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Periódico / ECONOMÍA

Jueves 20 de marzo de 2014

ECONOMÍA

¿Qué es lo que está en crisis en la economía nacional, y por qué?

Por Ángel Arias


La fuerte crisis de la economía nacional la percibimos cotidianamente en la desbocada inflación y la escasez. Entre febrero del año pasado y este, los precios han aumentado 57%, mientras la escasez ronda el 30%. La escasez no se limita a los productos de consumo cotidiano sino que alcanza a medicinas e insumos médicos, repuestos de carros, incluso materias primas e insumos para la industria. Varios sectores de la economía –y de los servicios, como salud– están amenazados de parálisis o transitan ya en ese camino, por ejemplo la industria de ensamblaje automotriz, donde ya hay plantas paradas y cesantías obligadas.

Escasez relativa de dólares

El país parece no contar con la cantidad suficiente para cubrir las necesidades de su economía, es decir, todas las compras en el exterior (importaciones) y pagos de deudas que deben hacer tanto el Estado como los particulares (incluyendo las empresas). El gobierno mantiene entonces un control y racionamiento estatal de los dólares disponibles. Los empresarios argumentan falta de dólares para importaciones relacionadas con la producción y para pagar deudas a proveedores en el exterior.

La sangría de los recursos nacionales

¿Pero por qué “escasean” los dólares? Porque contrario a lo que proclama el gobierno, nuestro país no salió de la dependencia y subordinación que nos impone una división mundial del trabajo conveniente a los intereses de los capitales imperialistas. Esto se expresa en que seamos un país exportador de materia prima (en este caso solo una) e importador de todo lo demás, una vía por la cual “se van” los dólares, pues, por más alto que esté circunstancialmente el precio del petróleo, los dólares que ingresan por ahí no alcanzan para cubrir el costo de todas las importaciones y “obligaciones” del país en el exterior. También se expresa en que siguen en pie mecanismos de expoliación imperialista como la deuda externa (parte de las “obligaciones internacionales”), otra vía por la que se van millones y millones de “los dólares del pueblo”, así como las ganancias que cientos de transnacionales que operan en el país giran a su casas matrices. Hay que incluir todos los pagos que hizo el país, y los que aún debe, por las “nacionalizaciones”.

Es decir, una de las razones determinantes para la “falta de dólares” es que seguimos sometidos a la transferencia sistemática de riquezas nacionales hacia las potencias capitalistas, por las más diversas vías.

La burguesía sigue fugando capitales

Pero también hay “pocos dólares” porque los empresarios no han cesado de sacarlos del país, tanto la burguesía opositora como la chavista. A finales de 2013 el sector privado tenía en el exterior casi 167 mil millones de dólares, cuando en 2003 solo tenía 49 mil millones. Es decir, el control de cambio ha sido “impotente” para frenar la fuga de capitales, se han seguido sacando dólares por diversas vías, tanto legales como fraudulentas, con anuencia del gobierno: para muestra los 20 mil millones que la ex presidenta del BCV, Edmée Betancourt, reconoció que otorgó CADIVI en 2012 a “empresas de maletín” o a “demanda artificial no asociada a la producción”. Una descarada estafa el país de la que el gobierno “no se atreve” a mostrar los responsables. El control de cambio del gobierno no solo ha sido ineficaz y complaciente con la “burguesía parasitaria”, sino además espacio para una gran red de corrupción (donde seguramente anida parte de la llamada “boliburguesía”).

El país endeudado, buscando más deuda y financiamiento externo, y devaluando

Chávez pugnó y logró una mayor captación de la renta petrolera por parte del Estado nacional, pero se limitó a eso, manteniendo los mecanismos de transferencia de recursos nacionales hacia las potencias capitalistas. Entonces, como un mayor ingreso petrolero no basta por sí solo para cubrir todos los gastos, se vino sosteniendo un gran aumento de las importaciones en estos años con base a un enorme aumento también del endeudamiento externo: el país, al tiempo que siguió sufriendo la sangría de recursos a manos de los capitales imperialistas (y la burguesía nacional que fuga dólares), recurrió al financiamiento externo para sostener parte de sus importaciones, con lo que la deuda con el exterior creció muchísimo más, y ahora también necesita destinar muchos dólares, no solo para comprar alimentos, medicinas o equipos industriales, sino para pagar más deuda. Es la reproducción del “círculo vicioso” de la deuda externa, que la convierte en “eterna”.

Hoy tenemos un déficit público (diferencia entre los ingresos y los gastos del Estado) de 15% según los cálculos más bajos, un país altamente endeudado, y un gobierno buscando aún más deuda y financiamiento exterior, incluyendo variados mecanismos para atraer más a los capitales transnacionales (firmando recientemente acuerdos con Samsung, LG, Repsol, entre otras, y un nuevo préstamo de 5 mil millones de dólares al “Fondo Chino”), reduciendo la reservas internacionales para financiar el gasto público, y hasta vendiendo activos (en oro) de la nación en el exterior como mecanismo para conseguir más dólares.

Además, devaluando, como mecanismo del Estado para “disminuir” su deuda interna en bolívares (deuda que en buena medida es con la banca privada).

La burguesía quiere ganancias sin límites

Además del argumento de la escasez de dólares, el empresariado se niega a desarrollar la producción porque dice que el control de precios los lleva a “producir a pérdida”, y han armado escándalo por la reciente ley del gobierno para “controlar las ganancias”. Es un descaro total, porque el control de precios del gobierno es bastante timorato e impotente, autorizando a cada tanto aumentar. Eduardo Samán, ex presidente del INDEPABIS, señaló el año pasado que los empresarios siguen ganando como nunca. Con la reciente ley de ganancias, el gobierno insiste hasta la saciedad en convencer a los capitalistas que con un 30% “máximo” de ganancias son viables los negocios, porque ese monto es sobre el costo real de producción.

Pero a pesar de que la inflación golpea con fuerza desde hace años –más aún en el último período– el ingreso obrero y popular, mientras las ganancias empresariales siguen con vitalidad, el grueso del empresariado nacional chantajea con no producir si no se echa abajo por completo el control de precios y la ley para el control de ganancias, que dicen es “inconstitucional e inaplicable”. Poniendo además en escena dosis de especulación y acaparamiento, los empresarios dicen que hasta tanto no les permitan ganar “sin control” habrá desabastecimiento y, por tanto, más inflación.

La crisis del “desarrollo nacional” en los límites del capitalismo semicolonial

En todos estos años, mientras por la puerta entraban más recursos por concepto de renta petrolera, por la ventana se seguían yendo mediante importaciones de todo tipo, pagos de deuda externa, ganancias de las transnacionales –y fuga de divisas. A su vez, la burguesía nacional siguió embolsillándose gran parte de las riquezas nacionales. Entonces “no alcanzó la plata” para desarrollar la producción nacional, condenado al país a comprar afuera casi todo cuanto necesita, lo que a su vez implica presiones a la escasez de divisas.

El hecho que los capitales imperialistas y nacionales se sigan quedando con gran parte de los dólares y recursos nacionales, es lo que está detrás de la escasez de dólares, el desabastecimiento, la baja producción nacional y la inflación. Así como la negativa de los empresarios a producir, supuestamente, “a pérdida”.

Si el país no estuviese sometido a la sangría de sus recursos hacia las potencias capitalistas, otra fuera la situación. Si la burguesía nacional no fugara dólares, también cambiaría la cosa. Si la producción nacional no estuviera en gran medida en manos de los capitalistas y sus intereses de ganancias, otro gallo cantaría.





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