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Periódico / Nacional

Lunes 3 de agosto de 2009

Por la unidad de las filas obreras

Concentración de las fuerzas y centralización de las luchas como estrategia para vencer

Por Máx Trinidad Cerén


En momentos en que asistimos a una importante recomposición y lucha del movimiento obrero, en momentos en que los trabajadores comienzan a imponer nuevos métodos de lucha como la ocupación de fábrica, y sobre todo, en momentos en que en sus demandas los obreros fijos toman como suya la de los sectores precarizados, es más que claro que la unidad de los trabajadores a nivel de las empresas se viene desarrollando, sobrepasándose a la división en las fábricas entre sindicalizados o no sindicalizados, entre trabajadores de nómina fija y contratados y tercerizados, que impone la burocracia sindical de todos los colores y el capital. Si bien esto lo hemos venido observando en distintas fábricas, fue categórica la unidad entre todos los sectores en lucha de las empresas como Sidor o la Mitsubishi, pero que ya venían preanunciado los trabajadores de Sanitarios Maracay – lucha que constituyó una verdadera amenaza al sagrado concepto de la propiedad privada en los hechos y no en la demagogia del gobierno. Dar el paso de la unidad en la fábrica hacia la centralización de las luchas es importante para garantizar la unidad de la clase obrera en lucha como una necesidad urgente.

La recuperación de la actividad económica en los últimos años, sentó las bases económicas del resurgimiento del movimiento obrero y sus luchas tal como lo hemos explicado en múltiples artículos. Pero esta recuperación se encuentra en caída sintiéndose sobre los trabajadores y el pueblo. Los patronos y el gobierno intentan descargar la crisis sobre los trabajadores, los primeros con sus reajustes y despidos, y el segundo con su plan anticrisis. Pero justo cuando los trabajadores y trabajadoras vienen cada vez más luchando, nos encontramos en la mayor dispersión del movimiento obrero, tanto en el sentido de que cada sector lucha por su lado como también a nivel sindical. Sin embargo, es necesario ser claros, la actual división existente en el movimiento obrero no es responsabilidad de los trabajadores y trabajadoras que desde las fábricas, empresas y oficinas vienen luchando para que su salario no se deprima más con una inflación en alza, mejores condiciones de trabajo, convenios colectivos justos, la eliminación del trabajo precario con la lucha a nómina fija de los tercerizados y contratados, y un largo etcétera de demandas. Es responsabilidad de las direcciones sindicales que se alzan como portavoces de la clase obrera pero totalmente alejados de las bases y completamente burocratizados.

Pero si ya no hay unidad sindical, más compleja es la situación ya que la clase obrera en su mayoría no está en los sindicatos, y justo hoy más que nunca cuando la mayoría de los sindicatos –léase burocracia sindical- le dan la espalda a franjas importantes de trabajadores no sindicalizados. A pesar de que los trabajadores vienen resistiendo y luchando, la dispersión del movimiento obrero constituye una de sus principales debilidades para responder más organizadamente a los ataques del gobierno y los empresarios, contra el derecho a la protesta, la judicialización y criminalización, la negativa a la discusión de los contratos colectivos o el amedrentamiento político, laboral, judicial y militar contra los que luchen por fuera de los dictámenes del gobierno, la represión decidida, asesinatos incluidos, la impunidad ante el sicariato patronal, los despidos en el sector público, el aumento del IVA y el recorte a los presupuestos del salud, educación, vivienda y alimentación, vienen en aumento.

Es por esto que hoy más que nunca se hace importante lograr la unidad de las filas obreras, organizándonos y movilizándonos con nuestros propios métodos de lucha para poder triunfar contra los planes patronales, tanto de la empresa privada como del gobierno. Por eso consideramos que es necesario dar pasos decisivos en la lucha por la reorganización y unidad del movimiento obrero, y poner de una vez por todas la centralidad de la clase obrera y su fuerza para que pese en la escena política nacional en el camino de la lucha por la independencia de clase. Entonces, la cuestión que se nos plantea, es qué política tenemos frente a esta gran dispersión del movimiento obrero, y con quienes es que podemos aspirar a un “frente” para vencer esta dispersión y hacerle frente a los ataques que estamos sufriendo. Pero se plantea la pregunta, ¿qué tipo de unidad? Desde nuestro punto de vista, sólo puede haber un solo tipo de unidad que tenga real validez: la unidad de los trabajadores contra los patronos y el gobierno, que concentre sus fuerzas y centralice sus luchas, bajo un programa que plantee los intereses fundamentales de los trabajadores, un programa de enfrentamiento de clase. Se abre entonces una importante discusión sobre la unidad de nuestras filas.

Una discusión por caminos perdidos

La discusión desarrollada entre los compañeros del Topo Obrero y la USI, no se coloca desde el punto de vista de la necesidad planteada. En su intercambio, los compañeros dicen coincidir en múltiples cuestiones nacionales más allá de algunos matices en un u otro aspecto según señalan. Pero los compañeros de la USI les critican a los del TO por sus llamados a la unidad a las corrientes sindicales gubernamentales, sosteniendo que “sí queremos aclararles nuestro total desacuerdo acerca de quiénes son los destinatarios de esta propuesta” remarcando que “nosotros además de rechazar el llamados a los dirigentes de esas corrientes progubernamentales, invitamos abiertamente a los trabajadores a combatirlos y a derrotarlos, porque al fin y al cabo, ellos son los que defienden rodilla en tierra las medidas capitalistas del gobierno, y llegan al extremo de decir que dichas medidas son progresivas y socialistas”. Por su parte el Topo Obrero les remata que: “Hace unas semanas, Uds. camaradas de CCURA y USI aparecieron públicamente en una rueda de prensa al lado de unos dirigentes sindicales y gremiales que, permítannos señalar que no sabemos cuáles son las diferencias cualitativas con los dirigentes del Frente Socialista de los Trabajadores, montado a dedo por Chávez, según palabras de Uds. Todo lo que Uds. señalan sobre esos compatriotas rojos rojitos, vamos a añadir que consciente o inconscientemente con sus métodos burocráticos están llevando agua al campo de la contrarrevolución (…) Podemos acordar en eso, pero resulta camaradas Armando, Orlando y Emilio por mencionar a tres apreciados y respetados camaradas de la USI y de la UNT, que precisamente los dirigentes que son favorecidos con las posturas y políticas antiobreras de los rojos rojitos, son los mismos con los cuales Uds. han salido declarando públicamente la conformación de un `Movimiento de Solidaridad Laboral´ (…) Si se está de acuerdo en realizar un Frente con sectores reformistas y burocráticos de derecha que además algunos o muchos son abiertamente contrarrevolucionarios, y golpistas, también se tiene que estar de acuerdo con hacer un frente con aquellos reformistas y burocráticos que dicen estar con el proceso que lideriza el presidente Chávez…”.

¿Unidad para qué y con quienes?

La unidad que necesitamos hoy es para la lucha y la movilización que sea capaz de derrotar los despidos, la criminalización, la represión, los aumentos de los alimentos y bienes de consumo popular, que sea capaz de lograr los aumentos dignos de los salarios y conquistas económicas y sociales, ¡Esa es la unidad que hace falta! Unidad para vencer. El problema de fondo es que los compañeros se plantean la unidad del movimiento obrero alrededor de la lógica de la unidad de las corrientes político-sindicales que en él actúan, más allá de las frases que hablan referente a la unidad de los luchadores, es decir, desde sus fábricas. Todos han venido poniendo el énfasis en los acuerdos superestructurales para la organización sindical de la clase obrera, y acuerdos con direcciones que se sabe a ciencia cierta que patean para otro lado.

En este sentido, creemos que la unidad de la clase obrera no se logra con burócratas sindicales de uno u otro sector, sino al contrario, debe partir en principio desde la fábrica, en cada sindicato de base, que se dé una pelea a muerte contra la burocracia sindical. En la situación concreta la unidad con quienes están impulsando las políticas del gobierno en el seno del movimiento y atando a los trabajadores al Estado, aunque se deseara es prácticamente imposible en la medida que están pateando para el otro lado, como tampoco de aquellas burocracias que intentan reciclarse y de comprobada política de agentes patronales en las filas obreras. De concretarse tal “unidad”, es para subordinar a los trabajadores a las políticas patronales, en desmedro de los intereses de la clase, como ocurrió históricamente con las burocracias adecas y ocurre recientemente con las burocracias progubernamentales con su política con los maestros o los trabajadores universitarios, donde se juntaron todos los dirigentes sindicales de las corrientes chavistas afines al gobierno para firmar los convenios a la medida que quería el ministro de Educación, o como en Guayana, donde se juntan las burocracias sindicales chavistas que controlan los sindicatos queriendo hacer pasar por “control obrero” una política de explotación y control de los obreros por parte del Estado.

¿Es posible alguna “unidad” de los burócratas de la CTV o las burocracias gobierneras como salida a nuestras demandas? Solo la unidad de los sectores en lucha puede garantizar el camino de vencer la dispersión de las fuerzas obreras, divididas criminalmente por los patrones y la propia burocracia, atendiendo cada una a sus respectivos mentores políticos burgueses. Unidad por la base implica coordinar, tejer lazos, entre todos los trabajadores y trabajadoras de cada lugar de trabajo, de cada empresa o fábrica, con la participación del mayor número de trabajadores, independientemente de sus opciones políticas como trabajador, para luchar juntos por las demandas de la clase. Centralizar sus luchas y concentrar sus fuerzas es la clave hacia un frente único obrero, no las improbables, utópicas y reaccionarias búsquedas de unidad entre burócratas sindicales escuálidos o gobierneros! ¿Cómo? En principio, con asambleas abiertas y conjuntas, donde puedan participar todos los trabajadores sindicalizados o no, fijos y contratados, con organismos que agrupen a la totalidad de los trabajadores del lugar, no solo los sindicalizados o los de determinado sindicato, como pueden ser los Comités de Conflicto o Comités de Lucha, con movilizaciones conjuntas, huelgas, paros, marchas, etc., que aglutinen a los trabajadores, con planes de lucha unificados, etc. Así se puede comenzar a soldar una fuerte y verdadera unidad obrera, no maniatada a los intereses de una u otra burocracia propatronal, sino atendiendo a los intereses de la clase obrera en su conjunto.

Nota:

Ver el resto de los artículos en sobre la unidad de las filas obreras en este periódico





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