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Miércoles 23 de mayo de 2012

El PSL de Orlando Chirino y la “ Alianza por la Venezuela que queremos todos”

Un salto escandaloso en la subordinación a programas políticos burgueses

Por Milton D’León


El agrupamiento Partido Socialismo y Libertad (PSL) – anterior USI– ha dado un verdadero salto al vacío. Su principal referente político, sindical y portavoz público, Orlando Chirino, viene integrando activamente lo que se ha dado en llamar “La Alianza por la Venezuela que queremos todos”, junto a connotados dirigentes empresariales como Jorge Botti, presidente de Fedecámaras, ex ministros del puntofijismo como Werner Corrales, además de otras personalidades y organizaciones denominadas de la “sociedad civil” donde varias tienen un claro alineamiento con la derecha del país.

Bajo el eslogan "pactos sociales para una visión compartida", en un acto celebrado el sábado 19/5 en el Teatro de Chacao, todos los integrantes presentaron “siete grandes acuerdos”, donde uno de los que más resaltaban era el de “la reconciliación”, planteado “como una condición imperativa y urgente para avanzar en el desarrollo y progreso del país”. Según las reseñas periodísticas, “todos los voceros coincidieron que este es un clamor que no admite discusión. La nueva “Alianza” llamaría “a la reconciliación nacional llamando al consenso: queremos una Venezuela en paz y sin violencia, con educación, empleo y sin pobreza”, en el marco de una "visión compartida" de todos sus integrantes [1], que dieron amplia difusión al Foro. Cada sector social está representado en esta “Alianza”, así como a Jorge Botti le toca representar al sector patronal privado, le tocó a Orlando Chirino el triste y lamentable papel de “representar a la clase obrera” para alcanzar este “gran conceso de reconciliación nacional”.

Hasta el momento, los integrantes del ahora PSL, al tejer alianzas “sindicales” (o incluso político-sindicales) con sectores de la burocracia sindical encabezados por cuadros orgánicos de los partidos de la oposición burguesa, so pretexto de un “frente único” para defender los derechos de los trabajadores ante los ataques del gobierno, mantenían una peligrosa relación con sectores de la oposición burguesa, de manera velada. Esto ocurrió luego de su alejamiento, precisamente, del gobierno. Antes de aliarse con los burócratas sindicales ligados a la oposición burguesa estuvieron también durante años estrechamente aliados a la otra ala de la burocracia sindical del país, la del chavismo, cuando los del hoy PSL llamaban a “reventar las urnas con millones de votos para Chávez”, llegando incluso a una alianza electoral con el gobiernista partido de la ya fallecida Lina Ron (la UPV). Pero si entonces su subordinación a un proyecto político ajeno a la clase obrera, más bien con elementos de nacionalismo y bonapartismo burgués, la cubrían con el argumento de tratarse de un “proceso revolucionario”, esta vez han dado un verdadero salto escandaloso. Pues ya no se trata de alianzas “solo sindicales” con burócratas orgánicos de los partidos de la MUD, sino de la integración en una alianza que incluye directamente sectores empresariales. Su integración, vía Orlando Chirino, que actúa como portavoz del FADESS (una alianza político-sindical donde priman los burócratas sindicales ligados a los partidos de la derecha), en esta “Alianza por la Venezuela que queremos todos” implica todo un salto no sólo en la adaptación sino en la capitulación política a sectores empresariales. Es que, ¿puede existir alguna “reconciliación” y “paz social” con los representantes del capital?, de existir no puede ser otra sino aquella en la que los trabajadores se dobleguen a más explotación y se sometan a la “paz patronal”.

Ya en el pasado reciente, sin llegar a diferenciarse en lo más mínimo desde el punto de vista de clase, sin plantear ninguna alternativa propia desde una perspectiva obrera, hacían coro “contra las expropiaciones inconsultas” con los sectores de la burocracia sindical ligada a la derecha, lo que los llevaba a formar fila en el discurso pro empresarial de la oposición burguesa contra las estatizaciones que hace Chávez en algunas empresas. Hoy, se desbarrancan al ser parte de esta propuesta reaccionaria. Algún desprevenido militante del PSL podría pensar que la integración en esta “Alianza por la Venezuela que queremos todos” se trataría de una política autónoma de Chirino y no de una orientación política de dicho agrupamiento, pero si así fuere a estas fechas no ha existido un distanciamiento público de tal política tomando en cuenta que se trata de un hecho escandaloso y que fue reseñado por una gran cantidad de medios nacionales de gran circulación, lo que lleva a constatar que realmente se trata de una política oficial del PSL.

Pero todo esto es crónica de una constante capitulación anunciada. Alianzas político-sindicales con cada miserable pandilla de burócratas sindicalistas lacayos incorregibles del capital, antes ligados al chavismo y hoy ligados a los partidos de la derecha, no podían tener otro fin y consecuencia, que adaptarse abiertamente a las variantes burguesas, por más que todo lo cubran con “críticas” y que digan, de palabra, luchar por “una alternativa política de los trabajadores”. Esta su búsqueda permanente de alianzas con burocracias sindicales, hacia un lado o hacia el otro del espectro político burgués, según como soplen los vientos políticos, y hoy participar en alianzas en foros con dirigentes empresariales, no es más que la expresión de un profundo escepticismo por la potencialidad revolucionaria del proletariado y de sufrir de ausencia crónica de una estrategia de clase. Un camino que incluso les cierra de avances como organización en un proyecto cada vez más a la deriva.

Lo más escandaloso es que se trata de una organización que pretende hablar en nombre del marxismo revolucionario, del trotskismo, mientras lleva adelante una práctica política en las antípodas de la estrategia y política revolucionarias del marxismo. La lucha permanente por la independencia política de la clase trabajadora frente a proyectos y variantes burguesas, que es una constante en la historia política del marxismo, que es un aspecto imprescindible de la estrategia revolucionaria, y que es una de las más claras banderas del trotskismo como continuidad del marxismo revolucionario –contra corrientes como el stalinismo y el maoísmo, o el populismo de izquierda que han hecho escuela en subordinar al proletariado a cuanto proyecto burgués “progresista” aparece-, es lanzada por la borda una y otra vez por los integrantes del PSL.

[1Se pueden leer todos los acuerdos y cobertura del evento en todos los diarios de circulación nacional del día domingo 20/5






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