órganos de divulgación, no conocíamos. Tanto por eso, como por lo variopinto de las organizaciones convocadas por ellos, bien podía ser esa una primera reunión de acercamiento y el inicio de una serie de discusiones, con algunos acuerdos concretos, como lo propusimos, pero todo esto era rechazado porque no era lo planteado en “la metodología” establecida. Aunque nos costara creer lo que estaba ocurriendo, así se plantearon las cosas: los compañeros de LPR y los militantes de Opción Obrera estaban poniendo por delante de una discusión política tan gruesa y seria como la de la unidad de la izquierda revolucionaria –y además como ultimátum– el “acatamiento de una metodología”.

Es evidente que la propuesta de “La pipa rota” de avanzar hacia la unidad de la izquierda clasista, si bien tiene el mérito de plantear esta importante discusión, al estar orientada de esta manera, no pasa de ser sino una simple expresión de deseo, con carencias y falta de seriedad política: sin ningún método para avanzar en su objetivo y, al contrario, pudiendo atropellar y abortar cualquier proceso de discusión y experiencia comunes, al pretender zanjar de manera express y sin método, importantes diferencias que hacen que hasta ahora las diversas corrientes existamos como organizamos separadas.

Esta caracterización de ligereza se puede entender en los jóvenes militantes de “La pipa rota”, no así es el caso de los militantes de Opción Obrera que, al estar conscientes de toda la insensatez de este asunto, no puede menos que desprenderse la conclusión de que su insistencia ultimatista en “votar”, es producto de una deliberada maniobra política… para aparecer como los únicos consecuentes con la “unidad de la izquierda para la acción”. Eso es oportunismo.

El resto de las discusiones de método que dimos, estaban en la misma lógica. Los compañeros, lamentablemente, inician sus pasos en la relación con otras organizaciones con otro problema de método muy dañino: la calumnia. Mienten en su balance cuando dicen que “defendimos la intervención saboteadora de un asistente (simpatizante radical del gobierno)”. Desde la LTS simplemente defendimos el derecho democrático del que hablaba a terminar su exposición, aún cuando se había pasado del tiempo que “la metodología” estipulaba, sin tener que estar sometido a las presiones y ultimátum del compañero vocero de “La pipa rota” –que a su vez era también el director de debate–, y de los militantes de Opción Obrera. Es totalmente falso, por tanto, decir que defendimos su intervención, bien saben los compañeros que ni una palabra salió de nosotros para defender el contenido chavista de la intervención, sino el derecho de todos los que estábamos en el lugar a poder desarrollar nuestras ideas sobre un tema tan complejo e importante, sin que al pasarse de los 3 minutos de “la metodología”, tuviésemos que estar sometidos a los apuros y casi regaños(!), no solo del director de debate sino también de alguno de los dos militantes del grupo Opción Obrera que, desde el público, sin que nadie les asignara ese rol, hacían las veces de auxiliares del director de debate, increpando a los que intervenían.

(Dicho sea de paso, los compañeros convocaron para una unidad política a corrientes del chavismo –como BS y el MGR–, ¿y eso no les parece cuestionable, sino el que defendamos el derecho democrático de un activista chavista a terminar su intervención?... ¿qué creen los compañeros que iban a plantear lo de BS o el MGR si asistían? Más aún, el lugar del foro no se informó públicamente, sino solo a los convocados, con apenas dos o tres días de anticipación, por lo que, si asistieron compañeros que reivindican al chavismo, es responsabilidad exclusiva de los propios organizadores y su variopinta convocatoria).

Fue también en ese sentido que, desde el público, intervino un compañero de la LTS y de la agrupación juvenil Barricada, para plantear la importancia de conservar un ambiente y método democráticos para poder entendernos en discusiones, corrientes que tenemos importantes diferencias, pero que debemos constantemente buscar los puntos de confluencia.

Y hablando del “método de la calumnia”, los compañeros de LPR escriben que “presentamos caracterizaciones que tienden al desconocimiento de la clase obrera como sujeto de la revolución”. ¿Reír o llorar? A nadie se le habría ocurrido decir, ni en la izquierda trotskista ni reformista, ni en Venezuela ni en otro país donde nuestra corriente tiene presencia, que desconocemos la centralidad de la clase obrera como sujeto político revolucionario… pero los compañeros han hecho ese hallazgo. Todo porque una de nuestras compañeras, dirigente de la agrupación juvenil Barricada, intervino para plantear que la idea de los organizadores de “no discutir ni tener política sobre la cuestión de la mujer, o la juventud” era equivocada, puesto que “en la sociedad capitalista no solo hay burgueses y proletarios”, y planteó la existencia de opresiones como la de la mujer, el racismo, etc., haciendo énfasis en el fenómenos de feminización de la pobreza, la existencia de la doble jornada en el caso de las mujeres-trabajadoras, etc. Muy lamentable que la comprensión “marxista” de los compañeros sea aún tan artesanal y mecánica que creyeron ver en esto una negación de la centralidad de la clase obrera como sujeto de la revolución socialista… ¿habrán leído alguna vez la extensa y prolífica elaboración de nuestra corriente al respecto?, ¿habrán sabido de nuestros talleres y discusiones públicas? ¿Desconocerán la tradición marxista revolucionaria de tener política hacia otros sectores explotados y oprimidos, de luchar contra todo tipo de opresión, de impulsar organizaciones de los sectores oprimidos, tal como lo hicieron las organizaciones dirigidas por Lenin y Trotsky? No se puede ser tan irresponsable.

Un balance con la calumnia y el absurdo como normas

El balance público que han hecho desde Opción Obrera es una lamentable muestra de esos métodos tan dañinos y de los cuales cualquier grupo debe cuidarse de caer, por más polémica que haya. La más importante mentira: dicen que “No se pudo llegar a un acuerdo debido a que el foro se transformó en una impugnación de las condiciones de su funcionamiento”. ¡Tanta falta de seriedad!, más tratándose de militantes de vieja data, que son los representantes en el país de una corriente internacional (la CRCI) que se reivindica “trotskista”. En el espacio se llegaron a acuerdos, como pueden constatar todas la demás corrientes, y los militantes honestos de “La pipa rota” que no quieran caer, tan temprano, en esos repudiables métodos ajenos a las tradiciones del marxismo revolucionario.

Se acordó: 1. Conformar un coordinación con un miembro por organización, que habría de reunirse posterior al foro; 2. Que los organizadores sistematizarían la discusión y la enviaban a los participantes; 3. Que los compañeros de “La pipa rota” redactarían un borrador de declaración política que luego pasarían para discutirlo; 4. Que desde la LTS redactaríamos un borrador de declaración en apoyo a luchas obreras en curso, para pasarlo para que las corrientes los firmaran cada cual por su lado (¡porque los de OO y LPR se negaron a que apareciera como resolución oficial del evento “clasista”!).

Pero además de mentir sobre esto, llueven las calumnias y epítetos, quizá para sustituir los argumentos de verdad. Como no acordamos con la insensatez de “votar” allí el disparatado camino a la “unidad de la izquierda” que proponían, entonces nos transformamos en “saboteadores”, “provocadores”, empleadores de “métodos faccionales”, a los que además lo aspectos “metodológicos” nos eran “de mayor importancia que ponernos de acuerdo en cómo actuar para enfrentar el peor de los ajustes económicos a que será sometida la clase obrera”. A ver, los compañeros de la LTS –como organización política en el país, y parte de una importante corriente internacional del trotskismo– y los de los demás grupos, debíamos acatar el ultimátum de los dos militantes que conforman el grupo Opción Obrera, y del grupo de jóvenes de “La Pipa Rota”, sino, “¡no hay nada que discutir!”, dijeron… y entonces los campeones de la “unidad” son los que no aceptaban discutir más que sobre la base de sus ultimatismos… y acusan a todos los demás de “inveterado sectarismo”. De te fabula narratur, diría el poeta.

Más alocado es argumentar que solo los que estaban por votar tenían voluntad de llegar a acuerdos concretos. Incluso acudían al ejemplo del FIT en Argentina… como si en ese frente las cosas se resolvieran por votación, como si ese frente (que lleva años de intervención política común) hubiese tenido algún congreso de unificación. Mentir es gratis pues. La verdad es que no solo se llegaron a los acuerdos que mencionamos –no por “votación”, sino por acuerdo de los representantes de las corrientes presentes, incluyéndolos a ellos–, sino que hubo otra serie de propuestas concretas: coincidir en actividades de calle en solidaridad con luchas obreras en curso, hacer campañas políticas comunes (como contra la criminalización de las luchas y por la libertad de dirigentes obreros presos), tomar esa como una primera reunión y continuar una agenda de discusiones, desarrollar intercambios y debates teóricos y estratégicos, entre otras. Por eso, es una calumnia total decir que el resto no quiso discutir propuestas concretas. Se falsea la realidad para mostrar una caricatura donde los campeones de “la unidad para la acción” son los de OO.

Dicho sea de paso, el grupo OO –secundado por el vocero de LPR– llegó al colmo de vetar una declaración a favor de la lucha de las obreras tercerizadas de la Universidad Central, de los trabajadores de IOSA (Lara), por la libertad de Rodney Álvarez (Ferrominera) y por la aparición con vida de Alcedo Mora y los otros dos compañeros desaparecidos con él. Pusieron como punto de honor que, si el foro no acordaba hacer una “declaración política sustantiva” en el sentido de sus propuestas de “unidad”, tampoco podía resolver esta declaración. ¿No es absurdo que acusen a los demás de no querer ponerse de acuerdo para la acción?

Así, levantan la calumnia de que nuestra propuesta “estaba dirigida a poner en pie un movimiento que cobijara posiciones diferentes, incluso completamente contradictorias chavistas y no chavistas, dejando a un lado la independencia política de los explotados”. No conseguirán por ningún lado cómo respaldar semejante disparate, pero, al contrario, ¿no fue OO quien, en acuerdo con los organizadores, convalidó la invitación a corrientes –¡no a individuos sueltos, sino a corrientes!– chavistas, es decir, que nada tienen que ver con la independencia de clase? ¿Acaso no dice el balance de OO que estos grupos “hasta el día anterior avisaron de su participación, no se presentaron por complicaciones de última hora”? No escuchamos en todo el foro ni jamás escribieron objeción alguna. ¿Y ahora los de OO son los héroes de la independencia de clase? Teatro del absurdo.

En realidad, no hacen sino una manipulación, de muy poco vuelo, de la idea planteada de que, si se trata de discutir no solo la unidad de los revolucionarios, sino de cómo enfrentar el ajuste, la convocatoria puede ampliarse a organizaciones que, aunque no defiendan la independencia de clase, estén por luchar contra el ajuste. Es eso justamente lo que lo compañeros de OO han venido haciendo en el último período, sin embargo, en su balance del foro aparentan negar esta perspectiva y posan diciendo: “Los únicos, en el caso hipotético, de darse una organización que sin autonomía clasista estuviese aparentemente contra un ajuste, serían… los de la burocracia sindical de la MUD de adecos y copeyanos”. ¿El objetivo de esta afirmación? Aparecer como muy “radicales” y presentar a los que plantearon frente único de clase para enfrentar el ajuste, como voceros de una política que solo puede ir dirigida a la burocracia sindical ligada a la derecha. Pero, ¡¿acaso no fue el grupo OO quien estuvo todos los meses anteriores haciendo un llamado “a la UNETE, sindicatos de base, comunidades” a un frente único para luchar contra el ajuste?! Y, que sepamos, ninguna de las corrientes que nos reivindicamos por la independencia política de los trabajadores dirige la UNETE, ni tiene peso dirigente más que uno o dos sindicatos de base, ni dirige organizaciones barriales. Entonces, ¿por qué OO les dirige un llamado a frente único a esas organizaciones? Aclárennos por favor el cuento: ¿hay o no hay organizaciones a quienes plantearles un frente único obrero que no sean los burócratas sindicales de la MUD? Si hoy, repentinamente, han descubierto que no los hay, esperamos la autocrítica de OO a su política de finales del año pasado.

¿Quién quiere sabotear la posibilidad de la unidad?

Hasta ahora, la actuación del grupo OO y de LPR, así como sus balances públicos de la actividad, ponen en entredicho que tengan verdadera voluntad y seriedad para avanzar en un camino que explore las posibilidades de acuerdos unitarios en la izquierda clasista de nuestro país. El solo hecho de negar los acuerdos a que se llegaron, de ocultarlos en sus balances, dice por sí mismo que es una impostura total la búsqueda de la unidad. De hecho, hasta ahora, no han cumplido con los acuerdos, pues acordaron en socializar la sistematización de la reunión, y no lo han hecho; quedaron en redactar un borrador declaración, y no lo han hecho; quedaron en convocar la reunión de la coordinación, y tampoco lo han hecho. Para avanzar en la unidad hay que tener niveles mínimos de seriedad política.

De los acuerdos a que se llegó, nos correspondía a los compañeros de la LTS enviar el borrador de declaración en apoyo a las luchas en curso, el cual enviamos, sin que hasta ahora hayamos recibido respuesta, ni de OO ni de LPR.

Es decir, hasta ahora, lo único que queda claro es que la lógica “unitaria” de OO y LPR es, o vienen al pie de lo que decimos, o pateamos la mesa. Porque, por lo visto, como la reunión no pudo ser exactamente lo que habían proyectado, han llegado al punto hasta de negar e incumplir los acuerdos a que se llegaron.

Es tal su impostura, que incluso violentan su propia lógica, porque aquellos que insistían en “resolver por voto mayoritario”, no aceptan ahora que la mayoría de las corrientes asistentes al foro no haya acordado con su posición. Esa correlación del foro, puede equipararse a un resultado en el que, si se hubiese votado, por ejemplo, con un criterio de un voto por organización presente, lo compañeros quedaban en minoría porque el resto no acompañaba el conjunto de su perspectiva, ¿y entonces patearían la mesa porque no resultó tal como lo pensaban?

Lo cierto es que, con esa lógica, los compañeros habían decidido dar por terminado la actividad cuando el resto, salvo ellos, no estuvo de acuerdo con “votar” la tal unidad. En una actitud insólitamente infantil que podría resumirse en “el foro es mío, yo envié una metodología, si no aceptan mis propuestas se acabo el foro”. Sin embargo, desde la LTS dimos la pelea para retomar la discusión pues, era evidente que sí había posibilidad de acuerdos concretos, de esta manera la discusión se retomó y se llegó a los acuerdos que mencionamos.

De nuestra parte, mantenemos lo que planteamos como una perspectiva para explorar las posibilidades de unidad: transitar la experiencia de intervención común en la lucha de clases, al tiempo que se desarrollen debates teóricos, políticos y estratégicos. Y en lo inmediato, exhortamos a las corrientes que asistimos –incluyendo OO y LPR–, a concretar lo acordado, comenzando por la reunión de la coordinación.


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