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Periódico / Derechos democráticos

Martes 6 de marzo de 2012

NACIONAL

Una política de “seguridad” y control social… ¡hecha en capitalismo!

Por Mario López


La sociedad y la ciudad convertidas en un campo de guerra: ¿quién es el enemigo?

A pesar de que no hay una guerra en el país, el despliegue del aparataje militar y policial es grande en todas las principales ciudades. Decenas de miles de efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) con pistolas automáticas o fusil en mano en avenidas, plazas, entradas de los más variados locales comerciales, calles de acceso a los barrios, a los que se le suman los de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y las respectivas policías regionales y locales. Adicionalmente, crece a pasos gigantes el negocio privado de la seguridad que, según los propios empresarios del ramo, ha hecho aumentar la demanda de equipos de seguridad en un 90% en los últimos cinco años y reporta anualmente más de 1.000 millones de dólares, al punto que empresas de países como Alemania e Inglaterra se interesan por “penetrar en este rentable mercado venezolano” [1].

Las violaciones a los derechos humanos por parte de los cuerpos armados del Estado –llegando al asesinato– siguen siendo una cotidianidad, así como la gran impunidad reinante (menos del 0,1% de los responsables es condenado).

¿Quién es el enemigo en esta guerra? ¿A quién enfrenta todo este aparataje armado estatal y de los capitalistas privados, así como las campañas publicitarias y el discurso oficial?

Para nadie es un secreto que quienes pagan los mayores saldos represivos y trágicos de las políticas llamadas de “seguridad ciudadana” son los sectores más explotados y pobres del país. Donde viven mayoritariamente los obreros y obreras, el buhonero, la mujer que limpia en casa ajena, es donde se descargan las redadas, el gatillo alegre, ajusticiamientos, ensañamientos por problemas personales con policías, asesinatos por balas perdidas, etc. También es de allí de donde salen la inmensa mayoría de quienes pueblan las cárceles.

Las familias obreras y más pobres del país ponen el grueso de los reprimidos, los muertos y los presos en esta cruzada por la “seguridad ciudadana”. Pero si todos somos ciudadanos, ¿de dónde sale entonces ese “enemigo interno” al que “la sociedad” debe combatir? ¡Resulta que esa clase de personas “antisociales” que supuestamente hay que combatir vienen precisamente en su gran mayoría de los estratos más explotados y depauperados de la sociedad! ¿Será entonces que es un problema “cultural” de los pobres y “la sociedad” debe “defenderse” de estos?

A pesar de las diferencias en los discursos y las poses, es así como se expresa en la realidad la política de “seguridad ciudadana” de todos los partidos políticos burgueses (tanto los del gobierno nacional como los de la oposición) y la empresa privada: inculcando entre los trabajadores y el pueblo pobre que su enemigo social son las personas más depauperadas de nuestra propia clase. Quieren convencernos de que está bien y es “lógico” que el chamo del barrio sea el sospechoso solo por su color de piel o por su pinta, que el nieto de la señora de la bodega sea el que se muera o se pudra en la cárcel, que el hermano de la joven obrera de un ministerio caiga asesinado por el CICPC, que el hijo del obrero de una fábrica de colchones muera en un “ajuste de cuentas”, porque esos, los que son hijos también del pueblo explotado y pobre, esos se supone que son los que debemos asumir como los enemigos de nuestra “paz” y “tranquilidad”.

Ocultan que nuestro verdadero enemigo son los ladrones legales que viven de la explotación diaria de los trabajadores y trabajadoras adueñándose para sí de las riquezas sociales, todos trabajamos pero solo los explotadores disfrutan la buena vida: ¡ese es el mayor delito social! Capitalistas y banqueros –nacionales y extranjeros–, políticos ladrones y corruptos, políticos burgueses que garantizan este orden social, son los responsables de que en nuestro país un puñado de personas vivan en la opulencia mientras otros viven al límite de la pobreza o la miseria; y por si esto fuera poco, es en estos “altos estratos” donde también se ubican quienes concentran el verdadero control de todos los otros delitos importantes: tráfico ilegal de armas, de drogas ilegales, de personas, de órganos, crimen organizado, etc. Por cualquier lado que se mire seriamente el asunto, es en manos de esta clase de “ciudadanos” donde se ubica el origen de los grandes niveles de deterioro y descomposición social modernos: ¡allí están nuestros verdaderos enemigos!

¿“Seguridad” para cuál orden social?

La descomposición social (eso que los “expertos” llaman “el desprecio por la vida propia y ajena” y las “conductas antisociales”, y que al aparecer son atributos casi exclusivos de las personas de los sectores más pobres de la sociedad), es apenas una de las expresiones más terribles de este orden social miserable e irracional. El capitalismo genera pobres, miseria y descomposición social, pero quiere hacer aparecer estas consecuencias de su orden social como si fueran el origen del problema. Es la sociedad burguesa la que se defiende de las consecuencias de su propio orden de explotación.

Y es para este orden social que los políticos del PSUV, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, AD y demás partidos burgueses piensan sus políticas de “seguridad social”, es para la “seguridad” de este sistema inmundo que el gobierno de Chávez y los gobiernos regionales y empresarios privados despliegan en las fábricas, calles y barrios pobres su arsenal militar y policíaco. ¿O es que acaso nos van a decir los supuestos “revolucionarios” del gobierno que se trata de la seguridad de un orden social igualitario y “socialista”? No estamos hablando de la seguridad del pueblo en una sociedad sin explotación, donde las riquezas sociales nos pertenecen a todos y el disfrute de los beneficios del trabajo social tiende a ser igualitario y sin horrendas desigualdades sociales. ¡No! El orden actual en nuestro país es el de la sociedad de explotación, y para ese orden trabaja la “lucha contra la inseguridad” del gobierno nacional.

Un gran frente burgués que une al chavismo y a la MUD

Visto desde una concepción burguesa de la sociedad, estas políticas son de lo más normal. Precisamente por eso es uno de esos puntos en los que las diferencias entre el gobierno y la oposición se hacen casi inexistentes, y que también por eso muestra crudamente el gigantesco fraude que significa el que el gobierno se presente como “revolucionario” y “socialista”. En lo que hace a la “seguridad ciudadana” se constituye un verdadero frente único, reaccionario, de todos los partidos del orden, que coinciden en hacer pagar a los más pobres y miserables las consecuencias nefastas del orden social burgués.

El que el gobierno de Chávez sostenga un discurso de “ver el problema de manera integral” y de “justicia social”, no le impide en lo más mínimo sostener una política concreta de seguridad similar –o peor– que la de la oposición a la que tanto cuestiona como “la derecha”. Hace varios años el partido de la oposición burguesa que hoy luce mejor posicionado –Primero Justicia– hacía campaña planteado “un policía en cada cuadra”, y el gobierno supuestamente “socialista” ha dispuesto lo que podríamos llamar “diez guardias nacionales cada diez cuadras”. Es así como aprobaron en completo acuerdo su “Ley de Desarme” y han lanzado una campaña publicitaria común, de “toda la sociedad” –juntando a personalidades chavistas, opositoras e independientes– por “la paz” y el “desarme”.

No puede haber política de seguridad del pueblo trabajador realmente revolucionaria, es decir, que busque superar el actual orden social, que no parta de poner como objetivo estratégico “la expropiación de los expropiadores” (capitalistas), hacer que las riquezas sociales sean de todos, parar la sangría de recursos nacionales hacia los capitales y bancos imperialistas, y en lo inmediato luche por la disolución –¡no su fortalecimiento!– de los podridos, mafiosos y asesinos cuerpos policiales burgueses, verdaderos guardianes de esta sociedad miserable, para sustituirlos por milicias populares y de trabajadores que se den su propio orden y disciplina para resguardar la convivencia.

Podrá el gobierno llamar “revolucionaria” y “socialista” a sus políticas todas las veces que le de la desfachatez, pero aquí no estamos en presencia sino de una política crudamente burguesa, reaccionaria, que apunta a preservar la “tranquilidad” y “funcionamiento normal” de este orden social miserable. ¡HECHA EN CAPITALISMO!


CIFRAS DE AJUSTICIAMIENTOS

205 en 2009 237 en 2010 173 en 2011

Cientos de personas son “ajusticiadas” anualmente por los cuerpos de seguridad o por miembros de los mismos, mediante ejecuciones directas, torturas o “uso excesivo” e “indiscriminado” de la fuerza, en su casi totalidad personas de sectores obreros y pobres. (Informes Anuales de PROVEA).


TESTIMONIOS

“Testigos señalaron que vieron cuan¬do efectivos de la Policía del Estado (Zulia) llegaron al abasto en donde traba¬jaba GONZÁLEZ, y sin ningún mo¬tivo le dispararon a quemarropa. Un primo de la víctima quien se encon¬traba en ese momento en el abasto resultó herido”

“La compañera sentimental de VILLEGAS ARIZA, Kervin Oswaldo, aseveró que recibió la llamada de un funcionario militar, quien le informó que su compañero estaba detenido, cuando ella se dirige al lugar de detención le informan que VILLEGAS murió y que debía ir a la Morgue de Bello Monte a retirar el cadáver. VILLEGAS presentó una herida de bala en la cabeza hecha por un GN”

“Omar Bernardo SANZ (43) fue detenido por averiguaciones de un robo que él mismo fue a denunciar. Sanz trabajaba como transportista de la empresa DHL (…) Una vez en la sede policial Sanz es detenido y sometido a interrogatorio, y de acuerdo a la versión ofi¬cial la víctima fallece por un infarto mientras tomaban su declaración (…) familiares de la víctima señalan que nada aparece en el registro sobre los hematomas que tenía en el cuer¬po, signos de estrangulamiento en el cuello y marcas de amarras en las muñecas”

“Cuando un menor de edad se encontraba manejando bicicleta, funcionarios de la GNB le dieron la voz de alto, pero el joven no les escuchó y siguió, los efectivos castrenses lo persiguieron y dispararon en el rostro. Versión oficial de enfrentamiento”

[1“El miedo potencia el negocio de las empresas de seguridad”, El Mundo E&N, 22-10-10.






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