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Periódico / NACIONAL

Jueves 7 de noviembre de 2013

UN CONJUNTO DE DEMANDAS PARA DEFENDERNOS DE LA INFLACIÓN Y LA ESPECULACIÓN

Una respuesta obrera contra el alto costo de la vida



¡SALARIO IGUAL A LA CESTA BÁSICA Y ESCALA MÓVIL DE SALARIOS!

El salario debe cubrir como mínimo la
cesta básica familiar, no solo la canasta
alimentaria, sino el costo de los gastos cotidianos
en transporte, salud, educación,
vivienda, comunicación, vestido, etc. El
gobierno presenta como un gran logro que
el salario mínimo cubre la canasta alimentaria,
pero esa es una medida miserable.

Los trabajadores, productores de la gran
mayoría de las riquezas sociales, tenemos
todo el derecho de aspirar a una vida
mucho más allá de lo básico, que el salario
permita disfrutar mucho más allá que el
mero hecho de ¡poder alimentarse! Pero
la verdad es que ni siquiera lo elemental
de los gastos diarios lo tiene cubierto la
mayoría de nuestra clase, por eso debemos
pelear para que ningún trabajador gane
menos de lo que cuesta la cesta básica
familiar, que ese sea el piso y no el techo.
Además, los aumentos que logramos
mediante las luchas en poco tiempo son
devorados por la inflación, por lo que la
recomposición salarial dura poco o nada.
Junto a la lucha por un mínimo igual al
costo de la cesta familiar debemos exigir
la escala móvil de salarios, que estos sean
indexados cuando aumente el costo de la
vida. En los contratos, las actas convenios,
etc., debemos exigir cláusulas que establezcan
esta movilidad de los salarios. Que
los salarios sigan el ritmo del aumento de
los precios: es una garantía elemental de
defensa del nivel de vida de la clase obrera
y el pueblo contra la sed de ganancias de
los empresarios y especuladores.

¡DISCUSIÓN Y CUMPLIMIENTO DE LAS CONTRATACIONES COLECTIVAS DE TRABAJO!

Son cientos de miles los trabajadores y trabajadoras
que tienen negada la discusión
de un contrato colectivo o el cumplimiento
del mismo. En el sector público el gobierno
tuvo como política paralizar las discusiones
de los contratos vencidos, incluyendo una
disposición que prohibía expresamente
nuevos aumentos o derechos en cualquier
institución o empresa sin la aprobación del
Presidente de la República. Una política
totalmente contraria a los intereses trabajadores,
que de paso sirvió de “ejemplo” y envalentonamiento
para que los capitalistas
privados aplicaran la misma. En las empresas
privadas no solo hay incumplimiento
en la renovación sino que en muchísimas ni
siquiera existe un contrato colectivo.
La no renovación, incumplimiento o inexistencia
de las contrataciones colectivas de
trabajo, coloca a la clase obrera en minusvalía
ante el aumento del costo de la vida.
¡La contratación colectiva es un derecho
y un arma contra los ataques a nuestras
condiciones de vida!

¡COMITÉS OBREROS Y POPULARES PARA CONTROLAR LOS PRECIOS!
¡PUBLICACIÓN DE LA INFORMACIÓN CONTABLE Y FINANCIERA DE LAS EMPRESAS!

El supuesto “control” que ejerce el gobierno
es totalmente impotente ante la inflación
y la especulación. Además, parte del
criterio de respetar los márgenes “razonables”
de ganancia. Por eso cada tanto autoriza
aumentos de precios, porque cede
al chantaje empresarial de que “producen
a pérdida”, es decir, se pone por delante el
interés de ganancia capitalista. Nadie más
interesado en defender realmente nuestro
bolsillo que nosotros mismos. Delegados
de los trabajadores electos democráticamente
por las bases en las fábricas y
empresas, así como delegados electos por
las comunidades, organizados en comités,
deben ser los verdaderos controladores.

A su vez, ningún control es real si las
cuentas de los capitalistas sigue siendo un
secreto para los propios trabajadores que
producen y para la sociedad. Los capitalistas
consideran como normal conocer y
hacer públicos los salarios de sus trabajadores,
pero se escandalizan si se les
exige revelar la verdad de sus ganancias,
obtenidas a costa de la explotación de
los trabajadores y la especulación a los
consumidores. ¡Los trabajadores no tienen
menos derecho que los empresarios a
conocer toda la información contable
y financiera de las empresas, a que sus
ojos penetren en la verdad y detalles de la
ganancia empresarial! ¡Los empresarios
no tienen ningún derecho a ocultarle a la
sociedad las cuentas de la explotación que
hacen de ella!

¡ELIMINACIÓN DEL IVA! ¡FUERTES IMPUESTOS A LA GANANCIA CAPITALISTA!

Un golpe constante al bolsillo del pueblo
trabajador es el IVA, que es un impuesto al
consumo y pone a pagar a los que menos
tienen. Este impuesto data de las políticas
neoliberales de Caldera en los 90’s, y el
gobierno de Chávez lo mantuvo incólume.
El Estado se financia mucho más por este
impuesto que por el Impuesto sobre la
Renta (ISRL): según los datos del gobierno,
el IVA aporta al fisco nacional el doble
o más de lo que aporta el ISLR. Incluso a
varios sectores empresariales el Estado
los exonera del pago de impuestos. Es una
política impositiva totalmente regresiva y
desigual, de alcahuetería con las grandes
fortunas y las ganancias de los explotadores.

¡Que paguen los que más tienen! ¡Que
financien el Estado los que viven de la
explotación y la usura!
¡Echar abajo el IVA y que se pechen las
ganancias capitalistas, de la banca y las
grandes fortunas, debe ser parte de nuestras
banderas!

¡QUE LAS PRINCIPALES EMPRESAS DE ALIMENTOS SEAN PÚBLICAS Y FUNCIONEN BAJO CONTROL DE LOS TRABAJADORES!
¡EXPROPIACIÓN SIN PAGO DE TODA EMPRESA QUE CIERRE O DESPIDA TRABAJADORES!

El gobierno dice que los capitalistas sabotean
la producción de alimentos y especulan,
pero no pasa del discurso porque
les cede una y otra vez, incluso después de
decir que le diría “sus cuatro verdades” al
principal magnate nacional de los alimentos,
el presidente dijo que la reunión fue
cordial y que contara con “todo el apoyo
del gobierno” para “producir”. La alimentación
de millones no puede depender de
la sed de ganancias de un puñado de empresarios
o de sus cálculos políticos. Para
que la comida no sea un arma de chantaje
de estos monopolios contra el pueblo,
estas empresas deben pasar a propiedad
pública, gestionadas directamente por
sus trabajadores, con participación de las
comunidades.

Así mismo, ante las demandas de los trabajadores
los capitalistas chantajean con
despedir, “quebrar” o cerrar empresas. Si
responden con eso, debemos replicarles
con claridad que ¡los que producen son
los trabajadores, no los empresarios!, ¡las
empresas no pueden funcionar sin los
trabajadores, pero sin los empresarios sí!
Si los capitalistas dicen que no pueden
garantizar siquiera un salario que cubra el
costo de la vida y el “derecho al trabajo”,
entonces muestran que son incapaces de
dar respuesta a las necesidades elementales
de la mayoría de la sociedad, que las
empresas y la economía no pueden seguir
bajo su control, que deben pasar a nuevas
manos: ¡las manos de los propios productores
de las riquezas, los trabajadores y las
trabajadoras!





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La crisis, los responsables y la “impotencia” del gobierno




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