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Periódico / DEBATE

Lunes 17 de noviembre de 2014

DEBATES EN LA IZQUIERDA: A PROPÓSITO DE LAS CRÍTICAS DE MAREA SOCIALISTA AL GOBIERNO DE MADURO

Polémica con Marea Socialista: ¿“Influir a izquierda al gobierno” o forjar una alternativa revolucionaria?

Por Ángel Arias


Marea Socialista (MS), como corriente del partido de gobierno (PSUV), viene desarrollando un intento de explicación de la crisis económica, con propuestas y críticas a aspectos de la política económica de Maduro. Esta ubicación, en un momento en que el pueblo trabajador es golpeado por la crisis, el gobierno se muestra incapaz de resolver y las encuestas muestran bajos niveles de aprobación de Maduro, les ha valido auditorio y proyección mediática, así como la hostilidad y calumnias de parte de los jefes del PSUV (y de sus “fusiladores mediáticos”, como en “Zurda Konducta”); calumnias que, por supuesto, deben ser rechazadas y condenamos.

Tratándose de una corriente que ha apoyado al gobierno todos estos años, y que hoy aparece como muy crítica por izquierda, resulta pertinente discutir el nivel de profundidad y seriedad del examen crítico, cuál es su alcance, así como si sus posiciones y práctica política pueden realmente servir de punto de apoyo para una genuina estrategia revolucionaria de clase.

De sentidos comunes e “incomprensiones”

El punto central de la explicación/crítica de MS es que ha habido un desfalco al país, que la renta petrolera percibida estos años ha sido succionada en buena medida por la burguesía, en contubernio con sectores de la burocracia del Estado. Lo central de esta posición está en el documento “Sinfonía de un desfalco a la nación: tocada y fuga… de capitales”. Esto es cierto, algo que hemos venido denunciando reiteradamente desde las páginas de este periódico y el portal web de la LTS, sin embargo, ese hecho no lo explica todo, es más bien lo que hay que explicar, y justo allí termina el alcance de la explicación de MS y se muestran los límites de su crítica.

Denunciar la fuga de capitales en asociación con el Estado es lo mínimo que haría una corriente que se reivindique de izquierda, donde es un sentido común mostrar las componendas entre el poder político burgués y los capitalistas. Eso es lo evidente. El asunto es que, como señalábamos a principios de año: “esto [la fuga de capitales] es imposible que el gobierno no lo detectara, peor aún, durante toda la última década el chavismo convivió alegremente con todas estas gangrenas permitiendo que se continuaran desarrollando” (ver artículo).

MS cuestiona el desfalco prácticamente como un asunto de corrupción o mafias malsanas, sin dar cuenta de que esto tiene relación con el propio proyecto del gobierno y su carácter de clase: un “desarrollo nacional” de la mano del Estado y una burguesía “nacionalista”. No es que la corrupción y fuga de capitales fueran parte del programa –nacionalista burgués– de Chávez, sino que su empeño en convencer a la burguesía nacional de que se hiciera “productiva” y “patriota”, su comprobada convicción de que su proyecto no podía contemplar en modo alguno acabar con la propiedad privada capitalista, lo hacían totalmente incapaz de extirpar hasta el final estos males de la corrupción y la fuga de capitales, que son parte del “ser” de la burguesía nacional.

Esta conducta antinacional y verdaderamente antisocial de los capitalistas nacionales, de sabotear la economía nacional, no puede remediarse sino tomando medidas anticapitalistas revolucionarias, despojándolos del poder económico con el cual reiteradamente puñalean la economía del país y chantajean al pueblo trabajador. ¡Pero Chávez jamás se propuso eso, ni aun cuando la burguesía intentó derrocarlo poniéndose al servicio del imperialismo yanqui, y el pueblo trabajador demostró energías de combate en las calles y empresas estratégicas del país! Dar una pelea hasta el final contra la burguesía implica avanzar hacia su disolución como clase social, y eso, por supuesto, no tenía nada que ver con el proyecto político de Chávez, por lo cual su gobierno era incapaz orgánicamente de combatir seriamente estas “desviaciones” y corruptelas. Si no, ¿cómo se explica tanta complicidad e inacción?

Marea Socialista parece “no comprender” este asunto, prefiriendo quedarse en la superficie, en lo evidente, puesto que profundizar los llevaría a cuestionar el proyecto político del que han sido parte todos estos años.

Entre “desviaciones” y “reflejos políticos” (muy) tardíos

De hecho, es por este carácter de clase que Chávez no sólo era incapaz de combatir seriamente y hasta el final las mafias y corruptelas de siempre de la burguesía nacional, sino que además estuvo destinado a generar nuevas: así como con Pérez Jiménez se favorecieron empresarios y grupos económicos ligados a la dictadura, y en el puntofijismo tomaron cuerpo monopolios y magnates gracias a las relaciones con los gobiernos adecos y copeyanos, con el chavismo se fue desarrollando la bautizada “boliburguesía”. Es uno de los mecanismos predilectos de “acumulación originaria” de la clase capitalista nacional: succionar la renta petrolera pública, tanto por vía legal como por componendas con el poder político de turno.

Es así cómo a través de las relaciones y contratos privilegiados con el Estado, fueron surgiendo nuevos ricos y grupos económicos, o potenciándose otros que hasta entonces solo serían empresarios “medios”. Así como también, anclada en la administración de las empresas del Estado, se configuró una casta específica que, además de ser profundamente antiobrera en su relación con los trabajadores, va generando enriquecimiento directo –o vía testaferros– a muchos de estos gerentes, presidentes, directores, etc., por las más diversas vías.

Todos estos mecanismos y surgimiento de grupos económicos favorecidos, no pueden comprenderse solo como “desviaciones de principios”, o digamos en todo caso, que serían las “desviaciones de siempre”, porque están inscriptas en la mecánica y lógica de los gobiernos capitalistas; aun en aquellos que no son gobiernos burgueses “normales”, porque la burguesía no los considera como “su” gobierno e incluso los llega a desconocer (como fue el caso con Chávez). Es parte de la historia nacional y de América Latina, más aún con regímenes que, explícitamente, se proponen transferir parte de la renta primario-exportadora hacia los empresarios “nacionales” y “productivos”. Ahora bien, ¿no podían los dirigentes de MS comprender esta realidad y esta dinámica?, ¿no sabían que estas cosas estaban ocurriendo en todos estos años anteriores?, y si la comprendían y sabían que pasaban, ¿por qué ese ímpetu de denuncia abierta y por todo el país no surgió antes? Esa determinación de, incluso, salirse del partido de gobierno si es necesario, ¿por qué no estaba antes, mientras ocurrían todas estas corruptelas –casi inevitables­–, mientras el gobierno de Chávez dejaba correr “el desfalco”, mientras se gestaba a todas luces un nuevo sector burgués “nacional” y se iba desarrollando esa casta burocrática profundamente antiobrera en el Estado y sus empresas?

Como mínimo, para ser condescendientes con los dirigentes de MS, hay que decir que había que tener mucho más “reflejos políticos” para hacer hace muchos años lo que recién hacen ahora, porque mientras todo esto ocurría fueron entusiastas del gobierno, apoyando en todo momento a Chávez y ayudando a inculcar entre la vanguardia obrera y juvenil que ese era el proyecto y el gobierno que había que respaldar.

¿Solo el gobierno de Maduro es responsable de la crisis?

La crítica de MS apunta al gobierno de Maduro, pero no dice ni una palabra sobre la responsabilidad de los gobiernos de Chávez. Entre 2003 y 2013 se operó la mayor parte de la fuga de capitales –aumentando en 340% los depósitos privados en dólares en el exterior–, ¿por qué entonces MS no le dedica ni una sola línea de crítica al presidente Chávez?

Más aún, mientras esto ocurría, el Chávez no solo continuó el pago religioso de la oprobiosa deuda externa, sino que inició –a partir de 2008 aproximadamente– un camino de acelerado endeudamiento del país, tanto con la banca nacional como con capitales imperialistas, elevándose la hipoteca del país, una de las razones que pesa fuerte hoy sobre la economía nacional, y además presiona a la escasez de dólares, porque el país debe desembolsar millones y millones de dólares a estos “buitres”. Pero ese endeudamiento que le legó Chávez al país no forma parte de las explicaciones y críticas de MS, porque tendría que criticar no solo a Maduro sino también al propio Chávez.

Es que hay una profunda falta de seriedad en la “crítica”, que más confunde que aclara, porque hace su cuestionamiento en nombre de defender “el legado del comandante Chávez”, pero no se atreve a explicar que la tamaña crisis económica que afronta Maduro hoy ¡es parte del legado! Porque lo que estallan hoy son problemas acumulados en los años previos, ¿o alguien con un mínimo de honestidad puede pensar que son obra de un año de gobierno de Nicolás Maduro?

Pero MS está impedida de decir la verdad en este punto, porque le haría crisis en su lógica de asimilación al proyecto de Chávez y al “legado”. Decir verdades a medias le es funcional a la lógica de cuestionar a Maduro (¡cuestionado por muchos!) pero en nombre de Chávez, de quien no se dice una sola palabra, impidiendo así una comprensión real y profunda de lo que ocurre en el país y de lo que han sido los 15 años previos.

Es pues una crítica con una buena dosis de oportunismo, que da una explicación superficial y a medias de las razones de la crisis, para poder fundamentar la lógica de que se cuestiona al gobierno (de Maduro) pero sin ninguna revisión crítica del legado de Chávez.

Una perspectiva antiimperialista no vendría mal…

Dicho sea de paso, en todas las páginas que le dedica MS a explicar la crisis, no tiene centralidad la denuncia de la expoliación a que sigue siendo sometido el país por los capitales imperialistas mediante diversas vías (deuda externa, ganancias y utilidades de las transnacionales, pago de “indemnizaciones”, etc.); apareciendo las corruptelas entre empresarios y burocracia casi como el único fundamento de la crisis. Pareciera que del “desfalco a la nación” no participan los capitales imperialistas. Esta no es una cuestión menor, porque es parte fundamental de la explicación: el regateo y logro de mayores porciones de la renta con el capital petrolero transnacional, no suprimieron en modo alguno la inserción dependiente en la economía mundial y la pervivencia de mecanismos de pillaje imperialista, que imponen a nuestro país una reiterada falta de recursos para cubrir sus necesidades, una recurrente tendencia a la escasez de dólares.

Sin emancipar al país de este drenaje de recursos hacia las potencias capitalistas es imposible pensar seriamente en algún desarrollo y superación del “rentismo”, por eso, es problemático que esta comprensión y perspectiva antiimperialista estén prácticamente ausentes en textos que se proponen “develar la radiografía de la actual crisis económica”, y hacer propuestas para “detener el desfalco y atacar los problemas estructurales del modelo de economía ‘mixta’, capitalista y rentista”.

Una omisión indigna

Pero hay otro aspecto muy importante que está completamente ausente en la explicación y “crítica” de Marea Socialista: que la orientación económica del gobierno tiene un complemento en el terreno “laboral”, una política hostil y represiva contra los trabajadores en lucha. Al tiempo que va devaluando el bolívar, acordando con los empresarios aumentos de precios, mayor acceso a los dólares y autorización de suspensiones o despidos, el gobierno va respondiendo con políticas de intimidación, criminalización y represión a sectores (sobre todo estatales) que salen a luchar por aumentos de salarios, contratos colectivos o contra los despidos.

¿Acaso no ve la dirección de MS ninguna relación entre la política económica del gobierno y la política de represión a las luchas? Y si la ve, ¿por qué no merece mención alguna?, ¿por qué una explicación y propuestas tan reducidas a lo económico? Además de la disputa por cómo se reorganiza un nuevo régimen político postchavista, el centro de la lucha de clases hoy en el país pasa por definir quién va a pagar los costos de la crisis económica, qué clase social va a perder con los “ajustes necesarios”: es decir las medidas que aplica la clase dominante y su Estado para “salir” de la crisis no solo son económicas sino que incluyen también cercenamiento de derechos democráticos de los trabajadores y represión, precisamente para poder lograr pasar las medidas económicas sobre la resistencia de la clase obrera.

¿Cómo una corriente que pretende explicar la crisis económica, hacer un ejercicio crítico de la orientación del gobierno y hacer propuestas ante la crisis, puede hacer abstracción de esto, hacer como que si eso no existe? Economía y política no pueden separase. La primera línea de batalla para hacer frente a la crisis económica que viene siendo descargada sobre el pueblo trabajador, está en las luchas duras en los lugares de trabajado y las calles donde los trabajadores intentan no dejarse pisotear, no dejar pasar el ajuste, pelean por hace torcer el brazo a los empresarios o al gobierno-patrón, pero si la intimidación, criminalización y represión logra derrotar esas luchas y desarticular las organización de los trabajadores, la “economía mixta, capitalista y rentista” que Marea cuestiona, habrá logrado imponer sus necesidades por sobre la clase obrera.

Denunciar y enfrentar la represión, no. “Influir al gobierno hacia la izquierda”, sí

Lo anterior devela una clara inconsecuencia con una crítica seria, y sobre todo ausencia del más mínimo pensamiento estratégico, porque si, intimidación y represión mediante, cristaliza una correlación de fuerzas desfavorable a los trabajadores, al derrotarlos cuando luchan por salarios, contratos colectivos y contra los despidos, ¡¿cómo se supone que espera la dirección de MS que surja un movimiento de lucha capaz de imponer medidas de mayor envergadura como la nacionalización de la banca y el monopolio estatal del comercio exterior (medidas que propone)?!

A menos, claro, que la lógica política sea que tales medidas se lograrán… aconsejando (“críticamente”) al gobierno. Tal como resolvieron en su reciente Conferencia Nacional, “influir al gobierno y al partido en un rumbo hacia la izquierda”, concretando esta lógica al tener como eje un “Seminario” donde el centro es pasar “de la crítica a las propuestas de gobierno”. Es decir, en su “estrategia” ante la crisis, MS considera innecesario denunciar y enfrentar la política gubernamental de criminalización y represión a las luchas obreras –¡sin siquiera nombrar el hecho en sus documentos!–, en cambio se propone “influir al gobierno por izquierda”: o sea, nuestros estrategas aspiran a que el gobierno que hoy se ubica “a derecha” ante los reclamos salariales de los obreros de las empresas del Estado, se ubique “a izquierda” ante la burguesía (tomando medidas que la afecten), no mediante las victorias de los trabajadores en las fábricas y las calles contra la intimidación y represión, sino mediante… los consejos de MS y la fuerza que esta logre juntar al interior del PSUV. Aquí el nivel de estrategia llega a cero.

De nuevo: ¿qué ocultas que callas ciertas cosas?

¿Por qué este aspecto elemental de la lucha de clases a que conduce la crisis económica ni siquiera es mencionado en los análisis y propuestas de MS “para enfrentar la crisis” (aquí y aquí otros documentos)?

Puede ser porque cuestionar la actual criminalización y represión de las luchas obreras por parte del gobierno de Maduro, para ser consecuentes, tendría que llevar también a cuestionar parte del “legado de Chávez”. Porque gran parte de las leyes con que hoy se criminalizan las huelgas y demás acciones obreras fueron hechas bajos los gobiernos de Chávez –cuando este controlaba cómodamente la mayoría en la Asamblea Nacional-, porque la idea de que el Estado tiene derecho a violentar derechos de los trabajadores y reprimirlos cuando su lucha económica lo afecta los planes del gobierno, es heredada de la manera de actuar de Chávez, porque fue bajo Chávez que un gobernador chavista (Tarek William Saab) fue responsable político del asesinato por represión policial de dos obreros en lucha (en la Mitsubishi) sin que este gobernador y sus lugartenientes sufrieran ningún tipo de reprimendas por este grave hecho, al contrario recibieron respaldo del Presidente, fue bajo Chávez que el gobierno dejó correr una criminal impunidad en los asesinatos de dirigentes obreros por el sicariato patronal (como el triple crimen de los principales dirigentes de la regional Aragua de la UNT), una impunidad que terminaba alentando esta práctica. Pero, como venimos viendo, MS se las arregla para hacer una disección de la realidad donde Chávez y sus responsabilidades no aparezcan por ningún lado.

Puede ser también porque MS es parte de la CSBT, una central sindical totalmente subordinada al gobierno, que avala completamente sus políticas represivas y que incluso llegó a ofrecer “combatientes” para ir a hacer de rompehuelgas en SIDOR. O quizá es porque la propia Marea Socialista contaba hasta hace poco entre sus filas a dirigentes sindicales burocráticos, como José Meléndez (de Alianza Sindical), que en SIDOR cumplían el papel de auxiliares del gobierno en el trabajo de desmontar, por las buenas o por las malas, los paros: rompehuelgas pues.

En estas razones pueden estar los porqués de esta omisión vergonzosa; pero es MS quien tendría que explicarlo.

¡Es la política, señores!

A partir de la campaña electoral de Bill Clinton contra George Bush (padre) en 1992, la frase “¡es la economía, estúpido!”, se usa para evocar la centralidad de la economía en los debates de los problemas nacionales o mundiales. En esta ocasión, bien podríamos invertir la lógica para decirle a Marea Socialista: ¡es la política, señores! Porque no se puede comprender la situación del país y su economía hoy, sin dar cuenta del proyecto político que ha estado al mando del Estado en la última década y media. No se puede pretender tener una orientación para superar la crisis económica de cara a los intereses de las mayorías trabajadoras, sin hacer un balance crítico del liderazgo político que condujo al país y al pueblo trabajador a esta situación.

Marea pretende resolver el asunto con una frase resonante: “ni burocracia ni capital”. Muy bien, pero habría que ser más concretos y menos retóricos: en este “combate a la burocracia y al capital”, ¿dónde se ubicó Chávez?, ¿estaba contra el capital y la burocracia, o estaba de aquel lado? El proyecto que sostuvo Chávez de un “socialismo con empresarios” y de un “desarrollo nacional” con una “burguesía nacionalista”, ¿tiene o no tiene nada que ver con esta realidad de una economía donde la burguesía la sigue parasitando y con poder de fuego para chantajear al pueblo? La crítica de Marea guarda silencio absoluto al respecto.

MS reduce el examen crítico a algunos problemas económicos, sin preguntarse siquiera, ¿cómo es posible que estemos así después de década y media de un gobierno que habló de “revolución” y de “socialismo”, de “obrerismo”, de “anticapitalismo”, y que contó con el apoyo mayoritario y combativo, decisivo, de los trabajadores y el pueblo pobre?

En casi década y media en el poder, las políticas del presidente Chávez lo que redistribuyeron parcialmente fue la renta petrolera pública, ¡más nunca se “redistribuyó” la “renta” de los capitalistas, es decir, las fortunas y ganancias de la banca privada y los grandes grupos económicos, las ganancias que realizan en el país los capitales imperialistas! Pero, si eso tiene algo que ver con la situación actual de la economía, es un asunto que MS evita siquiera preguntarse.

La verdad, es que el centro está en la política. Comprender que mientras esté al mando del país un proyecto político que no cuestiona la existencia de la propiedad capitalista ni la explotación de los trabajadores, siempre estaremos sometidos a los “desfalcos” de los recursos. Sacar lecciones políticas estratégicas, como el hecho de que al no tener la clase obrera un proyecto político propio, verdaderamente anticapitalista, toda su energía y potencialidad revolucionaria (expresada en las luchas y derrotas al golpe, el paro-sabotaje patronal, etc.) se vio enclaustrada todos estos años de intensa lucha de clases en los límites de una política que preservó casi intacto el poder económico de la burguesía nacional.

La verdadera preocupación política: ¡que no se pierda la confianza en las instituciones y el gobierno!

Por carecer de esta perspectiva de bregar por la independencia política de la clase trabajadora, la lógica de Marea Socialista es la de aconsejar al gobierno para que tome medidas contra la burguesía y corrija las supuestas “desviaciones de principios”, para que así no pierda la confianza del pueblo: “El gobierno debe tomar conciencia de que en la calle, entre nuestro pueblo, se ha instalado una fuerte sensación de sospecha que mina la confianza en las instituciones y en los funcionarios que están al frente de ellas generando unas bases para la ingobernabilidad. […] Si el gobierno quiere recuperar la confianza del pueblo que lo llevó a Miraflores, cumpliendo su juramento con Chávez, es necesario que paguen los responsables de esta estafa descomunal” (ver documento).

¡Así como se lee! Resulta que, al fin y al cabo, una de las mayores preocupaciones de MS es que no se pierda la confianza en las instituciones y funcionarios que están al frente de ellas… ¡esas mismas instituciones y funcionarios donde anidan los cómplices (¿y favorecidos?) de la inmensa fuga de capitales (el “desfalco”), donde están los protagonistas de las numerosas redes de corrupción, donde se ha criado esa casta de burócratas privilegiados y antiobreros, donde están los responsables de las políticas que MS cuestiona y también de las que no se atreve a mencionar (como la represión a las luchas obreras)!

Es cierto que la oposición por derecha tiende a capitalizar el desgaste del chavismo y el descontento del pueblo, y la “pérdida de confianza” en el gobierno puede traducirse en fortalecimiento de esta oposición. Pero este importante dato de la realidad no es fundamento para paralizar la lucha por el desarrollo de la conciencia de clase de los trabajadores, sino al contrario, urge más aún pelear por el procesamiento de la experiencia con el chavismo en clave clasista y revolucionaria, como base para el desarrollo de un proyecto que exprese la independencia política de clase de los trabajadores, y así romper con el hecho de que sean solo la oposición de derecha o el chavismo –nacionalismo burgués, para ser precisos– quienes disputen la influencia entre la clase trabajadora y el pueblo pobre.

Pero la lógica política de Marea Socialista solo ve dos campos posibles, o la derecha o el chavismo, excluye totalmente la posibilidad y necesidad de pelear por la construcción de una referencia revolucionaria propia de los explotados, para que la debilidad del gobierno no se transforme necesariamente en nueva hegemonía de la derecha: por eso en sus llamados solo se refiere al “pueblo chavista” (excluyendo a franjas de trabajadores y la juventud que no se reivindiquen como tal, negándose por tanto a pelearle influencia a la demagogia de la derecha en estas franjas), y se preocupa por la pérdida de confianza del pueblo en el gobierno.

Es una política que no asigna ningún valor a que la conciencia de los trabajadores y el pueblo se libere, por izquierda, de las ataduras a un proyecto que jamás dio ni dará la pelea en serio contra la burguesía nacional: siendo esta superación política del chavismo por izquierda la única posibilidad realista de que se desarrolle un fuerte movimiento de la clase trabajadora que, en alianza con el conjunto del pueblo, irrumpa en la escena nacional como sujeto político propio para imponer medidas económicas que hagan a la burguesía pagar los costos de la crisis.

Lo que se necesitan son conclusiones y lecciones estratégicas

Si verdaderamente se quiere trabajar para que la crisis actual la paguen los capitalistas y no el pueblo trabajador, es necesaria una clarificación política ante tanta confusión inculcada sobre un supuesto “socialismo con empresarios” o una “revolución socialista” pero con burgueses “nacionalistas”, se requiere una crítica consecuente, no una crítica hecha a medias y de manera oportunista, que dice algunas cosas pero esconde muchas otras, y que se niega a sacar las conclusiones estratégicas de década y media de lucha de clases. Porque no será posible desarrollar un verdadero movimiento anticapitalista entre la clase obrera y el conjunto del pueblo trabajador, si este no logra independencia política de clase ante un proyecto empeñado en sostener la sociedad burguesa, si no se libera en clave clasista y revolucionaria de las pautas políticas de un “desarrollo nacional” con una burguesía (supuestamente) “productiva y patriótica”.

Pero las posiciones de Marea Socialista no aportan un centímetro en este camino, porque al no existir en su examen crítico Chávez y sus responsabilidades, al no explicar la relación entre el proyecto nacionalista burgués (llamado “socialismo del siglo XXI”) con las corruptelas y la existencia hoy de una burguesía con gran poder de chantajear, al no señalar siquiera la hostilidad del gobierno hacia las luchas obreras del sector estatal, al no explicar que todo esto es parte también del “legado”, resulta una operación discursiva en la que se pretende criticar ciertas situaciones y políticas económicas mientras al mismo tiempo se defiende el proyecto político y el legado del que estas son parte inseparable.

O sea, MS lo que hace es ayudar a perpetuar la confusión política, obstaculizando la posibilidad de que, al calor de la realidad, sectores de la vanguardia obrera y juvenil saquen conclusiones y lecciones políticas clasistas, es decir, rompan con el chavismo en clave revolucionaria, que comprendan claramente por qué estamos como estamos después de “15 años de revolución”, y se pueda desarrollar así un reagrupamiento político de fuerzas clasistas y revolucionarias, tras un proyecto realmente anticapitalista y socialista.

Es algo que, sin embargo, Marea Socialista está imposibilitado de hacer, porque tendría que someter también a revisión y crítica profunda su propio pasado, de ubicarse como ala izquierda y crítica del chavismo, al mismo tiempo que daba apoyo entusiasta y permanente a Chávez, contribuyendo a cimentar entre los trabajadores la ilusión de que de la mano de este se podía llegar al socialismo, negándose todos estos años a luchar por construir una alternativa política revolucionaria a izquierda del chavismo: fue así, por ejemplo, cómo el núcleo dirigente de MS impulsó la disolución en el PSUV del “Partido Revolución y Socialismo” (PRS), un intento incipiente de “partido revolucionario de los trabajadores”, que reunía cientos de dirigentes y activistas obreros (además de corrientes políticas de la izquierda referenciadas en el trotskismo), que si bien aún en 2006-2007 se reclamaban en su mayoría chavistas o apoyadores del gobierno, levantaban las banderas de la necesidad de un “partido propio” como clase y reivindicaban la “autonomía” frente al gobierno… rasgos todos que pudieron desarrollarse y evolucionar más a izquierda al calor de la experiencia, pero que MS prefirió abortar impulsando la liquidación de este importante intento, resultando en llevarse a aproximadamente la mitad del PRS a disolverse en el partido de gobierno (para un balance crítico hecho en su momento, desde nuestra participación en el PRS, ver aquí). Marea Socialista tiene así su cuota de responsabilidad en la inexistencia hoy de una alternativa por izquierda ante la deriva del chavismo.

Por eso, es oportunismo político pretender cuestionar la situación y políticas actuales de gobierno, sin cuestionarse la propia política de ser parte, durante todos los años previos, del partido y el proyecto político que ha conducido a esta situación. No sirve mucho al desarrollo de una organización revolucionaria en nuestro país, ser ruidosos críticos del presente, pero totalmente silenciosos con respecto a un balance del pasado propio.


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