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Otros Artículos / Comunicados, volantes y declaraciones

Jueves 3 de diciembre de 2015

ELECCIONES

Encuestadoras en Venezuela: entre el pronóstico y la propaganda política

Por Humberto Zavala


Finalizan las campañas electorales hacia las parlamentarias del próximo domingo y quedan en estos días las encuestas con los pronósticos encontrados, y la expectativa hacia una nueva etapa en la transición del post chavismo.

La renovación de la Asamblea Nacional que se decide en las elecciones de este domingo y teniendo como trasfondo la profunda crisis económica, han sido ya calificadas por el propio presidente Nicolás Maduro como “las más difíciles que les haya tocado enfrentar al chavismo”.

El chavismo, debilitado por la ausencia de Chávez y por la profundización de la crisis desencadenada tras su muerte, en consecuencia incapacitado para dirigir la nación como antes, atraviesa por primera vez el peligro de perder la mayoría parlamentaria en manos de la oposición de derecha.

Esto tiende a acrecentar la crisis política hasta ahora caracterizada por las permanentes tensiones entre los dos sectores políticos centrales actuantes que pelean por el poder estatal. Por otra parte el año entrante, gane quien gane, los ajustes marcarán la impronta de una crisis que se descarga sobre el pueblo trabajador, lo que puede augurar una resistencia de la clase trabajadora para enfrentar los mismos y que la crisis no continúe siendo descargada sobre sus espaldas.

Las encuestadoras y sus “vaticinios” al ritmo de sus sesgos políticos

Como en elecciones anteriores, encuestadoras afines a determinadas tendencias partidarias han comenzado a arrojar sus “análisis” de brechas y tendencias instrumentales a sus propósitos propagandísticos, buscando incidir en la intención de votos del electorado. Como nos referíamos en un artículo anterior, estas elecciones no son como cualquier otra, los dos años que nos separan de los últimos comicios celebrados en el país, las elecciones municipales del 8 de diciembre de 2013, están mediados por la profundización de la crisis económica y política.

Las encuestadoras de la derecha rebozan de optimismo. Un claro ejemplo de esto puede verse en el pronóstico del director de la encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León: “La oposición comenzó y termina la campaña como favorita clara a obtener la mayoría de los votos en esta elección con una diferencia de dos dígitos”. Para este analista, la interrogante no sería quién obtendría más votos, sino “cuál tipo de mayoría obtendrá la oposición en esa elección, pues difícilmente ganará el chavismo”, según comentara en una entrevista para un diario digital local.

El caso de Venebarómetro muestra en una encuesta realizada por la empresa Delphos, que “el 41% de los ciudadanos se autodefinen opositores; mientras que el 31,5% se dicen oficialistas, quienes se autocalifican como ‘independientes’ representan el 25% de los encuestados, en otra pregunta revelan que el 50% de quienes se autodefinen ‘independientes’ jamás votaría por el oficialismo”.

Pero los anteriores pronósticos chocan naturalmente con los ofertados por encuestadoras afines al gobierno, como es el caso de Hinterlaces de Óscar Schemel, quien aseguró el pasado domingo 29 de noviembre, en entrevista con José Vicente Rangel, que a pesar de que la brecha entre el chavismo y la oposición de derecha se ha ido cerrando, el “60% (de la población) prefiere que el Presidente Maduro reimpulse el país, contra alrededor de 30% que prefiere que venga un gobierno de oposición”.

Las declaraciones de Schemel intentan contrarrestar de cara al sector de la población que votaría al chavismo, el optimismo generado en la oposición producto del triunfo de Macri sobre el oficialismo kirchnerista en Argentina, explicando que “Venezuela no es Argentina”. No menos optimista que las encuestadoras opositoras, llega a declarar que “el gran poder del chavismo es su fortaleza simbólica, cultural, política, que no es posible derrotarla ni siquiera por las elecciones”, asemejándose al triunfalismo de la dirigencia del Gran Polo Patriótico (el bloque del chavismo) que corea “a la Asamblea como sea”.

Sin embargo, un informe de la firma Morgan Stanley de este martes creó nerviosismo entre los tenedores de bonos al señalar que el triunfo en las elecciones de la Asamblea Nacional podría darse por una delgada mayoría que podría pertenecer tanto al gobierno como a la oposición. Además de que se diera a conocer que el presidente Nicolás Maduro cerró la brecha con la oposición en 10 puntos.

Es que, como escribimos en otro artículo “el chavismo ha movido toda su maquinaria y su bloque aglutinado en el autollamado Gran Polo Patriótico (GPP). En este marco, tomando en cuenta que el chavismo está apelando a la figura de Chávez, o lo que se llama la “chavitización” de la campaña, y las relativas concesiones que realizó centralmente al pueblo pobre, no podría descartarse que el chavismo pueda dar una sorpresa, cerrada, pero sorpresa al fin”. Por tanto, aún la suerte no está echada como augura la derecha o como piensa el chavismo.

Pero este domingo las maquinarias electorales de cada fuerza política se medirán desplegando sus fortalezas, en el caso del chavismo apoyándose en las conquistas sociales, aunque relativas, nacidas con el auge de los precios del crudo, muchas de ellas deterioradas por efecto de la crisis, pero que todavía pesan sobre el discurso neoliberal de la oposición. La oposición de derecha se ha venido apoyando fundamentalmente en el desgaste político y el agotamiento del esquema económico del gobierno, haciendo demagogia con “sacar el país de la crisis”.

Pero tanto el PSUV-GPP oculta su responsabilidad en la situación económica que padece la clase trabajadora y los sectores populares del país, como la MUD oculta su agenda ajustadora y que va a elecciones dividida producto del reparto arbitrario de las candidaturas. El resultado electoral aún está por verse, lo que sí es seguro es que la nueva etapa que comienza con el 2016 será la de la profundización de los ajustes y la necesidad de que los trabajadores se organicen para enfrentarlos con un programa propio de salida obrera a la crisis.

Después del 6D: interrogantes, vaticinios y certezas

Desde el lado del chavismo como el de la oposición de derecha se debate sobre qué cambios experimentará la política nacional, transcurridos los comicios del 6D y en el curso del año entrante. Veamos que vaticinios ven ellos mismos de posibles escenarios.

Este lunes 30 de noviembre, intelectuales afines al chavismo intercambiaron durante el Primer Foro “Por Venezuela: 6D el día después”, apreciaciones en torno a la “nueva etapa” que atravesará la política nacional en el próximo período, subiéndose a los debates acerca del “fin de ciclo progresista en América Latina” que se viene dando a escala continental e internacional.

Durante este Foro, el conocido escritor e intelectual afín al chavismo, Luis Brito García planteó cuatro escenarios: “1) Bolivarianismo gana con mayoría simple: se cantará fraude, dictadura, surgirá el paramilitarismo, pero la crisis se disipará como siempre se ha hecho, 2) Bolivarianismo gana con mayoría calificada: se cantará fraude, que es previsible, se repetirá el mismo escenario, pero se disolverá por sí mismo, 3) Oposición gana con mayoría simple: habrá protesta de fraude, esta vez porque tuvieron más votos, pero se disolverán luego de un tiempo y 4) Oposición gana con mayoría calificada: se cantará Referéndum Revocatorio, habrá una campaña de violencia de calle y una serie de intentos de golpe”.

Desde la oposición de derecha se viene debatiendo la disyuntiva entre posible “Ruptura o Cohabitación” en la política nacional, todo lo cual dependerá, de acuerdo a sus análisis en buena medida de los resultados electorales del 6D. El analista Luis García Mora así lo asegura en un reciente artículo, mientras se adelanta a proponer la Ley de amnistía para sus presos, como una salida adelantada del gobierno a través del pedido de su renuncia o a través de un Referéndum revocatorio, mientras advierte a la oposición que debe evitar triunfalismos prematuros, porque “una cosa es el descontento contra el gobierno y otra los votos reales de la oposición”.

No hay barómetro que pueda medir con exactitud la temperatura de los escenarios posibles hacia el 2016, sin embargo podemos fiarnos de la certeza de que los principales problemas que aquejan a la clase trabajadora y al pueblo pobre venezolano no encontrarán salida en las urnas, dada la inexistencia de “opciones electorales de una izquierda verdaderamente anticapitalista, o de candidaturas que expresen las actuales luchas de los trabajadores, con independencia de ambos sectores burgueses” como expresa la declaración de la LTS frente a los actuales comicios, y la seguridad de que estos solo podrán tener solución de la mano de las luchas de los trabajadores, organizándose con plena independencia del chavismo y de la oposición de derecha para enfrentar los ataques que se vienen.


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